Qué hacer para que tu perro obedezca cuando lo llamas
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Tener un perro que acude a la llamada es tener la garantía de que tu animal no se va a meter en problemas molestando a nadie o poniendo, incluso, su propia vida en peligro. Para conseguirlo, tu llamada tiene que significar siempre algo bueno para él: llámale con alegría, prémiale cada vez que venga y nunca le riñas cuando llegue, aunque haya tardado.
Sin embargo, algunos propietarios se las ven y se las desean para enseñar el ejercicio de la llamada. ¿Por qué les cuesta tanto? ¿Qué hacen mal?
En realidad, el secreto del éxito es sorprendentemente simple…
Aplica la lógica: qué es la llamada para tu perro
La llamada es el arte de conseguir que tu perro te encuentre suficientemente divertido e interesante como para dejar de hacer lo que está haciendo y volver a tu lado.
¿Lo habías pensado alguna vez así? Entonces, ¿por qué llamar a un perro gritando con tono enfadado, o reñirle cuando vuelve a tu lado porque no lo ha hecho tan rápido como hubieras deseado?
La idea es conseguir instaurar en la mente del animal la siguiente asociación: «Mi propietario me llama = mi propietario tiene algo buenísimo o divertido que ofrecerme».
Por lo tanto, aplica la lógica y toma nota.
Lo que nunca hay que hacer al llamar a tu perro
- Llamarlo con tono enfurecido: probablemente decida no dejar de hacer lo que está haciendo (algo que, seguramente, encuentra muy entretenido) para ir a recibir una reprimenda.
- Usar la llamada solo cuando es hora de volver a casa: tu perro aprenderá que, siempre que le llamas y acude, se acaba la diversión o el paseo. Para evitarlo, llámalo varias veces durante sus ratos de ocio, aunque solo sea para felicitarlo y volver a darle permiso para seguir jugando u olfateando.
- Repetir «ven» varias veces antes de darle tiempo a responder: ten paciencia y no te preocupes si el ejercicio no sale perfecto al principio. Si trabajas la llamada a diario, acabarás consiguiendo una respuesta inmediata.
- Reñirle cuando acude a tu lado porque no lo hizo a la primera: si actúas de este modo, estarás rompiendo la asociación de la que hablábamos antes («Mi propietario me llama = mi propietario tiene algo buenísimo o divertido que ofrecerme»).
- Llamarlo para algo que no le gusta, como bañarlo, cortarle las uñas o darle una pastilla. En esos casos, ve tú a buscarlo.
Lo que sí hay que hacer: juegos para enseñar la llamada
- Llama a tu perro tantas veces como quieras a lo largo del día y ofrécele, siempre que venga, algo agradable. Puedes darle un premio comestible, un rato de juego, una sesión de caricias, una felicitación verbal efusiva… Fíjate en tu perro y descubre lo que más le gusta. Eso será lo que debes presentarle como recompensa. Cada perro es un mundo y todos tienen sus propias preferencias.
- El juego del escondite: en casa, en el parque o en la montaña (si es una zona segura), aprovecha cuando tu perro esté despistado y escóndete detrás de un árbol, por ejemplo. Llámalo y espera a que te encuentre. Cuando lo haga, felicítalo y prémialo. Este juego suele gustar mucho a los perros y contribuye a trabajar lo que se conoce como focus, o atención sobre el propietario.
- Corre hacia otro lado: llama a tu perro cuando esté un poco despistado y, en cuanto te mire, corre en dirección contraria, como invitándole a jugar. Tu movimiento activará su instinto de seguimiento y correrá también hacia ti. Cuando llegue donde estás, prémialo.
Cómo enseñar la llamada paso a paso
Ampliación de la redacción de simiperroHABLARA (octubre de 2026).
Si vas a empezar de cero (o a recuperar una llamada que se ha estropeado), sigue este orden:
- Elige una palabra nueva si la de siempre ya no funciona («ven» puede haberse convertido en ruido de fondo). Puede ser «aquí», un silbato o lo que quieras, siempre la misma.
- Empieza en casa, sin distracciones, a dos o tres metros. Di la señal una vez, con tono alegre, y prémiale con algo muy bueno en cuanto llegue. Mejor si lo tocas suavemente del collar o el arnés antes de darle el premio: así también se acostumbra a que lo sujetes.
- Pasa a un lugar tranquilo del exterior con una correa larga, de 5 a 10 metros, que te permita darle libertad sin perder el control. No uses una correa extensible: tienes el porqué en los peligros de las correas extensibles.
- Sube la dificultad poco a poco: más distancia, luego algún estímulo a lo lejos y, por último, situaciones reales del parque. Si falla, vuelve un paso atrás.
- Suéltalo solo donde esté permitido y sea seguro, cuando responda bien con la correa larga en esos mismos entornos. Las ordenanzas municipales deciden dónde puede ir suelto un perro, así que infórmate en tu ayuntamiento.
Si quieres entender por qué funcionan los premios y cómo se construye cualquier ejercicio, lee cómo enseñar a un perro. Marcar el momento justo con un clicker también ayuda mucho.
Si tu perro sale corriendo y no vuelve
Ampliación de la redacción de simiperroHABLARA (octubre de 2026).
Cuando un perro no vuelve, casi nunca es «desobediencia»: hay algo que le interesa más (otros perros, un rastro, una presa), o miedo, o una llamada que nunca se llegó a trabajar bien. Mientras lo solucionas:
- No lo persigas: para él es un juego. Llámalo una vez, agáchate o aléjate corriendo en dirección contraria.
- Cuando llegue, prémialo aunque hayan pasado diez minutos. Si le riñes, la próxima vez tardará más.
- Vuelve a la correa larga hasta que la llamada sea fiable.
Hay más detalle en mi perro no me hace caso. Y si tienes un cachorro, ¡estás en el mejor momento para empezar! Echa un vistazo a la sección de cachorros.
Mantener una llamada fiable a lo largo del tiempo
Una llamada fiable es casi un seguro de vida para tu perro porque puede evitarle muchos peligros. Por eso, no te olvides de reforzar este ejercicio a lo largo del tiempo. No vale con premiar al perro cuando acude a nuestra llamada durante la fase de aprendizaje y luego dejar de felicitarlo porque suponemos que ya ha aprendido la lección.
Premia a tu perro SIEMPRE que acuda a tu lado cuando lo llamas, por muchos años que pasen. Una caricia o una palabra efusiva no cuestan nada y son muy gratificantes para tu animal.
Preguntas frecuentes
¿Qué hago si mi perro viene cuando le llamo pero no se deja coger?
Suele pasar cuando coger el collar significa siempre ponerle la correa y acabar la diversión. Practica a menudo: llámale, sujétale suavemente del collar o el arnés, dale un premio y suéltale para que siga jugando. Así aprende que dejarse coger no es el final del paseo. Mientras tanto, no te lances a atraparlo: agáchate y deja que se acerque él.
¿Por qué mi perro viene en casa y en el parque ni me mira?
Porque en casa competimos con poca cosa y en el parque hay olores, perros y gente mucho más interesantes. Los perros no generalizan bien lo aprendido: hay que practicar la llamada en cada sitio nuevo, subiendo la dificultad poco a poco y con premios de más valor cuanto mayor sea la distracción. Mientras, usa la correa larga.
¿Un perro con mucho instinto de caza puede aprender a volver?
Puede mejorar mucho, pero cuesta más y con presas cerca puede que nunca sea del todo fiable. Trabaja la llamada con premios muy valiosos, usa el juego que más le guste como recompensa y mantén la correa larga en zonas con conejos, ganado o carreteras. Para estos perros, soltarlos solo en recintos cerrados es lo más seguro.
¿Qué hago si mi perro se escapa en cuanto ve la puerta abierta?
Primero, prevención: que nadie abra la puerta de la calle con el perro suelto cerca. Después, enséñale a esperar sentado mientras abres, premiando que se quede quieto. Si se escapa, no corras detrás de él, porque para él es un juego: llámale con alegría, agáchate o aléjate en dirección contraria, y prémiale al llegar.
¿Por qué mi perro, que antes venía, ahora huye cuando le llamo?
Suele pasar cuando la llamada se ha asociado con cosas que no le gustan: acabar el paseo, una riña o el baño después de revolcarse. También es frecuente durante la adolescencia. Vuelve a lo básico con una palabra nueva si hace falta, prémiale siempre que venga y vuelve a la correa larga hasta que sea fiable.