Labradoodle

El labradoodle es un cruce de labrador y caniche, no una raza reconocida. Suele ser cariñoso, sociable y muy fácil de educar, ideal para familias activas. Su tamaño y su pelo varían mucho, y lleva fatal quedarse solo.

De pequeño a grande No reconocida por la FCI Australia Suelta poco pelo
Ilustración 3D de un labradoodle

Ficha rápida

Peso
7-30 kg
Altura
35-63 cm
Esperanza de vida
12-15 años
Ejercicio diario
60-90 min
Origen
Australia
Pelo
Rizado o ondulado
Grupo
No reconocida por la FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Excelente con niños y con otros perros
  • Muy fácil de educar
  • Buena opción para personas sin experiencia
  • Suele soltar poco pelo

Piénsatelo si…

  • No es una raza: tamaño y pelo son impredecibles
  • Lleva muy mal la soledad
  • Su pelo necesita cepillado y peluquería frecuentes
  • Necesita bastante ejercicio diario

Carácter y temperamento

Labradoodle: su carácter (ilustración)

Lo primero, para que no haya malentendidos: el labradoodle no es una raza reconocida. Es un cruce entre un labrador retriever y un caniche. Por eso, el resultado de cada cruce es variable, tanto en físico como en carácter. Dicho esto, la mayoría de labradoodles comparten rasgos muy reconocibles.

Suele ser un perro amigable, inteligente, leal y muy cariñoso. Combina la simpatía del labrador con la agudeza del caniche, y el resultado suele ser un compañero alegre, sociable y con muchas ganas de agradar.

Con niños es excelente. Es paciente, juguetón y disfruta muchísimo de la vida familiar. Eso sí, los ejemplares grandes pueden ser algo torpes y efusivos de jóvenes, así que conviene supervisar a los más pequeños.

Con otros perros suele llevarse de maravilla. Es de esos perros que en el parque quieren ser amigos de todo el mundo. Con gatos también suele convivir bien si se crían juntos.

No es un perro guardián. Puede avisar con algún ladrido, pero ladra poco y, en general, recibe a las visitas con la cola a toda velocidad.

Su gran punto débil es la soledad. Es un perro muy social que necesita estar con su familia. Si pasa muchas horas solo, puede aparecer ansiedad por separación, con ladridos, llantos o destrozos. Si trabajas fuera muchas horas, piensa antes en cómo organizarte.

Tiene bastante energía. No es un perro de sofá permanente: necesita actividad, juego y estímulo mental para estar equilibrado.

En resumen, es un compañero ideal para familias activas que pasan tiempo en casa y quieren un perro fácil de educar y muy sociable. Pero recuerda: cada labradoodle es un mundo.

Educación y adiestramiento

Labradoodle: aprendiendo (ilustración)

El labradoodle es uno de los perros más fáciles de educar. Hereda la inteligencia del caniche y las ganas de colaborar del labrador. Aprende rápido y disfruta entrenando.

El refuerzo positivo funciona de maravilla. Premios, juego y voz alegre son suficientes para enseñarle casi cualquier cosa. Es un perro ideal para personas sin experiencia que quieran implicarse.

Empieza con lo básico desde cachorro: responder a su nombre, sentarse, quedarse quieto, venir a la llamada y caminar sin tirar. Después, puedes avanzar con trucos, juegos de olfato o deportes caninos.

El saludo efusivo suele ser su mayor reto. Muchos labradoodles saltan encima de la gente por pura alegría. Enséñale que los saludos solo llegan cuando tiene las cuatro patas en el suelo. Ignora los saltos y premia cuando se sienta.

La soledad hay que entrenarla desde el primer día. Empieza con ausencias muy cortas, usa juguetes rellenos de comida y aumenta el tiempo poco a poco. Si el cachorro llora por la noche, consulta esta guía: (¿Tu cachorro llora por la noche? No lo ignores, ayúdale).

También es importante acostumbrarlo al cepillado y a la peluquería desde pequeño. Hazlo con calma y premios: va a pasar muchas horas con el cepillo a lo largo de su vida.

Y aprovecha su cabeza. Un labradoodle que aprende cosas nuevas cada semana está más tranquilo en casa y más conectado contigo.

Ejercicio y actividad

Labradoodle: haciendo ejercicio (ilustración)

El labradoodle tiene una energía alta. Necesita entre 60 y 90 minutos de actividad diaria, repartidos en varios paseos y sesiones de juego.

Le encanta correr, jugar a la pelota y explorar. Muchos heredan la pasión del labrador por el agua, así que un baño en el río o en la playa para perros puede ser su plan favorito.

Combina el ejercicio físico con actividad mental: juegos de olfato, juguetes interactivos o sesiones de trucos. Un labradoodle aburrido puede buscarse entretenimiento, y no siempre será el que tú quieras.

Si te gusta el deporte, puede ser un buen compañero de canicross o de rutas de senderismo cuando sea adulto y tenga las articulaciones formadas.

Se adapta a un piso si tiene suficiente ejercicio y compañía, aunque los ejemplares grandes estarán más cómodos con algo de espacio.

Tolera el calor y el frío de forma aceptable. En verano, evita las horas centrales del día. En invierno, sécalo bien después de mojarse, porque su pelo tarda en secarse.

Durante el crecimiento, sobre todo en los ejemplares grandes, evita los saltos repetidos y el ejercicio muy intenso para proteger sus articulaciones.

Cuidados del pelo

Labradoodle: cuidado de su pelo (ilustración)

El pelo del labradoodle es rizado o ligeramente ondulado, y suave. Tiende a soltar poco, pero esto varía mucho según el ejemplar. Algunos sueltan casi nada y otros mudan como un labrador.

Su mantenimiento es alto. El pelo rizado u ondulado se enreda con facilidad, así que necesita cepillado frecuente, idealmente varias veces por semana, con un cepillo de púas y un peine.

Además, necesita peluquería cada seis a ocho semanas para mantener el pelo a una longitud manejable. Muchos dueños optan por un corte corto y práctico.

Revisa sus oídos con frecuencia. Sus orejas caídas y peludas acumulan humedad y son propensas a otitis. Límpialas cuando sea necesario y sécalas bien después del baño.

Recorta también el pelo de alrededor de los ojos y entre las almohadillas. Y después de los paseos por el campo, revisa su manto en busca de espigas, que se enganchan con facilidad en el pelo rizado.

Salud

Labradoodle: tranquilo y sano (ilustración)

En general, el labradoodle es un perro con buena salud. Aun así, puede heredar enfermedades de cualquiera de sus dos razas de origen, así que la salud de sus padres es clave.

Los problemas oculares están entre los más habituales, sobre todo la atrofia progresiva de retina, que puede provocar ceguera, y algunas cataratas hereditarias.

La displasia de cadera y de codo también puede aparecer, especialmente en los ejemplares grandes. Mantenerlo en su peso y evitar el ejercicio intenso durante el crecimiento ayuda a proteger sus articulaciones.

Otras afecciones descritas son las otitis, algunas alergias de piel y la enfermedad de Addison, un problema de las glándulas suprarrenales.

Si vas a un criador, pide los resultados de salud de ambos padres: radiografías de cadera y codo, revisión oftalmológica reciente y tests genéticos de atrofia progresiva de retina. Desconfía de quien no los tenga o te hable de un perro libre de problemas por ser mestizo. El llamado vigor híbrido no sustituye a unas pruebas de salud bien hechas.

Tolera el calor y el frío de forma razonable. Y si te encaja un perro de este estilo, mira también en protectoras: hay muchos cruces de caniche y de labrador que buscan familia, con un carácter igual de maravilloso.

Alimentación

Labradoodle: a la hora de comer (ilustración)

Como el tamaño del labradoodle varía tanto, su alimentación también. Un ejemplar de 8 kilos no come igual que uno de 30.

Elige un pienso adaptado a su tamaño adulto esperado y a su nivel de actividad. Los ejemplares pequeños y medianos suelen ir bien con piensos para razas medianas, y los grandes con fórmulas para razas grandes. Durante el crecimiento de los ejemplares grandes, un pienso de cachorro para razas grandes favorece un crecimiento más controlado.

Reparte la ración en dos tomas y pesa siempre la comida. Muchos heredan la glotonería del labrador, así que vigila su peso.

Si usas muchos premios en el entrenamiento, descuéntalos de su ración. Una buena idea es reservar parte del pienso diario para las sesiones de educación.

Comprueba su silueta cada pocas semanas. Con tanto pelo, es fácil que unos kilos de más pasen desapercibidos: palpa sus costillas en lugar de fiarte solo de la vista. Deben notarse bajo una fina capa de grasa.

Historia y origen

Labradoodle: un guiño a su origen (ilustración)

El labradoodle nació en Australia a finales de los años ochenta. En 1989, Wally Conron, de la Royal Guide Dogs Association de Victoria, cruzó un labrador retriever con un caniche estándar. El objetivo era conseguir un perro guía que pudiera trabajar con personas alérgicas.

El experimento tuvo éxito en cuanto al carácter, pero el pelo resultó impredecible. Aun así, la idea se popularizó rápidamente. Con los años, el propio Conron expresó su arrepentimiento por la fiebre de cruces de diseño que había desencadenado.

A partir de los años noventa, el labradoodle se extendió por Estados Unidos, el Reino Unido y el resto de Europa, sobre todo como perro de familia. En Estados Unidos alcanzó una enorme popularidad.

Algunos criadores australianos trabajan en el llamado labradoodle australiano, con varias generaciones de cría y otras razas incorporadas, con el objetivo de estabilizar el tipo. Aun así, ni la FCI ni la RSCE lo reconocen como raza.

Hoy es uno de los cruces más populares del mundo y en España cada vez más familias se interesan por él.

Galería: fotos reales del labradoodle

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto vive un labradoodle?

Un labradoodle vive normalmente entre 12 y 15 años. Al ser un cruce, su esperanza de vida depende mucho de la salud de sus padres. Los ejemplares pequeños, con más peso del caniche miniatura, suelen vivir algo más que los grandes. Controlar su peso y hacer revisiones anuales ayuda a que llegue bien a la vejez.

¿El labradoodle es hipoalergénico?

El labradoodle se suele promocionar como hipoalergénico, pero no hay garantía. Al ser un cruce, algunos ejemplares heredan el pelo rizado del caniche y sueltan poco, y otros sacan el pelo del labrador y mudan mucho. Además, ningún perro es hipoalergénico al 100 %. Si tienes alergia, conoce al perro adulto antes de decidir.

¿El labradoodle es una raza?

No, el labradoodle no es una raza reconocida por la FCI ni por la RSCE. Es un cruce entre labrador retriever y caniche. Por eso su tamaño, su pelo y hasta su carácter pueden variar mucho, incluso entre hermanos de la misma camada. Existe un tipo llamado labradoodle australiano, con más generaciones de cría, pero tampoco está reconocido.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del labradoodle esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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