Harrier

El harrier es un sabueso inglés criado para cazar liebres en jauría: amistoso, alegre y muy sociable con otros perros. Es robusto y de pelo fácil, pero su olfato manda, ladra y aúlla mucho y no está hecho para vivir en un piso.

Mediano Grupo 6 FCI: Sabuesos y rastreadores Reino Unido
Ilustración 3D de un harrier

Ficha rápida

Peso
19-27 kg
Altura
48-55 cm
Esperanza de vida
12-15 años
Ejercicio diario
90-120 min
Origen
Reino Unido
Pelo
Liso
Grupo
Grupo 6 FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Excelente con otros perros
  • Bueno con niños
  • Raza robusta y longeva
  • Pelo corto, muy fácil de cuidar

Piénsatelo si…

  • Ladra y aúlla muchísimo
  • No es apto para vivir en un piso
  • Difícil de educar: su nariz manda
  • Lleva mal quedarse solo
  • No sirve como perro guardián

Carácter y temperamento

Harrier: su carácter (ilustración)

El harrier es un sabueso de jauría de los de toda la vida. Se crio en Inglaterra para cazar liebres en grupo, siguiendo el rastro durante horas, y su carácter es justo lo que esperarías de un perro así: amistoso, alegre, sociable y con una nariz que lo gobierna todo.

Con otros perros es excelente. Está hecho para vivir y trabajar en grupo, y suele disfrutar mucho de la compañía canina. De hecho, un segundo perro en casa le viene muy bien. Con los niños es cariñoso y juguetón, aunque su energía puede ser demasiado para los más pequeños.

Con las personas es simpático y abierto, también con los desconocidos. Como guardián no sirve: lo más probable es que reciba al visitante con alegría. Eso sí, avisará, porque ladra y aúlla muchísimo. La voz es una de sus señas de identidad. En la caza servía para que los cazadores supieran dónde estaba la jauría. En un bloque de pisos, sirve para conocer a todos los vecinos.

No lleva bien la soledad. Es un perro de grupo, y quedarse solo muchas horas suele traducirse en aullidos, destrozos o intentos de fuga.

Su olfato manda. Cuando encuentra un rastro, todo lo demás desaparece, incluida tu voz. No es que sea desobediente por gusto: es que lleva siglos de selección para seguir rastros sin distraerse.

Con gatos y animales pequeños, prudencia. Algunos harriers conviven bien con un gato con el que se han criado, pero su instinto de caza está muy presente.

¿Para quién es? Para personas o familias activas, con algo de experiencia en perros, paciencia para educar a un sabueso y una casa con terreno donde los ladridos no sean un problema. Si buscas un perro silencioso y obediente, no es tu raza.

Educación y adiestramiento

Harrier: aprendiendo (ilustración)

El harrier no es la raza más fácil de educar. No es por falta de inteligencia: es independiente, se distrae con cualquier olor y le cuesta ver el sentido de repetir ejercicios. Con refuerzo positivo, paciencia y comida, se consiguen buenos resultados.

Consejos concretos:

  • Premios de comida, y muy buenos. Como buen sabueso, es muy glotón. Usa trocitos pequeños y muy apetecibles, sobre todo en la calle.
  • La llamada, desde el primer día. Entrénala en casa, luego en sitios tranquilos y, por último, con distracciones (Qué hacer para que tu perro obedezca cuando lo llamas). En el campo abierto, correa larga.
  • Dale trabajo a su nariz. Juegos de búsqueda, rastreos con premios o mantrailing. Si le das una forma de usar el olfato contigo, estará más atento y más tranquilo.
  • Trabaja los ladridos con calma. No le grites: solo añades más ruido y lo animas a seguir. Premia los momentos de silencio y evita que se aburra (Qué hacer para que tu perro ladre menos).
  • Enséñale a estar solo poco a poco, con ausencias muy cortas y un juguete relleno de comida.

Sesiones cortas, divertidas y con premio al final. Y mucha paciencia: un harrier aprende, pero a su ritmo. Las clases de educación en grupo con refuerzo positivo le vienen muy bien, porque aprende a concentrarse rodeado de otros perros, que es justo lo que más le cuesta.

Ejercicio y actividad

Harrier: haciendo ejercicio (ilustración)

El harrier necesita entre 90 y 120 minutos de actividad diaria. Está hecho para seguir rastros durante horas, así que un par de paseos cortos no le bastan.

Actividades que le encantan:

  • Paseos largos por el campo, con tiempo para olfatear a su aire.
  • Rastreo y mantrailing, perfectos para su nariz.
  • Carrera libre en recintos vallados, mejor con otros perros.
  • Senderismo o canicross, de adulto y con progresión.

No basta con cansarle las patas: una sesión de olfato de veinte minutos le deja más relajado que una hora de pelota.

Ojo con las vallas: un harrier aburrido y con un rastro interesante al otro lado puede excavar o saltar para salir.

Con cachorros, juego libre y paseos variados, sin carreras largas forzadas mientras crece.

Tolera de forma moderada el calor y el frío. En verano, pasea a primera hora y al anochecer y lleva siempre agua. En invierno, si vuelve mojado del paseo, sécalo bien al llegar a casa.

Cuidados del pelo

Harrier: cuidado de su pelo (ilustración)

Aquí el harrier lo pone muy fácil. Tiene un pelo corto, liso y pegado al cuerpo, sin peluquería ni cortes.

Suelta pelo de forma moderada, con algo más de muda en primavera y otoño.

Rutina recomendada:

  • Cepillado semanal con un guante de goma o un cepillo de cerdas cortas. En la muda, dos veces por semana.
  • Baños ocasionales, cuando se revuelque en algo o vuelva del campo lleno de barro. Los sabuesos tienen cierto olor corporal; bañarlo demasiado no lo soluciona y reseca la piel.
  • Orejas: son caídas y pueden acumular suciedad y humedad. Revísalas y límpialas cada semana.
  • Revisión tras el campo: espigas, garrapatas y pequeñas heridas, sobre todo en orejas y patas.

Uñas cortas y dientes limpios completan el mantenimiento. Si no se desgastan solas en el campo, córtalas cada pocas semanas.

Salud

Harrier: tranquilo y sano (ilustración)

El harrier es una raza robusta y longeva, con pocos problemas de salud conocidos. Aun así, conviene vigilar algunos puntos:

  • Displasia de cadera. Un problema del desarrollo de la articulación que puede causar dolor y artrosis. El peso controlado y el ejercicio adecuado durante el crecimiento ayudan a prevenirla.
  • Torsión gástrica. Como otros perros de pecho profundo, tiene cierto riesgo de dilatación y torsión de estómago, una urgencia veterinaria. Comer con ansia y hacer ejercicio con el estómago lleno no ayudan. Si intenta vomitar sin conseguirlo, tiene el abdomen hinchado o está muy inquieto, ve al veterinario de inmediato.
  • Otitis, favorecidas por sus orejas caídas.
  • Sobrepeso. No es una enfermedad hereditaria, pero sí uno de los problemas más frecuentes en los sabuesos glotones con poco ejercicio.
  • Heridas y parásitos. Espigas, cortes y garrapatas son habituales en perros que pasan mucho tiempo en el campo.

Es una raza poco frecuente fuera del Reino Unido y Estados Unidos, así que hay menos datos de salud que en razas más extendidas.

Pruebas que conviene pedir al criador: radiografías oficiales de cadera de ambos padres y revisión ocular reciente.

En cuanto al clima, tolera bien temperaturas moderadas. Con calor fuerte, reduce el ejercicio y ofrécele sombra y agua fresca. Como sigue rastros con mucha intensidad, puede no darse cuenta de que se está acalorando: obliga tú a parar.

Alimentación

Harrier: a la hora de comer (ilustración)

El harrier come con muchas ganas, y eso exige control. Un sabueso glotón con poca actividad engorda rápido, y el sobrepeso castiga sus articulaciones.

Pautas generales:

  • Cachorros: pienso de cachorro de raza mediana, en tres o cuatro tomas al día al principio y dos a partir de los seis meses.
  • Adultos: dos tomas al día, nunca una sola comida grande, y con una hora de calma antes y después del ejercicio intenso.
  • Comedero antivoracidad si come con ansia.
  • Premios: descuéntalos de su ración diaria.

Guarda la comida, la basura y las bolsas de la compra bien lejos de su alcance. Un harrier encuentra cualquier cosa comestible, y algunas, como el chocolate o las uvas, son tóxicas.

Deberías notar sus costillas al pasar la mano, sin que se marquen a la vista.

Historia y origen

Harrier: un guiño a su origen (ilustración)

El harrier es un sabueso británico muy antiguo. Su nombre se suele relacionar con hare, liebre en inglés, porque su trabajo era cazarlas en jauría, siguiendo el rastro con la nariz mientras los cazadores iban detrás a caballo o a pie.

Su origen exacto no está bien documentado. Se cree que desciende de antiguos sabuesos ingleses y que, con el tiempo, se cruzó con foxhounds y otros perros de rastro. Por tamaño y aspecto, está a medio camino entre el beagle (Beagle) y el foxhound inglés, y a menudo se le describe como un foxhound en pequeño.

Durante generaciones, las jaurías de harriers fueron habituales en la campiña inglesa. Más tarde, la raza llegó también a Estados Unidos y a otros países europeos, aunque siempre ha sido mucho menos conocida que el beagle o el foxhound.

Hoy está reconocida por la FCI dentro del grupo de los sabuesos, pero es una raza poco frecuente, también en el Reino Unido, y muy rara en España. Si te atrae su carácter, ten en cuenta que en las protectoras españolas hay muchos sabuesos y cruces de sabueso, de temperamento muy parecido, esperando una familia con paciencia y tiempo.

Galería: fotos reales del harrier

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto vive un harrier?

Un harrier vive entre 12 y 15 años. Es una raza robusta, seleccionada durante siglos para cazar en jauría durante jornadas largas, y suele tener pocos problemas de salud. Para que envejezca bien, mantenlo delgado, dale ejercicio diario adaptado a su edad, cuida sus orejas y haz revisiones veterinarias anuales, más frecuentes a partir de los ocho años.

¿Qué diferencia hay entre un harrier y un beagle?

El harrier es bastante más grande que el beagle: mide entre 48 y 55 centímetros a la cruz, frente a los menos de 40 del beagle. Se parecen en el aspecto, el color y el carácter, porque los dos son sabuesos ingleses de jauría. El harrier está a medio camino entre el beagle y el foxhound inglés.

¿El harrier puede vivir en un piso?

No es recomendable. Es un perro de jauría, con mucha energía y una voz muy potente: ladra y aúlla con facilidad, sobre todo si se aburre o se queda solo. En un piso suele generar problemas con los vecinos. Encaja mucho mejor en una casa con terreno vallado y con una familia que pase tiempo con él.

¿Se puede soltar a un harrier en el campo?

Con mucha precaución. El harrier sigue rastros con la nariz pegada al suelo y, cuando encuentra uno interesante, puede alejarse mucho sin escuchar la llamada. Entrena la llamada desde cachorro, pero en zonas abiertas usa una correa larga o suéltalo solo en recintos bien vallados. Un collar con chapa identificativa es imprescindible.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del harrier esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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