Ogar polaco
Nombre original: Ogar Polski
El ogar polaco es un sabueso antiguo de Polonia, robusto y de patas fuertes, hecho para aguantar horas de rastro más que para correr. Es tranquilo, equilibrado y muy sociable, bueno con los niños y fácil de cuidar, pero da voz con fuerza y su nariz manda en el campo.
Ficha rápida
Tamaño
- Peso
- 20-32 kg
- Altura
- 55-65 cm
- Esperanza de vida
- 10-14 años
- Ejercicio diario
- 90-120 min
- Origen
- Polonia
- Pelo
- Corto
- Grupo
- Grupo 6 FCI
Cómo es, de 1 a 5
Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.
¿Es para ti?
Te encajará si…
- Tranquilo, equilibrado y sociable
- Bueno con niños y con otros perros
- Pelo muy fácil de cuidar
- Robusto y resistente
Piénsatelo si…
- Ladra y da voz muchísimo
- Su olfato manda: llamada difícil en el campo
- Necesita mucho ejercicio
- No es ideal para un piso
Carácter y temperamento

El ogar polaco es un sabueso de rastro de los de toda la vida: robusto, pesado para su tipo y hecho para aguantar horas detrás de una pista, no para correr. Su estándar oficial lo describe sin rodeos: persigue la caza por el rastro caliente con un ladrido potente, más grave en los machos y más agudo en las hembras. Y añade que, además de un excelente perro de caza, es un perro de familia muy bueno, fácil de mantener, entregado a los suyos y desconfiado con los extraños.
En casa suele ser tranquilo, equilibrado y muy sociable. Las fuentes polacas lo describen como un perro que se lleva bien con los niños y con otros animales, sin tendencia a la agresividad, aunque puede defender a los suyos si percibe un peligro. Con los desconocidos es reservado al principio, y avisa de cualquier visita.
Con otros perros es excelente: es un sabueso de jauría. Con gatos y animales pequeños, prudencia. Puede convivir con un gato con el que se ha criado, pero fuera de casa su instinto de caza está muy presente.
Su voz es una de sus señas de identidad. En la caza servía para que el cazador supiera dónde estaba el perro. En casa sirve para que te enteres de todo. Si se aburre o se queda solo demasiado tiempo, ladra y aúlla.
Cuando encuentra un rastro, todo lo demás desaparece, incluida tu llamada. No es desobediencia: son siglos de selección para seguir pistas sin distraerse.
¿Para quién es? Para familias o personas activas, con algo de experiencia en perros, que disfruten del campo y tengan una casa con terreno vallado. Si buscas un perro silencioso y obediente al instante, no es tu raza.
Educación y adiestramiento

El ogar polaco es tranquilo y colaborador para ser un sabueso, pero sigue siendo un perro de nariz independiente. Funciona mejor con refuerzo positivo, premios de comida y sesiones cortas, con mucha paciencia.
Consejos concretos:
- Premios muy apetecibles. Como buen sabueso, la comida le motiva mucho. Usa trocitos pequeños para no pasarte de calorías.
- La llamada, desde el primer día. Trabájala en casa, luego en sitios tranquilos y por último con distracciones (Qué hacer para que tu perro obedezca cuando lo llamas). En el campo abierto, correa larga.
- Dale trabajo a su nariz. Juegos de búsqueda, rastreo o mantrailing. Si usa el olfato contigo, estará más atento y más tranquilo.
- Los ladridos, con calma. No le grites: premia los silencios y evita que se aburra (Qué hacer para que tu perro ladre menos).
- Enséñale a estar solo poco a poco, con ausencias cortas y un juguete relleno de comida.
- Socialización temprana, con personas, perros y situaciones distintas, para que su desconfianza con los extraños no vaya a más.
Las clases de educación en grupo con refuerzo positivo le vienen muy bien.
Ejercicio y actividad

Necesita entre 90 y 120 minutos de actividad al día. No es un perro rápido, pero sí muy resistente: su estándar lo describe con un trote lento y un galope no muy veloz, pensado para durar.
Actividades que le gustan:
- Paseos largos por el campo, con tiempo para olfatear.
- Rastreo y mantrailing, perfectos para su nariz.
- Senderismo, de adulto y con progresión.
- Carrera libre en recintos vallados, mejor con otros perros.
Una sesión de olfato le cansa más que muchas vueltas al parque.
Revisa bien las vallas de casa: un sabueso aburrido con un rastro interesante al otro lado puede intentar salir.
Con los cachorros, juego libre y paseos variados, sin ejercicio forzado mientras crece.
Cuidados del pelo

El ogar polaco lo pone fácil. Tiene el pelo corto y liso en la cabeza, las orejas y las patas, y de longitud media, espeso y duro en el resto del cuerpo, con una subcapa densa y suave. El color es característico: una manta negra o gris oscura sobre el lomo y fuego, del amarillo oscuro a la caoba, en la cabeza, el pecho y las patas.
Rutina recomendada:
- Cepillado semanal con un guante de goma o un cepillo de cerdas.
- En la muda, dos o tres veces por semana para retirar la subcapa muerta.
- Baños ocasionales, solo cuando haga falta.
- Orejas: son caídas y bajas, con poca ventilación. Revísalas y límpialas cada semana.
- Después del campo, busca espigas, garrapatas y pequeñas heridas en orejas y patas.
Uñas cortas y dientes limpios completan la rutina.
Salud

Es una raza robusta y rústica, sin grandes enfermedades hereditarias descritas. Hay pocos estudios específicos, así que conviene vigilar lo habitual en un sabueso grande:
- Otitis. Sus orejas caídas y bajas retienen humedad y suciedad.
- Entropión y otros problemas de párpados. El estándar admite que el párpado inferior esté algo suelto en perros mayores. Si ves lagrimeo, ojo rojo o que se rasca la cara, consulta al veterinario.
- Displasia de cadera. Como en otros perros grandes. Pide radiografías oficiales de cadera de ambos padres.
- Torsión gástrica, un riesgo en perros de pecho profundo. Si intenta vomitar sin conseguirlo y tiene el abdomen hinchado, ve al veterinario de inmediato.
- Sobrepeso, frecuente en sabuesos glotones con poco ejercicio.
Pruebas que conviene pedir al criador: radiografías de cadera de ambos padres y una revisión ocular reciente.
Tolera bien el frío y de forma moderada el calor. En verano, sombra, agua fresca y nada de ejercicio intenso en las horas centrales.
Alimentación

El ogar polaco come con ganas y, si se mueve poco, engorda. El sobrepeso castiga sus articulaciones.
Pautas generales:
- Cachorros: pienso de cachorro de raza grande, en tres o cuatro tomas al principio y dos a partir de los seis meses, con un crecimiento sin prisas.
- Adultos: dos tomas al día, nunca una sola comida grande, con una hora de calma antes y después del ejercicio intenso.
- Comedero antivoracidad si come con ansia.
- Premios: descuéntalos de su ración diaria.
Guarda la comida y la basura lejos de su alcance: su nariz lo encuentra todo.
Deberías notar sus costillas al pasar la mano, sin que se marquen a la vista.
Historia y origen

El ogar es una raza polaca muy antigua. Según su estándar, ya hay noticias de caza con perros en Polonia en la crónica de Galo Anónimo, del siglo XI, y en el siglo XIV se menciona que se criaban ogares para las cacerías reales. En 1618 se publicó en Cracovia un tratado sobre la caza con ogares del conde Jan Ostroróg, considerado la primera guía de cinología polaca. El nombre ya aparecía antes en libros de 1549 y 1568, y la primera descripción de la raza la publicó el naturalista Krzysztof Kluk en 1779.
El origen del nombre no está claro. Unos autores lo relacionan con una palabra polaca que significa «tostado», por su color; otros, con el verbo que describe el ladrido en el rastro.
Fue un perro muy apreciado: aparece en escudos de armas, sellos, grabados y pinturas de los siglos XVIII y XIX, y ya se exhibía en exposiciones caninas en el siglo XIX.
Durante ese siglo, con Polonia ocupada, la raza se mantuvo en las perreras de la nobleza polaca del territorio anexionado por Rusia. Tras la independencia, en 1918, la caza con sabuesos solo sobrevivía en las regiones orientales de Polesia, Volinia y Vilna. Después de la Segunda Guerra Mundial, Polonia perdió sus territorios orientales, donde vivían casi todos estos sabuesos, y la raza estuvo a punto de desaparecer. En 1959, el coronel Piotr Kartawik trajo los primeros cuatro ejemplares de esas tierras y fundó el primer criadero de la posguerra. En 1964, a partir de esos perros, el ingeniero Jerzy Dylewski escribió el estándar, y la FCI lo registró en 1966. La recuperación fue lenta: se pasó de 15 perros registrados en 1967 a algo más de un centenar en 1976, y la raza volvió a crecer en los años noventa.
Hoy se usa en Polonia para cazar jabalíes y zorros, porque allí está prohibido cazar liebres con perros salvo en zonas de montaña, y también como perro de familia. No hay que confundirlo con el sabueso polaco (Sabueso polaco (Gończy)), otra raza del mismo país. En España es muy raro, pero en las protectoras hay muchos sabuesos y cruces esperando una familia con paciencia.
Galería: fotos reales del ogar polaco
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Foto: Янковский Евгений · CC BY-SA 3.0 -
Foto: Canarian · CC BY-SA 4.0 -
Foto: autor desconocido · CC BY 2.5
Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un ogar polaco?
Un ogar polaco suele vivir entre 10 y 14 años. Es una raza robusta y rústica, sin grandes problemas hereditarios descritos, aunque sus orejas caídas favorecen las otitis y algunos ejemplares tienen problemas de párpados, como el entropión. Peso controlado, orejas limpias y revisiones veterinarias anuales son la mejor forma de que llegue bien a mayor.
¿Qué diferencia hay entre el ogar polaco y el sabueso polaco?
Son dos razas polacas distintas. El ogar polaco es más grande y pesado, con cabeza fuerte, labios caídos y papada, y una manta negra o gris oscura sobre fondo fuego. El sabueso polaco, o gończy polski, es más ligero y ágil, de cabeza más seca, pensado para cazar en terrenos de montaña. Los dos son sabuesos de rastro con mucha voz.
¿El ogar polaco es un buen perro de familia?
Sí, siempre que la familia sea activa. Su estándar dice que, además de un excelente perro de caza, es un perro de familia muy bueno, fácil de mantener, entregado a los suyos y desconfiado con los extraños. Es tranquilo en casa y suele ser bueno con los niños, pero necesita mucho ejercicio y su voz es potente.
¿El ogar polaco puede vivir en un piso?
No es lo más recomendable. Es un perro grande, con mucha resistencia y una voz muy potente, que encaja mejor en una casa con terreno vallado. Algunos se adaptan a la ciudad si tienen paseos largos a diario, pero si se aburre o se queda solo muchas horas, sus ladridos pueden darte problemas con los vecinos.
¿Y si adoptas?
En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del ogar polaco esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.
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