Tres cachorros de distintas razas jugando juntos
En este artículo
  1. Qué es la socialización y por qué es tan importante
  2. ¿A qué edad llevar al cachorro a clases de socialización?
  3. ¿Cómo tienen que ser las clases de socialización?
  4. Qué se hace en una clase de socialización de cachorros
  5. Cómo elegir una buena clase de socialización
  6. Conclusiones
  7. Referencias

Una clase de socialización de cachorros es un curso de varias sesiones, dirigido por un profesional, en el que los cachorros de pocos meses conocen a otros perros, personas, objetos y sonidos de forma controlada y positiva. Sirve para prevenir miedos y problemas de comportamiento en la edad adulta, y lo ideal es empezar entre las 8 y las 12 semanas de vida.

Muchos perros son abandonados o eutanasiados cada año y, precisamente, los problemas de comportamiento aparecen como una de las razones más citadas cuando sus familias renuncian a ellos.

Las clases de socialización de cachorros son un elemento clave a la hora de prevenir futuros problemas de conducta. Por eso, estas sesiones (siempre controladas y dirigidas por profesionales del ámbito veterinario o de la educación canina) deberían ser una de las prioridades de toda persona que acaba de incorporar un cachorro a su familia.

Qué es la socialización y por qué es tan importante

Los perros forman parte de nuestra sociedad, pero para integrarse en ella deben ser socializados. El término «socialización» se refiere al proceso por el cual aprenden y desarrollan los comportamientos que esa sociedad en la que viven espera de ellos.

La socialización durante la etapa de cachorro es fundamental para el bienestar del animal, ya que le prepara para aceptar y disfrutar de los nuevos estímulos que va a ir encontrando a lo largo de su vida. Un cachorro bien socializado tiene muchas más papeletas de ser un adulto equilibrado, con niveles de estrés controlados, que no responderá ante otros perros, personas o estímulos de manera exagerada, con miedo o agresividad. En el extremo contrario están los perros que crecen sin apenas estímulos y acaban teniendo miedo a todo.

¿A qué edad llevar al cachorro a clases de socialización?

A pesar de existir controversia sobre la mejor edad para permitir a los cachorros asistir a clase, se acepta que el denominado periodo sensible de socialización en perros comprende de las 3 a las 12 semanas, e incluso algunos autores señalan que se extiende hasta las 14-16 semanas. Eso quiere decir que, durante los tres primeros meses de vida, el perro está abierto a conocer y aceptar cosas nuevas de forma mucho más acentuada de lo que lo hará durante su vida adulta. Por eso es necesario aprovechar este periodo, y también por eso importa tanto la edad a la que el cachorro llega a casa.

En cualquier caso, antes de entrar en una clase, todo cachorro debe haber recibido al menos la primera dosis de sus vacunas principales (y estar desparasitado) para evitar posibles contagios. Durante años se recomendó esperar a completar todas las vacunas, pero eso suele llevar hasta las 16 semanas, cuando el periodo de socialización ya se ha cerrado. Hoy, asociaciones veterinarias especializadas en comportamiento, como la estadounidense AVSAB, recomiendan empezar las clases a partir de los 7 u 8 días después de la primera vacuna, en instalaciones limpias y con todos los cachorros vacunados, porque el riesgo de un problema de conducta es mayor que el de contagio en esas condiciones. Coméntalo con tu veterinario.

Varios cachorros juntos en una clase de socialización

¿Cómo tienen que ser las clases de socialización?

Las sesiones deben estar dirigidas por profesionales y haber sido bien planificadas. En ningún caso el cachorro ha de ser forzado a aceptar la presencia de un estímulo, porque ello podría derivar en una asociación negativa (sensibilización) difícil de revertir. Por eso, la introducción de nuevas situaciones u objetos debe hacerse de forma gradual y positiva. Es recomendable separar, al menos inicialmente, a los cachorros más grandes o enérgicos de los más tímidos o pequeños para evitar experiencias desagradables.

Lo más indicado es que las clases duren entre 1 y 1,5 horas por sesión y tengan formato de curso, organizado a lo largo de varias semanas. No recomiendo en absoluto las clases que se llevan a cabo en un solo día, durante 4 o 5 horas seguidas, que algunos centros organizan buscando más ajustarse al calendario de los propietarios que asegurar la correcta socialización de los cachorros.

Hay que tener en cuenta que lo que queremos es conseguir que el animal se habitúe a estar con otros miembros de su especie y también de la nuestra, que aprenda a relacionarse correctamente y que se acostumbre a ruidos, gestos, movimientos, etc. Por eso es mucho más eficaz un contacto continuado en el tiempo con todos esos estímulos.

En cuanto al número de asistentes a las clases, dependerá del espacio y de los profesionales disponibles (se recomienda un técnico en educación canina o veterinario por cada cuatro parejas perro-propietario).

Como hemos dicho, el objetivo fundamental de las clases será conseguir una asociación positiva con el mayor número posible de estímulos (objetos, animales, situaciones) con los que el cachorro va a encontrarse a lo largo de su vida. Para ello será necesario exponer a los animales a la especie humana, a miembros de su misma especie, a miembros de otras especies y a diferentes objetos, sonidos, formas, etc. de su futura vida en sociedad. Todo ello en un ambiente relajado, supervisado y seguro.

Qué se hace en una clase de socialización de cachorros

Aunque cada centro tiene su programa, en una buena clase suele haber:

  • Ratos de juego entre cachorros de tamaño y carácter compatibles, con pausas frecuentes para que el juego no se desmadre. Es el momento de aprender a inhibir el mordisco.
  • Contacto con personas distintas: con gorra, con paraguas, niños tranquilos bajo supervisión…
  • Superficies, objetos y sonidos nuevos: rejillas, escaleras, bolsas que crujen, grabaciones de tráfico o petardos a volumen muy bajo.
  • Ejercicios de manipulación: tocarle las patas, las orejas o la boca, como hará el veterinario o el peluquero.
  • Explicaciones para las familias sobre lenguaje canino, educación con refuerzo positivo y prevención de problemas.

Cómo elegir una buena clase de socialización

Antes de apuntarte, pregunta y fíjate en esto:

  • Quién la dirige: un educador canino, etólogo o veterinario con formación en comportamiento. Te explico qué mirar en cómo encontrar un buen adiestrador, educador canino o etólogo.
  • Que trabajen con refuerzo positivo: nada de tirones, gritos ni collares de castigo. Recuerda que la Ley 7/2023 de bienestar animal prohíbe en España los collares eléctricos y los de ahorque con púas.
  • Grupos pequeños y separados por tamaño o carácter.
  • Que pidan la cartilla de vacunación de todos los cachorros y que el espacio esté limpio.
  • Que te dejen observar una sesión antes de apuntarte.

Si en tu zona no hay clases, puedes hacer buena parte del trabajo por tu cuenta, con paseos cortos y tranquilos, visitas a casas de amigos con perros adultos sanos y vacunados, y mucha calma. Eso sí, evita los parques para perros llenos de desconocidos: te explico por qué en cómo enseñar a un cachorro a relacionarse con otros perros.

Conclusiones

Un perro bien socializado es aquel que, durante su vida adulta, es capaz de sentirse seguro y cómodo en multitud de situaciones, un animal flexible que se adapta bien a los cambios de ambiente. Seguramente, ese es el prototipo de perro que todos buscamos, puesto que la convivencia con un animal equilibrado resulta siempre más sencilla y placentera.

Si acabas de adquirir o adoptar un cachorro y quieres que crezca siendo un perro feliz, quizás el primer paso sea apuntarlo a unas clases de socialización de cachorros. Busca un centro de confianza, infórmate bien sobre cómo se realizan las clases y quién las dirige y, si la organización te convence, no dudes en asistir. Seguro que la inversión merece la pena. Y para entender mejor lo que te dice durante esas primeras semanas, te recomiendo esta guía de lenguaje canino.

Referencias

  • Kersti Seksel. «Preventing behavior problems in puppies and kittens». Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, n.º 38 (2008).
  • Sharon L. Crowell-Davis. «Socialization classes for puppies and kittens». Understanding behavior. Noviembre de 2007.
  • Gary M. Landsberg, Julie Shaw, Jean Donaldson. «Tratamiento de los problemas de conducta en el entorno práctico». Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, n.º 38 (2008).
  • Sarah Heath y Jon Bowen. Behaviour problems in small animals. Capítulo 2: «Running puppy classes and kitten information evenings». Ed. Elsevier. Enero de 2005.
  • Robert K. Anderson. «Puppy vaccination and early socialization should go together». Center to Study Human/Animal Relationships and Environments, College of Veterinary Medicine, University of Minnesota.
  • American Veterinary Society of Animal Behavior (AVSAB). Position statement on puppy socialization (2008, revisado posteriormente).

Preguntas frecuentes

¿Existen clases de socialización para perros adultos?

El periodo sensible de socialización termina hacia los tres o cuatro meses, pero un perro adulto puede seguir aprendiendo. Si tiene miedo a otros perros, por ejemplo tras una mala experiencia, lo más eficaz suele ser trabajar con un etólogo o educador canino. Este profesional organiza encuentros controlados con perros tranquilos y equilibrados para que todas sus experiencias sean positivas.

¿Qué puedo hacer en casa para socializar a mi cachorro?

Mucho. Puedes acostumbrarle poco a poco a los ruidos domésticos, como la aspiradora o la lavadora, llevarle de visita a casas de familiares y amigos y dejar que observe el tráfico y la gente desde una distancia cómoda. La clave es ir despacio, premiarle y no forzarle nunca a acercarse a algo que le asuste.

¿Qué hago si mi cachorro adoptado es muy miedoso?

No le fuerces a enfrentarse a lo que le asusta: deja que observe a su ritmo y premia cada vez que se muestre tranquilo o curioso. Aprovecha los primeros meses, que es cuando más fácil le resulta aceptar cosas nuevas. Pregunta al veterinario cuándo puede empezar a relacionarse con otros perros y, si el miedo es intenso, busca un profesional que trabaje en positivo.

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