Perro anciano descansando mientras una mano lo acaricia
En este artículo
  1. ¿Qué es la eutanasia en perros?
  2. Diferencias entre eutanasia y sacrificio
  3. Cuándo plantearse la eutanasia de un perro
  4. Cómo es la eutanasia de un perro
  5. Eutanasia y sacrificio en perreras y protectoras
  6. Qué dice la ley hoy: el sacrificio está prohibido
  7. Una reflexión sobre nosotros mismos

La eutanasia es un tipo de muerte inducida. En el caso de algunos perros, puede ser la opción más adecuada cuando los efectos de una enfermedad incurable menoscaban significativamente su calidad de vida. La decide el veterinario junto a la familia, solo para evitar un sufrimiento que no se puede aliviar, y se hace sin dolor, normalmente con una sedación previa. Sin embargo, el momento de tomar la decisión nunca es fácil. En ocasiones, la eutanasia se confunde con el sacrificio, y esto es un problema muy grave…

¿Qué es la eutanasia en perros?

La eutanasia es un procedimiento veterinario que implica la muerte de un perro con una enfermedad incurable que merma de manera destacable su calidad de vida. Para considerar la eutanasia como tal, tienen que ocurrir dos cosas:

  1. Que el diagnóstico de la enfermedad sea claro y que, clínicamente, no existan alternativas.
  2. Que la inducción de la muerte se realice de la manera más indolora y menos angustiante para el animal, de acuerdo con las técnicas veterinarias más avanzadas disponibles.

Diferencias entre eutanasia y sacrificio

Frecuentemente se utilizan indistintamente las palabras eutanasia y sacrificio para referirse a la muerte inducida de perros y otros animales no humanos.

Sin embargo, eutanasia y sacrificio NO son lo mismo y es muy importante tener en cuenta que, entre ellas, existe una gran diferencia.

Se considera sacrificio, y no eutanasia, cuando se induce la muerte de un animal sano (o con una enfermedad tratable o indeterminada).

Emma Infante es máster en Derecho Animal por la UAB y cofundadora de la Asociación Futur Animal. Ella lo explica muy claro:

«La eutanasia puede entenderse como un derecho del animal a no sufrir inútilmente cuando la naturaleza ha impuesto un padecimiento incurable. El sacrificio, en cambio, es una respuesta tradicional, y que es necesario extinguir, pues acaba con la voluntad de vida de un ser sentiente al que le falta un propietario responsable o recursos públicos o privados que lo sostengan».

Cuándo plantearse la eutanasia de un perro

Ante la decisión de eutanasiar o no a un perro siempre asaltan las dudas morales. Según el doctor en Veterinaria y profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) Albert Lloret, la comunicación con el propietario o el responsable de ese animal es fundamental para ayudar a disiparlas:

«A la hora de afrontar la inducción de la muerte en animales de compañía, además de las consideraciones morales, hay que garantizar una buena comunicación con el propietario y un esclarecimiento de los conceptos que integran la calidad de vida del animal. Estos ítems pueden variar de un caso a otro, pero existen unos mínimos incontestables: ganas de comer, vigilia, deambulación autónoma, control de esfínteres, y ausencia de dolor y de sufrimiento».

Nota de la redacción (octubre de 2026): puede ayudarte hacerte estas preguntas, día a día, y apuntar las respuestas: ¿come y bebe?, ¿se mueve por sí mismo?, ¿controla sus necesidades?, ¿tiene dolor que no se controla con medicación?, ¿sigue disfrutando de las cosas que le gustaban?, ¿hay más días malos que buenos? En perros muy mayores, el deterioro también puede ser cognitivo: lo explica Alba en el artículo sobre el alzhéimer en perros.

Por otro lado, algunas personas sienten que no es correcto decidir sobre la vida de otro ser vivo cuando este no puede expresar su consentimiento.

De nuevo, Emma Infante nos ayuda a aclarar este punto tan doloroso:

«El propietario de un animal (bien sea un particular o la Administración Pública), igual que los tutores de un bebé, un niño o un enfermo inconsciente, deben sopesar con los veterinarios el pronóstico, las posibilidades reales de recuperación, la ausencia o no de sufrimiento y el grado de bienestar esperable. Lo importante es que la decisión se tome con el adecuado asesoramiento y siempre teniendo claro que se prima el bienestar del sujeto atendiendo a un criterio de salud y no de gestión de recursos».

Cómo es la eutanasia de un perro

Ampliación de la redacción de simiperroHABLARA (octubre de 2026).

Saber cómo es el procedimiento ayuda a afrontarlo con algo más de calma. Cada clínica tiene su forma de trabajar, pero lo habitual es esto:

  1. Una conversación previa con el veterinario, que confirma que no hay alternativas razonables y resuelve tus dudas: si quieres estar presente, dónde se hará y qué harás después con el cuerpo.
  2. Sedación profunda: primero se le administra un sedante o anestésico para que se duerma tranquilo y no sienta nada.
  3. La inyección final, normalmente por vía intravenosa, que detiene el corazón en pocos minutos. Es posible que haya algún movimiento reflejo o una última respiración después: no significa que sufra.
  4. El veterinario confirma el fallecimiento.

Muchas familias prefieren estar presentes para acompañarle, y muchos veterinarios lo recomiendan, porque el perro está más tranquilo con su gente. Pero no hay una opción correcta: si no te ves capaz, no pasa nada. También hay veterinarios que hacen la eutanasia a domicilio, algo que algunos perros agradecen porque no pasan por el estrés de la clínica. Si necesitas uno cerca, busca en nuestro directorio de veterinarios; y si el animal sufre de forma aguda fuera de horario, en los veterinarios de urgencias 24 horas.

El precio varía mucho según la clínica, el tamaño del perro, si se hace a domicilio y si incluye la incineración. Pregunta antes para no tener que pensar en ello en el peor momento. Qué hacer después (incineración, entierro, trámites del registro) lo tienes en qué hacer si muere tu perro.

Eutanasia y sacrificio en perreras y protectoras

Cuando escribí este artículo, en 2015, debido a la escasez de recursos, a la mala gestión de los mismos y, muchas veces, a la falta de voluntad por parte de la Administración, en buena parte de España se sacrificaban perros a diario.

En muchas perreras, si a los pocos días de estar allí nadie había encontrado a su propietario, el perro era sacrificado. Sin embargo, no solían hablarnos de sacrificio, sino de eutanasia…

En realidad, no debemos dejarnos engañar. Muchas veces se fomentaba la falsa sinonimia entre las dos palabras con la voluntad deliberada de no abrir un debate ni señalar un crimen cotidiano inexcusable.

El propio César Millán, a quien muchos conocéis como «El encantador de perros», decía en una entrevista del año 2012 en el diario La Opinión, refiriéndose a Estados Unidos:

«El perro sí es el mejor amigo del hombre, pero el hombre no es el mejor amigo del perro. Matamos entre 4 y 5 millones de perros al año aquí en Estados Unidos. Entonces el mejor amigo del hombre pasa a ser el que más mata el hombre…».

Qué dice la ley hoy: el sacrificio está prohibido

Nota de la redacción (octubre de 2026): este apartado actualiza el artículo original con la legislación vigente.

Desde el 29 de septiembre de 2023 está en vigor en toda España la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales. Su artículo 27 prohíbe el sacrificio de los animales de compañía, salvo por motivos de seguridad de las personas o animales o de riesgo para la salud pública justificados por la autoridad competente. Y lo prohíbe expresamente en protectoras, clínicas veterinarias y núcleos zoológicos por cuestiones económicas, de sobrepoblación, falta de plazas, imposibilidad de encontrar adoptante, abandono, vejez, enfermedad o lesión con tratamiento posible, o problemas de comportamiento que puedan reconducirse.

La misma ley define cuándo es aceptable la eutanasia: solo bajo criterio y control veterinario, con el único fin de evitar el sufrimiento por causas no recuperables que comprometa seriamente la calidad de vida del animal, acreditado y certificado por un veterinario colegiado, y con métodos que garanticen que es humanitaria. Practicarla con medios inadecuados o por personal no cualificado es una infracción muy grave.

Antes de esta ley, algunas comunidades autónomas, con Cataluña como pionera, ya habían aprobado el llamado «sacrificio cero». Hoy es la norma en todo el país, aunque la falta de plazas en muchas protectoras sigue siendo un problema real. Si quieres ayudar, adoptar o hacerte casa de acogida es la mejor manera.

Qué NO es aceptable

  • El sacrificio NO es aceptable. Bajo ningún concepto.
  • El uso confuso y deliberado del término eutanasia para esconder el sacrificio de perros y otros animales tampoco es aceptable. Menos aún cuando es la propia Administración quien lo fomenta.

Una reflexión sobre nosotros mismos

La tendencia de los países más avanzados social y económicamente es hacia la eliminación del sacrificio. España, por fin, ha dado ese paso.

Muchos conocemos la famosa frase atribuida a Gandhi: «Un país, una civilización, se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales». Demasiadas veces ha sido pronunciada en vano por ciertos políticos en sus discursos, pero no por eso deja de tener valor, y sirve para la reflexión y la autocrítica.

Añadiré otra, en este caso del médico, filósofo y premio Nobel de la Paz Albert Schweitzer, que dijo: «Soy ser vivo y deseo vivir en medio de seres vivos que desean vivir».

A partir de aquí, que cada cual haga su propia reflexión.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si ha llegado el momento si mi perro todavía come y disfruta del paseo?

Si come, se mueve, controla sus necesidades y su dolor está controlado con medicación, normalmente todavía tiene calidad de vida. Te recomendamos apuntar cada día cómo está y revisar con el veterinario la evolución: cuando los días malos superan a los buenos o el dolor ya no se alivia, es el momento de hablarlo con calma.

¿Es mejor dejar que muera en casa de forma natural?

En una enfermedad terminal, la muerte natural puede alargarse y venir con dolor, ahogo o convulsiones que no se pueden aliviar. Coméntalo con tu veterinario: puede ofrecerte cuidados paliativos mientras tenga calidad de vida y, llegado el momento, hay veterinarios que hacen la eutanasia a domicilio para que se despida en su sitio de siempre.

¿Qué hago si el veterinario propone una operación arriesgada a un perro muy mayor?

Pregunta qué se gana con ella: si busca curar o solo alargar unos meses, qué recuperación tendrá y qué probabilidades hay de complicaciones. Si dudas, pide una segunda opinión a otro veterinario. La decisión debe pensar en su bienestar y en el dolor que va a pasar, no solo en el tiempo que se gana.

¿Es normal sentirse culpable después de la eutanasia de un perro?

Sí, es muy habitual, sobre todo los primeros días. Ayuda recordar que la eutanasia, cuando la indica el veterinario, sirve para evitar un sufrimiento que ya no se podía aliviar: es un último acto de cuidado. Date tiempo para el duelo y, si la culpa o la tristeza no te dejan seguir con tu vida, no dudes en buscar ayuda profesional.

¿Se puede dormir a un perro sano si no puedo quedármelo?

No. Eso es un sacrificio, no una eutanasia, y la ley actual lo prohíbe salvo casos muy concretos justificados por la autoridad, nunca por falta de hogar, vejez o problemas de conducta que se puedan reconducir. Si no puedes quedarte con un perro, busca una protectora, una casa de acogida o difúndelo para que encuentre adoptante.

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