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Educación canina

¿Tu perro no está bien educado? Cuatro consejos para no sentirte culpable

¿Tu perro ladra demasiado? ¿Parece que quiere comerse a cada perro que pasa por su lado? ¿Tira de la correa durante los paseos? ¿Todavía hace pis dentro de casa?…

El repertorio de “malos hábitos caninos” es largo. Tanto como la desesperación de algunos propietarios que creen no haber sido hábiles en la educación de sus perros. Pero no siempre toda la culpa es del propietario. …¡Ni tampoco todo el mérito!

Si eres de los que cree que el perro del vecino se porta mucho mejor que el tuyo, esta información te interesa. Si piensas que tú y tu perro sois los vecinos envidiados, sólo te digo una cosa: también deberías leerla. 😉 Leer más

Perros que destrozan la casa cuando se quedan solos: ¿lo hacen por venganza?

¿Cuántas veces he oído a alguien decir: “Fíjate cómo es mi perro que, cuando nos vamos de casa, se enfada y destroza cosas para vengarse porque lo hemos dejado solo”?

Lo curioso es que este razonamiento tan extendido es, tan sólo, una creencia popular sin base científica. Los perros no destrozan por venganza, ni tampoco lloran, aúllan o ladran en nuestra ausencia para hacernos sentir culpables por haberlos dejado solos. ¿Quieres saber por qué lo hacen? Leer más

Castigos eficaces para perros


Y tú, ¿qué haces para
castigar a tu perro cuando “se porta mal”? ¿Has pensado alguna vez si los métodos que utilizas son suficientemente efectivos? ¿Has conseguido suprimir algún comportamiento molesto mediante el castigo?

He aquí uno de los grandes temas de debate: castigar o no castigar…

¿Educación en positivo? ¿Siempre? ¿Por qué sí? ¿Por qué no?

Como me parece que existen muchas dudas al respecto entre propietarios de toda clase, aquí os dejo este post: Leer más

¿Macho Alfa?

Casi todos/as habréis oído hablar alguna vez del concepto “Alfa” para describir al individuo líder de una manada. La idea del “macho Alfa”, o la “hembra Alfa”, la expuso el biólogo L. David Mech en un libro que publicó en 1970. El concepto se adaptó al perro doméstico y se instauró, erróneamente, como explicación para muchos de sus comportamientos estipulando que eran un claro síntoma de su necesidad de ocupar el lugar más alto en la jerarquía de la manada (la familia de propietarios).

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