Pumi

El pumi es un pequeño pastor húngaro de pelo rizado y orejas con mechón, listo, vivaz y muy trabajador. Aprende rápido, suelta poco pelo y es sano, pero tiene energía para dar y regalar, ladra muchísimo y lleva mal quedarse solo.

Pequeño Grupo 1 FCI: Perros de pastor y boyeros Hungría Suelta poco pelo
Ilustración 3D de un pumi

Ficha rápida

Peso
8-15 kg
Altura
38-47 cm
Esperanza de vida
12-14 años
Ejercicio diario
90-120 min
Origen
Hungría
Pelo
Rizado
Grupo
Grupo 1 FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Muy listo y rápido aprendiendo
  • Suelta muy poco pelo
  • Raza sana y resistente
  • Buen perro de alerta
  • Aguanta bien el frío y el calor moderado

Piénsatelo si…

  • Ladra muchísimo
  • Necesita mucho ejercicio y trabajo mental
  • Lleva mal quedarse solo
  • Su pelo necesita peinado y recortes

Carácter y temperamento

Pumi: su carácter (ilustración)

El pumi es un pastor húngaro pequeño, rizado y con unas orejas que parecen sacadas de un dibujo animado. Detrás de ese aspecto gracioso hay un perro de trabajo de verdad: listo, rápido, vivaz y con una energía que parece no acabarse nunca.

Con su familia es cariñoso, juguetón y muy implicado. Quiere estar en todo, seguirte por la casa y participar en cualquier plan. Esa misma implicación hace que lleve mal la soledad. Si pasa muchas horas solo y aburrido, buscará entretenimiento por su cuenta, y suele ser ladrar o destrozar algo.

Su voz es una de sus señas de identidad. Es un perro de alerta nato: avisa de cualquier ruido, visita o movimiento extraño. Eso lo convierte en un buen vigilante, pero también en un vecino exigente si no se educa el ladrido desde cachorro.

Con los desconocidos es reservado y prudente. No suele ser agresivo, pero tarda en confiar y prefiere observar antes de acercarse.

Con niños se lleva bien si se ha criado con ellos y los niños saben respetarlo. Su instinto de pastor puede llevarle a perseguir a los pequeños cuando corren o a intentar agruparlos con algún pellizco en los talones. Hay que reconducirlo con calma y juegos alternativos.

Con otros perros suele convivir bien, sobre todo si se ha socializado pronto, aunque puede ser algo mandón. Con gatos de casa, si se crían juntos, no suele haber problema.

¿Para quién es? Para personas activas, con algo de experiencia en perros, a las que les guste entrenar y hacer deporte con su perro. Si buscas un perro tranquilo y silencioso, el pumi no es para ti.

Educación y adiestramiento

Pumi: aprendiendo (ilustración)

La buena noticia: el pumi aprende muy rápido. Es inteligente, atento y le encanta trabajar contigo. La mala: aprende igual de rápido lo que no quieres enseñarle. Con refuerzo positivo, sesiones cortas y mucha coherencia, es un alumno estupendo.

Consejos concretos:

  • Educa el ladrido desde el principio. No le grites: solo añades ruido y lo animas a seguir. Premia el silencio, enséñale una señal para que deje de avisar y evita que se aburra (Qué hacer para que tu perro ladre menos).
  • Socialización temprana y amplia. Personas, niños, perros, ruidos y lugares distintos, siempre a su ritmo. Así su reserva natural no se convierte en miedo (¿Qué es una clase de socialización de cachorros y para qué sirve?).
  • Reconduce el pastoreo. Si persigue a los niños o a la bici, ofrécele un juguete y prémiale por soltarlo y volver contigo.
  • Enséñale a estar solo poco a poco, con ausencias muy cortas y un juguete relleno de comida.
  • Dale un trabajo. Trucos nuevos, juegos de búsqueda y ejercicios de obediencia variados le cansan tanto como un paseo.

Es un perro sensible: los castigos y la brusquedad lo bloquean. Los deportes caninos como el agility, el obedience, el rally o incluso el pastoreo son una forma perfecta de canalizar su energía.

Ejercicio y actividad

Pumi: haciendo ejercicio (ilustración)

El pumi necesita entre 90 y 120 minutos de actividad al día, y no vale cualquier cosa: necesita mover las patas y la cabeza.

Actividades que le encantan:

  • Paseos largos y variados, con tiempo para explorar.
  • Agility, obedience o rally, donde brilla por su rapidez.
  • Juegos de pelota o frisbee, con moderación y en superficies que no resbalen.
  • Pastoreo, si tienes acceso a ello.
  • Juegos de olfato y juguetes interactivos en casa.

Un pumi que solo sale a dar dos vueltas a la manzana acabará inventando sus propios planes, y no te gustarán. Con suficiente actividad, en cambio, en casa sabe descansar.

Con cachorros, juego libre y paseos variados, sin saltos ni carreras largas forzadas mientras crece.

Aguanta bien tanto el frío como el calor moderado. En verano, pasea a primera hora y al anochecer y lleva siempre agua fresca. Su pelo rizado le protege bastante del frío.

Cuidados del pelo

Pumi: cuidado de su pelo (ilustración)

El pelo del pumi es rizado, de longitud media, mezcla de pelo duro y pelo más suave, y forma rizos y mechones por todo el cuerpo. Suelta muy poco pelo, pero eso no significa que no dé trabajo.

Rutina recomendada:

  • Peinado cada pocas semanas con un peine de púas metálicas, para deshacer los nudos que empiezan a formarse. No se cepilla a diario: un cepillado excesivo le estira los rizos y le quita su textura.
  • Recortes cada dos a cuatro meses, a tijera, para mantener su silueta y que el pelo no le tape los ojos. Puedes aprender a hacerlo tú o acudir a una peluquería que conozca la raza.
  • Baño después del recorte o cuando se ensucie de verdad, dejando que se seque al aire para que vuelva a rizarse.
  • Orejas: revisa que no acumulen pelo ni suciedad.

Uñas cortas y dientes limpios completan el mantenimiento. Revisa también entre los dedos tras los paseos por el campo: las espigas se enganchan con facilidad.

Salud

Pumi: tranquilo y sano (ilustración)

El pumi es una raza resistente y con pocos problemas graves de salud. Aun así, hay algunos puntos que conviene conocer:

  • Displasia de cadera. Un problema del desarrollo de la articulación que puede causar dolor y artrosis. Se recomienda radiografiar a los reproductores.
  • Luxación de rótula. La rótula se sale de su sitio y puede provocar cojera intermitente.
  • Luxación primaria del cristalino. Una enfermedad hereditaria del ojo que puede causar dolor y glaucoma. Existe un test genético.
  • Mielopatía degenerativa. Una enfermedad neurológica que aparece en perros mayores y afecta a las patas traseras. También hay test genético.
  • Otros problemas oculares, que conviene vigilar con revisiones periódicas. Si ves el ojo rojo, lloroso o le molesta la luz, ve al veterinario ese mismo día.

Pruebas que conviene pedir al criador: radiografías oficiales de cadera de ambos padres, valoración de rótulas, revisión ocular reciente y tests genéticos de luxación primaria del cristalino y de mielopatía degenerativa.

En cuanto al clima, tolera bien el frío y aguanta el calor moderado. En los días más calurosos, reduce el ejercicio, ofrécele sombra y agua fresca, y no le dejes nunca en el coche. Como es muy trabajador, puede no parar aunque se esté acalorando: obliga tú a descansar.

Alimentación

Pumi: a la hora de comer (ilustración)

El pumi gasta mucha energía, pero es un perro pequeño y ligero, y debe mantenerse así. Unos pocos kilos de más ya pesan en sus rodillas y caderas.

Pautas generales:

  • Cachorros: pienso de cachorro de raza pequeña o mediana, en tres o cuatro tomas al día al principio y dos a partir de los seis meses.
  • Adultos: dos tomas al día, ajustando la cantidad a su actividad real. No come lo mismo en una semana de agility que en una de lluvia y sofá.
  • Premios: como se entrena mucho con comida, descuéntalos de su ración diaria o usa parte de su pienso como premio.
  • Agua fresca siempre disponible.

Bajo tanto rizo es difícil ver si está gordo. Pálpale: deberías notar sus costillas al pasar la mano, sin tener que apretar.

Historia y origen

Pumi: un guiño a su origen (ilustración)

El pumi viene de Hungría, donde se ha usado durante generaciones para guiar y reunir ovejas, cerdos y vacas en pastos y caminos, y también para avisar de cualquier intruso. Es un perro de trabajo de los de toda la vida, ágil y valiente pese a su tamaño.

Se cree que surgió entre los siglos XVII y XVIII de cruces espontáneos del puli húngaro con otros perros llegados de fuera, entre ellos perros de tipo spitz alemanes, pastores franceses y algún tipo de terrier. Durante mucho tiempo se confundió con el puli, y no fue hasta 1921 cuando se reconoció como una raza distinta, gracias al trabajo del húngaro Emil Raitsits.

En 1935 se aprobó su estándar y la FCI lo incluye hoy en el grupo de los perros de pastor. Durante el siglo XX se fue extendiendo por otros países europeos y ya en el siglo XXI llegó su reconocimiento en el Reino Unido y en Estados Unidos.

Hoy sigue trabajando con ganado en algunas zonas de Hungría, pero sobre todo destaca como perro de familia activa y en deportes caninos. En España es una raza muy poco frecuente.

Si te atrae su carácter, ten en cuenta que en las protectoras hay muchos cruces de pastor, listos y llenos de energía, esperando a alguien con ganas de entrenar (Adopción).

Galería: fotos reales del pumi

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto vive un pumi?

Un pumi vive entre 12 y 14 años. Es una raza resistente, con pocos problemas graves de salud, aunque conviene vigilar las caderas, las rodillas y los ojos. Mantenerlo en su peso, darle ejercicio adaptado a su edad y hacer revisiones veterinarias anuales, más frecuentes a partir de los ocho o nueve años, le ayuda a envejecer bien.

¿El pumi es hipoalergénico?

El pumi suelta muy poco pelo, y por eso se le suele incluir entre las razas aptas para personas con alergia. Pero ningún perro es hipoalergénico al cien por cien: la alergia la causan proteínas de la piel, la saliva y la orina, no solo el pelo. Si tienes alergia, pasa tiempo con pumis adultos antes de decidir.

¿Qué diferencia hay entre un pumi y un puli?

Los dos son pastores húngaros y están emparentados, pero son razas distintas. El puli tiene un pelo que forma cordones largos y unas orejas caídas tapadas por el pelo. El pumi tiene el pelo rizado y corto, de unos pocos centímetros, la cabeza más alargada y unas orejas semierguidas con la punta doblada, que le dan su aire de duende.

¿Un pumi puede vivir en un piso?

Puede, pero no es lo ideal. Es un perro pequeño, pero con muchísima energía y una voz que no pasa desapercibida: avisa de cualquier ruido. En un piso necesita salir mucho, tener trabajo mental y una buena educación del ladrido. Si los vecinos son sensibles al ruido o pasas muchas horas fuera, no es la mejor elección.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del pumi esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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