Australian Labradoodle
El australian labradoodle es un perro de diseño criado durante varias generaciones a partir del labrador, el caniche y el cocker spaniel, pero no es una raza reconocida. Suele ser cariñoso, sociable y fácil de educar, aunque su pelo pide mucho trabajo y lleva mal la soledad.
Ficha rápida
Tamaño
Tiene variedades de distinto tamaño.
- Peso
- 7-35 kg
- Altura
- 36-63 cm
- Esperanza de vida
- 12-15 años
- Ejercicio diario
- 45-75 min
- Origen
- Australia
- Pelo
- Varía
- Grupo
- No reconocida por la FCI
Cómo es, de 1 a 5
Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.
¿Es para ti?
Te encajará si…
- Excelente con niños y con otros perros
- Fácil de educar, ideal para primerizos
- Suele soltar muy poco pelo
- Se adapta bien a vivir en un piso
Piénsatelo si…
- No es una raza reconocida: hay variación entre perros
- Su pelo necesita cepillado y peluquería frecuentes
- Lleva mal quedarse solo
- No sirve como perro guardián
Carácter y temperamento

Lo primero: el australian labradoodle no es una raza reconocida por la FCI ni por la RSCE. Es un perro de diseño que se ha criado durante varias generaciones a partir del labrador retriever, el caniche y el cocker spaniel, entre otras razas. Se busca un perro más previsible que un cruce directo, pero el resultado sigue pudiendo variar de un perro a otro.
Dicho esto, la mayoría comparten un carácter muy reconocible: amigable, cariñoso, alegre y con muchas ganas de agradar. Es un perro de familia por los cuatro costados.
Con los niños suele ser excelente: paciente, juguetón y tolerante. Los ejemplares grandes pueden ser efusivos de jóvenes, así que conviene supervisar a los más pequeños.
Con otros perros se lleva de maravilla. Es de los que quieren ser amigos de todo el parque. Con gatos también suele convivir bien si se crían juntos.
Con los desconocidos es abierto y simpático. Como guardián no sirve: lo más probable es que reciba al visitante moviendo la cola. Ladra poco, normalmente solo para avisar o cuando se aburre.
Su punto débil es la soledad. Es un perro muy apegado a su gente, y quedarse solo muchas horas puede traducirse en lloros, ladridos o destrozos. Necesita una familia que pase tiempo en casa.
Su nivel de energía es moderado: disfruta de un buen paseo y de un rato de juego, y después se queda tranquilo en casa. Por eso se adapta bien a un piso, siempre que salga a diario.
¿Para quién es? Para familias, también primerizas, que busquen un perro sociable y fácil, que pasen tiempo en casa y que estén dispuestas a cuidar su pelo. Si pasas muchas horas fuera, no es la mejor elección.
Educación y adiestramiento

El australian labradoodle es fácil de educar. Combina la inteligencia del caniche con las ganas de agradar del labrador y del cocker, y suele aprender muy rápido con refuerzo positivo.
Consejos concretos:
- Premios y juego. Le motivan mucho la comida, los juguetes y tu atención. Usa los tres.
- Saludos tranquilos. Su simpatía le lleva a saltar encima de la gente. Premia que salude con las cuatro patas en el suelo e ignora los saltos (Mi perro salta encima de la gente ¿Qué puedo hacer?).
- Enséñale a estar solo poco a poco, con ausencias muy cortas, un juguete relleno de comida y sin despedidas dramáticas.
- Acostúmbralo al cepillo y a la peluquería desde cachorro. Va a pasar mucho tiempo con un peine encima: que lo asocie a premios y calma.
- Socialización temprana con personas, perros, ruidos y lugares distintos (¿Qué es una clase de socialización de cachorros y para qué sirve?).
- Sesiones cortas y variadas, para que no se aburra.
Le encantan los juegos de búsqueda, los trucos y deportes como el agility o el rally. Usar su cabeza le cansa tanto como un paseo. Las clases de educación en grupo con refuerzo positivo le vienen muy bien, sobre todo de cachorro, para aprender a concentrarse con otros perros alrededor.
Ejercicio y actividad

El australian labradoodle necesita entre 45 y 75 minutos de actividad al día, según su tamaño y su edad. No es un perro hiperactivo, pero tampoco de sofá.
Actividades que le encantan:
- Paseos diarios variados, con tiempo para olfatear y explorar.
- Juegos de cobro, herencia del labrador.
- Nadar, si tiene ocasión. A muchos les encanta el agua.
- Juegos de olfato y juguetes interactivos en casa.
- Agility o rally, sobre todo en los tamaños mediano y estándar.
Los miniatura se conforman con algo menos; los estándar jóvenes pueden necesitar algo más.
Con cachorros, juego libre y paseos variados, sin saltos ni carreras largas forzadas mientras crece.
Aguanta de forma moderada tanto el calor como el frío. En verano, pasea a primera hora y al anochecer y lleva siempre agua. Si lleva el pelo largo, mantenerlo algo más corto en los meses de calor le resultará más cómodo.
Cuidados del pelo

Aquí está el gran trabajo de este perro. El australian labradoodle suele tener un pelo de lana o de vellón, rizado u ondulado, que suelta muy poco pero crece sin parar y se enreda con facilidad.
Rutina recomendada:
- Cepillado a fondo varias veces por semana, con un cepillo de púas y un peine, llegando hasta la piel. Si solo cepillas por encima, los nudos se forman por debajo.
- Peluquería cada seis a diez semanas, para recortar el pelo, despejar los ojos y mantener limpias las zonas de higiene.
- Baños cada pocas semanas, siempre bien desenredado antes y bien secado después, porque el pelo húmedo enredado forma nudos muy apretados.
- Orejas: son caídas y con pelo, y retienen humedad. Revísalas y límpialas cada semana, y sécalas bien después del baño o de nadar.
Si el pelo se apelmaza, la única solución suele ser raparlo. Más vale un cepillado frecuente que un rapado de urgencia.
Salud

Al ser un perro criado a partir de varias razas, el australian labradoodle puede heredar los problemas de salud de cualquiera de ellas. Los más citados son:
- Displasia de cadera y de codo. Problemas del desarrollo de las articulaciones, frecuentes en el labrador y también descritos en este perro.
- Problemas oculares, como la atrofia progresiva de retina, presente en el labrador, el caniche y el cocker. Existe test genético.
- Alergias y problemas de piel. Pueden causar picor, otitis y lamido de patas.
- Enfermedad de Addison. Un fallo de las glándulas suprarrenales que se ha descrito en el labradoodle y en el caniche estándar, y que puede dar síntomas vagos, como cansancio, vómitos o pérdida de apetito.
- Otitis, favorecidas por las orejas caídas y con pelo.
Pruebas que conviene pedir: radiografías oficiales de cadera y codo de ambos padres, revisión ocular reciente y tests genéticos de las enfermedades hereditarias de las razas de origen, como la atrofia progresiva de retina. Desconfía de cualquier anuncio que no pueda enseñarte esas pruebas.
En cuanto al clima, tolera bien temperaturas moderadas. Con calor fuerte, reduce el ejercicio, ofrécele sombra y agua fresca y no le dejes nunca en el coche.
Alimentación

El australian labradoodle suele comer con ganas, herencia del labrador, y engorda con facilidad si se pasa con las raciones. El sobrepeso castiga sus articulaciones.
Pautas generales:
- Cachorros: pienso de cachorro adaptado a su tamaño adulto previsto, en tres o cuatro tomas al día al principio y dos a partir de los seis meses. En los tamaños grandes, un pienso de crecimiento para razas grandes ayuda a cuidar las articulaciones.
- Adultos: dos tomas al día, ajustando la cantidad a su tamaño y actividad.
- Premios: descuéntalos de su ración diaria.
- Agua fresca siempre disponible.
Si tiene alergias o picores, consulta al veterinario antes de cambiar de pienso: a veces la solución pasa por una dieta especial, pero hay que confirmarlo.
Con tanto pelo, pálpale las costillas de vez en cuando: deben notarse sin apretar.
Historia y origen

La historia del australian labradoodle empieza con la del labradoodle (Labradoodle). En 1989, en Australia, Wally Conron, de la Royal Guide Dogs Association de Victoria, cruzó un labrador retriever con un caniche estándar para intentar conseguir un perro guía apto para personas alérgicas.
La idea tuvo mucho éxito, pero los cruces daban resultados muy distintos en tamaño, pelo y carácter. A partir de los años noventa, algunos criadores australianos empezaron a criar labradoodles entre sí durante varias generaciones y a incorporar otras razas, sobre todo cocker spaniel inglés y americano, y en menor medida otras como el perro de agua irlandés o el retriever de pelo rizado. El objetivo era fijar un perro más previsible, con un pelo de muda baja y un carácter equilibrado.
Así nació lo que hoy se llama australian labradoodle, o labradoodle multigeneracional. Existen asociaciones propias que mantienen registros y estándares, pero ni la FCI ni la RSCE ni los grandes kennel clubs lo reconocen como raza. A efectos oficiales, sigue siendo un perro de diseño.
Si te atrae este tipo de perro, recuerda que en las protectoras también hay cruces de caniche y de labrador esperando familia, y que adoptar un adulto te permite saber de antemano su tamaño, su pelo y su carácter.
Galería: fotos reales del australian labradoodle
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Foto: Paparobber · CC BY-SA 4.0 -
Foto: Dionysius Miller · CC BY 4.0 -
Foto: Paparobber · CC BY-SA 4.0 -
Foto: Dionysius Miller · CC0
Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un australian labradoodle?
Un australian labradoodle vive normalmente entre 12 y 15 años. Como en cualquier perro de diseño, depende mucho de la salud de sus padres y de las pruebas que se les hayan hecho. Los ejemplares pequeños suelen vivir algo más que los grandes. Controlar su peso y hacer revisiones veterinarias anuales le ayuda a llegar bien a la vejez.
¿Qué diferencia hay entre un labradoodle y un australian labradoodle?
El labradoodle es, en general, un cruce directo o de pocas generaciones entre labrador y caniche. El australian labradoodle se ha criado durante varias generaciones entre labradoodles e incorpora también cocker spaniel, entre otras razas, para buscar un tamaño, un pelo y un carácter más previsibles. Aun así, ninguno de los dos es una raza reconocida por la FCI.
¿El australian labradoodle es hipoalergénico?
Suele soltar muy poco pelo, y por eso se promociona para personas con alergia, pero no hay garantía. Ningún perro es hipoalergénico al cien por cien: la alergia la causan proteínas de la piel, la saliva y la orina, no solo el pelo. Además, aunque esté más fijado que en un cruce directo, puede haber variación. Si tienes alergia, conoce al perro adulto antes de decidir.
¿Qué tamaños de australian labradoodle hay?
Se suelen distinguir tres tamaños: miniatura, mediano y estándar. En conjunto, pueden ir de unos 7 kilos en los más pequeños a unos 35 en los más grandes, con alturas de entre unos 36 y 63 centímetros. Como no hay un estándar oficial reconocido, cada asociación usa sus propios rangos, y el tamaño final de un cachorro nunca está garantizado.
¿Y si adoptas?
En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del australian labradoodle esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.
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