Alzheimer en perros: el Síndrome de Disfunción Cognitiva
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¿Los perros ancianos pueden sufrir Alzheimer canino? La respuesta es sí. Se llama Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC) y sus síntomas más típicos son la desorientación, los cambios en el sueño, olvidarse de dónde hacer sus necesidades y relacionarse de forma distinta con la familia. En este artículo os voy a hablar de esta demencia senil en perros. Es muy importante aprender a reconocer sus síntomas para poder iniciar un tratamiento cuanto antes.
¿Existe el Alzheimer en perros?
Los perros no viven tantos años como los humanos, pero, dentro de su ciclo de vida, proporcionalmente pueden considerarse ancianos (lo que en medicina veterinaria se llama perros geriátricos) a partir de los 7 o los 9 años.
Por supuesto, eso variará mucho dependiendo de la raza o el tipo de perro, ya que los perros pequeños suelen ser bastante más longevos que los de gran tamaño.
Cuando un perro es anciano, por lo general experimenta un deterioro físico a diversos niveles. Pero también existe un deterioro cerebral, menos apreciable a simple vista, que puede generar una serie de cambios en el comportamiento del perro que constituyen lo que se denomina Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC).
El Síndrome de Disfunción Cognitiva, coloquialmente conocido como Alzheimer canino, es frecuente en los perros geriátricos y se vuelve más habitual cuanto mayor es el perro. Los estudios dan cifras distintas según la edad y los criterios que usan, pero coinciden en que muchos casos pasan sin diagnosticar porque se confunden con «cosas de la edad».
Hablar de SDC sería muy parecido a hablar de Alzheimer en perros o demencia senil canina.
¿Afecta más a los perros pequeños?
Aunque las razas pequeñas son más longevas y, por tanto, llegan con más frecuencia a edades en las que aparece el SDC, no está claro que tengan una predisposición especial a sufrir Alzheimer canino. Lo que más pesa es la edad.
Una enfermedad muy triste y frustrante para el propietario canino
El deterioro cerebral que sufren los perros con Síndrome de Disfunción Cognitiva hace que, progresivamente, pierdan sus rasgos de carácter propios y se comporten de forma muy diferente a como hicieron toda su vida. Esta situación provoca mucha tristeza y, al mismo tiempo, resulta frustrante para la familia humana del perro: es duro presenciar la degeneración de un ser querido, igual que ocurre en los casos de Alzheimer en personas.
Que tu perro no te reconozca cuando entras en casa, por ejemplo, puede llegar a ser muy difícil de afrontar… Sin embargo, hay que esforzarse por entender este tipo de cambios de conducta como parte de un proceso natural de envejecimiento. Por suerte, no todos los perros llegan a padecer Alzheimer o SDC.
¿Qué causa el Alzheimer en perros?
El Síndrome de Disfunción Cognitiva es un trastorno neurodegenerativo, propio de perros de edad avanzada y caracterizado por una disfunción cognitiva gradual. Es un proceso progresivo, que suele avanzar a lo largo de meses o años, y su ritmo varía mucho de un perro a otro.
Sus causas básicas son las siguientes:
- Acumulación de una proteína llamada beta-amiloide, que tiene propiedades neurotóxicas que afectan a la función de las neuronas del perro. A más cantidad de esta proteína, mayor severidad de los síntomas de la demencia senil canina.
- Aumento de los radicales libres, que producen un daño oxidativo que provoca la muerte de neuronas.
- Cambio en la expresión de algunos genes.
- Disminución del riego sanguíneo.
Síntomas del Alzheimer en perros
Es importante aprender a reconocer los síntomas del Alzheimer en perros porque, en realidad, la única solución para este proceso de envejecimiento neuronal es el tratamiento paliativo. Cuanto antes se inicia, mejores resultados se obtienen y mayor es la oportunidad de frenar el avance de la enfermedad.
Los veterinarios suelen agrupar los síntomas en estas categorías (en inglés se conocen con el acrónimo DISHAA):
- Alteración de la interacción social (incluso agresividad hacia los propietarios en algunos casos): el perro ya no se comporta como antes con las personas ni con el resto de perros u otros animales presentes en el entorno o en el núcleo familiar. Hay perros que llegan, incluso, a no reconocer a sus propietarios o a mostrarse agresivos con ellos. En algunos casos disminuye el interés por las caricias y el contacto cercano, saludan con menos énfasis que antes, etc. En el otro extremo están los perros que pueden desarrollar hiperapego hacia sus propietarios cuando antes nunca lo habían mostrado.
- Desorientación: algunos perros que padecen Alzheimer canino se comportan como si estuvieran desorientados y deambulan por entornos conocidos como si se sintieran perdidos. Incluso pueden intentar entrar por el lado de la puerta equivocado, chocarse con objetos presentes en su camino sin poder esquivarlos o quedarse parados delante de ellos.
- Pérdida de capacidades cognitivas: muchos de los afectados por el Síndrome de Disfunción Cognitiva Canina dejan de responder a órdenes o señales que antes conocían perfectamente. Pierden memoria y capacidad de aprendizaje. Aun así, es necesario seguir ofreciéndoles actividades cognitivamente estimulantes, precisamente para frenar ese deterioro cerebral.
- Alteraciones de los ciclos de sueño y vigilia: es frecuente que estos perros no duerman igual que lo hacían antes, siguiendo patrones de sueño estables. Puede pasar, incluso, que duerman durante el día y luego estén despiertos toda la noche.
- Pérdida de hábitos higiénicos: éste es un síntoma característico del Alzheimer en perros. Se trata de la pérdida de hábitos a la hora de orinar o defecar. Perros que siempre hicieron sus necesidades en la calle, o en un lugar concreto de la casa o el jardín, empiezan a hacer pis y caca en otros lugares.
- Disminución de la actividad, del interés por explorar cosas o entornos nuevos y de la respuesta a estímulos: el perro se vuelve más pasivo y no muestra interés en el entorno. Ahora bien, en algunos canes también puede aparecer ansiedad o inquietud que puede manifestarse de diversas formas. Algunos perros descansan menos, muestran ansiedad al quedarse solos en casa, están más irritables, ladran más, desarrollan conductas estereotipadas, destrozan cosas en casa, etc.
Si notas varios de estos cambios
Apunta qué cambios ves, desde cuándo y con qué frecuencia (incluso puedes grabar algún vídeo) y pide cita con tu veterinario. Esa información le será muy útil, porque muchos de estos síntomas solo aparecen en casa y no en la consulta.
Cómo se diagnostica el Alzheimer canino
Los síntomas que acabamos de describir son característicos del Alzheimer en perros pero no exclusivos de esta enfermedad. Eso quiere decir que todos esos cambios de comportamiento también pueden deberse a otras causas no relacionadas con el deterioro neuronal. El Síndrome de Disfunción Cognitiva es un diagnóstico excluyente.
Para que se entienda: un perro anciano que de repente muestre agresividad hacia sus propietarios puede ser un perro que, simplemente, tenga un problema físico que le cause dolor (artrosis, por ejemplo) y ello le haga estar más irritable, o bien utilice la agresividad para evitar que le toquen allí donde le duele. No tiene por qué ser un perro que padezca SDC.
Por eso, antes de hablar de Alzheimer canino, el veterinario debe descartar otras causas con una exploración completa y, normalmente, análisis de sangre y orina: problemas de visión u oído, dolor, enfermedades hormonales (como el hipotiroidismo), renales o hepáticas, infecciones urinarias que expliquen los «accidentes» en casa e incluso tumores cerebrales. Existen además cuestionarios específicos que ayudan a valorar la gravedad de los síntomas y a seguir su evolución.
Tratamiento del Alzheimer en perros: cómo ayudar a tu perro
Como ya hemos dicho, cuanto antes se inicia el tratamiento en perros con Síndrome de Disfunción Cognitiva, mejor es el pronóstico para esta enfermedad, ya que lo importante es frenar su avance.
El tratamiento se basa en los siguientes puntos fundamentales:
- Modificación del ambiente: Se recomienda mantener una rutina diaria estable en todas las actividades que giran en torno al perro. El objetivo es hacer el ambiente todo lo predecible posible porque eso genera menos nivel de estrés en el animal. Si el perro sabe siempre qué va a pasar, dónde va a estar, con quién, etc., se sentirá más tranquilo y estable. Debemos evitar los cambios bruscos en todos los sentidos. Además, hay que tener presente que los perros ancianos tienen sus capacidades sensoriales mermadas (ven peor, oyen peor, etc.), de manera que otra de las recomendaciones básicas es modificar el ambiente familiar para hacerlo apto para el perro geriátrico: intentar no dejar objetos en las zonas de paso, facilitarle un lugar agradable y de fácil acceso donde dormir, etc.
- Estimulación cognitiva: los perros ancianos son abuelos caninos a los que hay que estimular para evitar que caigan en la inactividad y pierdan el interés por el medio. Es bueno proponerles juegos de olfato, hacerles buscar premios escondidos, ofrecerles juguetes interactivos rellenos de comida, etc. Todo ello hará que mantengan su cerebro activo y ayudará a frenar la degeneración neuronal. También son muy recomendables los paseos cortos pero frecuentes en los que el animal pueda interaccionar con los estímulos del ambiente.
- Evitar reñir o castigar al animal: puede que muchos de los cambios de comportamiento asociados al Alzheimer en perros nos resulten incómodos, desagradables o problemáticos. Aun así, hay que procurar ser comprensivos y no reñir o castigar al perro porque ello le generará más ansiedad y podría empeorar el problema.
- Tratamiento farmacológico: algunos fármacos (como la selegilina) pueden mejorar los síntomas en parte de los perros, y en otros casos el veterinario puede pautar medicación para la ansiedad o para regular el sueño. Siempre debe ser el veterinario quien lo prescriba y lo paute: no le des a tu perro medicamentos de uso humano por tu cuenta.
- Tratamiento nutricional: fundamentalmente en aquellos casos que se detectan precozmente, se puede intervenir a nivel nutricional mediante piensos formulados para perros mayores y suplementos que aportan antioxidantes, ácidos grasos omega 3 y otros protectores de las neuronas. Pregunta a tu veterinario cuál conviene a tu perro antes de cambiarle la alimentación.
En realidad, el tratamiento para el Síndrome de Disfunción Cognitiva en perros siempre es paliativo y nunca curativo ya que no hay solución, a día de hoy, para este síndrome. Sin embargo, es fundamental estar atentos a los síntomas de la enfermedad ya que, cuanto antes se inicia el tratamiento, mejores son los resultados y mayor calidad de vida se le puede ofrecer al perro.
Calidad de vida y cuándo pedir ayuda
Muchos perros con SDC viven todavía bastante tiempo con una buena calidad de vida si la familia adapta su día a día. Pero la enfermedad avanza, y llega un momento en el que algunos perros sufren: no descansan, están angustiados casi todo el tiempo o ya no disfrutan de nada.
Hablad con vuestro veterinario sobre cómo valorar esa calidad de vida. Es una conversación dura, pero necesaria, y os ayudará a tomar decisiones con calma. Si llega ese momento, en el blog tenemos una guía sobre la eutanasia en perros que puede acompañaros.
Y recordad que cuidar de un perro anciano también cansa. Pedir ayuda, repartir las tareas en casa y aceptar que habrá días malos es parte del proceso.
Preguntas frecuentes
¿Se puede prevenir o retrasar el alzhéimer en un perro que empieza a hacerse mayor?
No se puede evitar del todo, pero sí ayudar a retrasar el deterioro manteniendo su cerebro activo: juegos de olfato, buscar premios escondidos, juguetes rellenables, aprender cosas nuevas y paseos cortos y frecuentes por sitios variados. Conviene empezar antes de que aparezcan síntomas y hacer revisiones veterinarias periódicas a partir de los 7 u 8 años.
¿Puede ser alzhéimer si mi perro mayor rechaza las caricias o come menos?
Puede, pero muchas veces la causa es otra: dolor dental, artrosis, problemas de vista u oído o una enfermedad que le hace estar más irritable. Por eso el veterinario debe descartar primero otras causas antes de hablar de disfunción cognitiva. Cuéntale qué cambios ves y desde cuándo.
¿Qué hago si mi perro con demencia duerme de día y deambula por la noche?
Ayuda mucho mantener rutinas muy estables y darle actividad durante el día, con paseos tranquilos y juegos de olfato, para que llegue más cansado a la noche. Prepárale un sitio de descanso cómodo y sin obstáculos. Si aun así no descansa, coméntalo con tu veterinario: puede valorar medicación para regular el sueño o la ansiedad.