Galgo italiano

Nombre original: Piccolo Levriero Italiano

El galgo italiano es un lebrel en miniatura: elegante, cariñoso y muy silencioso. Vive feliz en un piso y apenas necesita cuidados de pelo, pero pasa frío con facilidad, lleva fatal la soledad y sus patas finas piden cuidado.

Pequeño Grupo 10 FCI: Lebreles Italia
Ilustración 3D de un galgo italiano

Ficha rápida

Peso
3,5-5 kg
Altura
32-38 cm
Esperanza de vida
12-15 años
Ejercicio diario
45-60 min
Origen
Italia
Pelo
Corto
Grupo
Grupo 10 FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Muy silencioso: apenas ladra
  • Se adapta bien a la vida en piso
  • Sociable con otros perros
  • Pelo corto que casi no requiere cuidados
  • Salud robusta y buena esperanza de vida

Piénsatelo si…

  • Tolera muy mal el frío
  • Sufre mucho cuando se queda solo
  • Huesos finos con riesgo de fracturas
  • Instinto de persecución: cuidado al soltarlo

Carácter y temperamento

Galgo italiano: su carácter (ilustración)

El galgo italiano es un lebrel de bolsillo. Tiene la silueta elegante de un galgo, pero cabe en tus brazos. Es amigable, ágil y muy cariñoso con su familia.

En casa es tranquilo y bastante perezoso. Busca el calor, las mantas y, sobre todo, tu compañía. Es de esos perros que se meten bajo el edredón y a los que solo se les ve la punta del hocico. Si estás en casa, estará pegado a ti.

Fuera cambia el chip. Cuando tiene espacio seguro para correr, sale disparado a una velocidad sorprendente, hace unos cuantos sprints y vuelve feliz. Esa combinación de sofá y carrera explosiva es muy típica de los lebreles.

Es un perro muy silencioso. Ladra poquísimo, lo que lo convierte en un gran vecino. Por el mismo motivo, no sirve como guardián: si entra alguien a casa, lo más probable es que se esconda o le dé la bienvenida.

Con otros perros suele ser sociable, especialmente con perros de su tamaño o de temperamento tranquilo. Con perros grandes y brutos conviene vigilar el juego, porque es frágil.

Con niños se lleva bien si son tranquilos y respetuosos. No es buen compañero para niños muy pequeños que quieran cogerlo en brazos o jugar a lo bruto: se asusta y puede lesionarse.

Su punto débil más claro es la soledad. Es un perro muy dependiente que lo pasa realmente mal cuando se queda solo muchas horas. Puede llorar, ladrar o romper cosas por ansiedad. Si trabajas fuera todo el día, piénsalo bien o busca soluciones: otro perro en casa, un paseador o la compañía de un familiar.

También es sensible. Le afectan los gritos, los ruidos fuertes y las correcciones bruscas. Con un ambiente tranquilo y predecible, florece.

Educación y adiestramiento

Galgo italiano: aprendiendo (ilustración)

El galgo italiano tiene una adiestrabilidad media. Es listo y aprende bien, pero es sensible y se desmotiva rápido si el entrenamiento es aburrido o duro.

El refuerzo positivo es la única vía. Premios sabrosos, sesiones cortas y mucha alegría. Si alzas la voz, se bloquea. Si le haces sentir que ha acertado, repetirá encantado.

La llamada es el ejercicio más importante y también el más difícil. Su instinto de persecución es fuerte: si ve un gato, una paloma o una liebre, puede salir corriendo y dejar de escucharte. Entrénala con mucha paciencia en espacios cerrados, con premios de alto valor, y no lo sueltes en zonas abiertas sin vallas hasta que sea muy fiable. Una correa larga te ayudará mientras practicáis.

La educación en casa puede costar, sobre todo en invierno: odia el frío y la lluvia. Sácalo con frecuencia, premia cada pipí fuera y abrígalo bien en los días húmedos.

Trabaja la soledad desde cachorro. Empieza con ausencias muy cortas, deja un juguete de olfato o un mordedor relleno y ve alargando el tiempo poco a poco. Si ya muestra ansiedad al quedarse solo, esta guía te ayudará: (Ansiedad por separación en perros: causas y tratamiento).

Por último, acostúmbralo a que le manipulen las patas y la boca, algo muy útil para las revisiones veterinarias y el cepillado de dientes.

Ejercicio y actividad

Galgo italiano: haciendo ejercicio (ilustración)

El galgo italiano tiene una energía media. Necesita entre 45 y 60 minutos de actividad diaria, repartidos en varios paseos, y a ser posible alguna carrera libre en un espacio seguro.

Los paseos pueden ser tranquilos, con tiempo para olfatear. Lo que más le gusta, sin embargo, es correr. Un parque vallado para perros o un terreno cerrado es ideal para que suelte energía con unos cuantos sprints.

Usa un arnés bien ajustado o un collar ancho de tipo lebrel. Su cabeza es más estrecha que su cuello y puede escaparse de un collar normal con facilidad.

Cuidado con los saltos. Sus huesos son muy finos y las fracturas de las patas delanteras son relativamente frecuentes, sobre todo en perros jóvenes. Evita que salte desde el sofá, la cama o los brazos. Una rampa o unos escalones pueden ser muy útiles.

Tolera bien el calor, pero muy mal el frío. En invierno necesita abrigo y jersey para salir, y en casa, una cama con mantas en un lugar sin corrientes.

Cuidados del pelo

Galgo italiano: cuidado de su pelo (ilustración)

El galgo italiano es de los perros más fáciles de mantener en cuanto a pelo. Su manto es corto, fino y suave, y apenas suelta.

Con pasarle un guante de goma o un paño suave una vez por semana es suficiente. No suele oler y solo necesita un baño cuando realmente se ensucia.

Como su pelo es tan fino, no protege mucho del frío ni de los arañazos. Revisa su piel después de paseos por el campo por si tiene pequeñas heridas.

Lo que sí requiere atención son las uñas y los dientes. Córtale las uñas con regularidad, porque unas uñas largas afectan a su forma de apoyar. Y cepíllale los dientes varias veces por semana, algo fundamental en esta raza.

Revisa también sus oídos de vez en cuando y límpialos si ves suciedad. Y en invierno, completa su cuidado con ropa: un buen abrigo impermeable y un jersey para casa si la temperatura baja son parte de su equipo básico.

Salud

Galgo italiano: tranquilo y sano (ilustración)

El galgo italiano es una raza bastante robusta y longeva para su tamaño. Aun así, tiene algunos puntos débiles que conviene conocer.

Las fracturas son el riesgo más característico. Sus huesos son muy finos, sobre todo el radio y el cúbito de las patas delanteras. Un salto desde el sofá o una caída desde los brazos puede bastar para romper un hueso, especialmente en perros jóvenes. La prevención es clave.

Los problemas dentales son otro clásico: sarro, enfermedad periodontal y pérdida de piezas. Una buena higiene dental desde cachorro marca una gran diferencia.

También está descrita la luxación rotuliana, en la que la rótula se sale de su sitio. Otras afecciones hereditarias que pueden aparecer son la atrofia progresiva de retina, la epilepsia y algunos problemas de tiroides.

Como otros lebreles, puede ser sensible a algunos anestésicos por su bajo porcentaje de grasa corporal. Comunícaselo siempre a tu veterinario antes de una intervención.

Si compras un cachorro, pide al criador revisiones oftalmológicas y de rótulas de los padres y pregunta por antecedentes de epilepsia.

Tolera bien el calor, pero el frío muy mal. Y si buscas un lebrel, recuerda que en protectoras y asociaciones especializadas hay galgos, podencos y lebreles pequeños esperando familia. La adopción es una opción estupenda.

Alimentación

Galgo italiano: a la hora de comer (ilustración)

El galgo italiano es un perro esbelto por naturaleza. Es normal que se le marquen ligeramente las costillas y las caderas: no está desnutrido, es su constitución.

Elige un pienso de calidad para razas pequeñas, con croquetas de tamaño reducido. Si hace mucho ejercicio, puede necesitar un aporte energético algo mayor.

Reparte la ración en dos tomas y pesa siempre la comida. Aunque no suele engordar con facilidad, unos kilos de más son un problema para unas patas tan finas.

Algunos ejemplares son algo selectivos con la comida. Mantén horarios fijos y evita ir cambiando de pienso cada vez que no le apetece comer.

Cuida también los premios: usa trocitos pequeños y descuéntalos de su ración. Si tiene la boca delicada o le faltan dientes, puedes humedecer el pienso con un poco de agua templada para que le resulte más fácil comer.

Y vigila la mesa: es ágil y rápido, y un despiste con el plato puede acabar en una comida que no le toca, como chocolate o huesos cocinados.

Historia y origen

Galgo italiano: un guiño a su origen (ilustración)

El galgo italiano es una raza muy antigua. Se han encontrado representaciones de lebreles pequeños en el arte de la antigua Grecia y Roma, y se cree que sus antepasados llegaron a Italia desde la cuenca mediterránea hace más de dos mil años.

En Italia se convirtió en un perro muy apreciado por la nobleza durante el Renacimiento. Aparece en numerosos cuadros de la época, acompañando a reyes, reinas y aristócratas. Su elegancia lo convirtió en un símbolo de estatus.

Aunque su función principal era la compañía, también se utilizó para cazar pequeñas presas, como conejos.

Después de las dos guerras mundiales, la raza estuvo cerca de desaparecer en Europa. Criadores italianos y británicos trabajaron para recuperarla a partir de pocos ejemplares.

Hoy la FCI lo incluye en el grupo 10, lebreles, con el nombre de piccolo levriero italiano. Es el lebrel más pequeño reconocido y cada vez más popular en España, donde muchas familias descubren lo cómodo que es convivir con un lebrel en formato mini.

Galería: fotos reales del galgo italiano

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto vive un galgo italiano?

Un galgo italiano vive normalmente entre 12 y 15 años. Es una raza bastante sana para su tamaño. Sus principales riesgos son las fracturas en las patas delanteras, sobre todo de joven, y los problemas dentales. Evitar saltos desde alturas y cepillarle los dientes con frecuencia son las dos mejores medidas para que llegue bien a la vejez.

¿El galgo italiano puede vivir en un piso?

Sí, el galgo italiano se adapta muy bien a un piso. Es tranquilo en casa, apenas ladra y le encanta el sofá. Lo que necesita es salir a pasear a diario, poder correr de vez en cuando en un espacio vallado y una casa cálida. Lo que lleva mal no es el piso, sino quedarse solo muchas horas.

¿Qué diferencia hay entre un galgo italiano y un whippet?

El galgo italiano es bastante más pequeño que el whippet: pesa entre 3,5 y 5 kilos, y el whippet suele pesar más del doble. Ambos son lebreles tranquilos en casa y rápidos en el campo. El galgo italiano es aún más sensible al frío y más frágil, y suele ser más dependiente de su familia.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del galgo italiano esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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