Ratonero de Praga

Nombre original: Prazsky Krysarik

El ratonero de Praga, o pražský krysařík, es un perro toy checo de apenas dos o tres kilos: vivo, curioso y muy cariñoso con su familia. Es ideal para un piso, pero es frágil, pasa mucho frío, ladra bastante y no le gusta quedarse solo.

Toy Grupo 9 FCI: Compañía República Checa
Ilustración 3D de un ratonero de praga

Ficha rápida

Peso
1,5-3,5 kg
Altura
20-23 cm
Esperanza de vida
12-14 años
Ejercicio diario
30-45 min
Origen
República Checa
Pelo
Corto
Grupo
Grupo 9 FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Perfecto para vivir en un piso
  • Pelo corto, casi sin mantenimiento
  • Muy cariñoso y apegado a su familia
  • Fácil de llevar a todas partes

Piénsatelo si…

  • Frágil: no es buena opción con niños pequeños
  • Ladra bastante
  • Pasa mucho frío en invierno
  • Lleva mal quedarse solo

Carácter y temperamento

Ratonero de Praga: su carácter (ilustración)

El ratonero de Praga es un perro diminuto con mucha personalidad. Su nombre checo, pražský krysařík, significa «ratonero de Praga», y recuerda que en su día tuvo un trabajo: cazar ratas. Hoy es un perro de compañía, pero conserva la rapidez y la curiosidad de aquellos tiempos.

El estándar oficial lo describe como dulce, curioso y cariñoso, algo reservado con los extraños por naturaleza y muy amistoso con su familia. Es justo eso. Con los suyos es pegado, juguetón y le encanta estar en el regazo. Con los desconocidos suele mantener la distancia hasta que les coge confianza.

Esa dependencia tiene un precio: lleva mal quedarse solo. Si pasa muchas horas sin compañía, puede ladrar, llorar o ponerse nervioso. Es un perro para casas donde casi siempre hay alguien.

Ladra bastante. Es un buen avisador, atento a cualquier ruido del rellano, y si no se educa desde pequeño el ladrido puede ser un problema con los vecinos.

Con los niños hay que tener cuidado, más por él que por ellos. Pesa entre uno y medio y tres kilos y medio, y sus huesos son finos. Un niño pequeño puede hacerle daño sin querer. Con niños mayores y tranquilos se lleva bien.

Con otros perros suele ser correcto, aunque algunos no son conscientes de su tamaño y se plantan ante perros mucho más grandes. Vigila los encuentros con perros grandes y bruscos.

¿Para quién es? Para personas o familias sin niños pequeños, que vivan en piso o en casa y pasen mucho tiempo con él. Es una buena opción para alguien primerizo, siempre que esté dispuesto a educarlo y a protegerlo del frío.

Educación y adiestramiento

Ratonero de Praga: aprendiendo (ilustración)

El ratonero de Praga es listo y aprende con facilidad, pero tiene sus ratos de independencia. Con refuerzo positivo, sesiones muy cortas y mucha paciencia, responde bien.

Consejos concretos:

  • No lo trates como a un juguete. Que sea pequeño no significa que no necesite normas. Los perros diminutos sin educación suelen volverse ladradores o miedosos.
  • Necesidades, con constancia. A los perros toy les cuesta más aprender dónde hacer pipí, porque su vejiga es pequeña. Sácalo a menudo y premia cada acierto (Cómo enseñar a tu cachorro a hacer sus necesidades donde tú quieres).
  • Premios diminutos. Trocitos muy pequeños de comida, para que no le quiten el apetito ni le hagan engordar.
  • El ladrido, desde cachorro. Premia la calma cuando suena el timbre y enséñale una alternativa, como ir a su cama (Qué hacer para que tu perro ladre menos).
  • Que camine. Llevarlo siempre en brazos le quita ejercicio y oportunidades de socializarse. Deja que pasee, huela y conozca el mundo a su altura.
  • Enséñale a estar solo poco a poco, con ausencias cortas y un juguete relleno de comida.

Evita los gritos y los castigos. Es un perro sensible y, como cualquier perro pequeño, se asusta con facilidad. La paciencia y el premio funcionan mucho mejor.

Ejercicio y actividad

Ratonero de Praga: haciendo ejercicio (ilustración)

Con 30 a 45 minutos de actividad al día tiene suficiente. Es un perro activo para su tamaño, pero sus necesidades se cubren con paseos cortos y juego en casa.

Actividades que le encantan:

  • Paseos tranquilos, a su ritmo, con tiempo para olfatear.
  • Juegos de persecución con juguetes pequeños y blandos.
  • Juegos de olfato, escondiendo premios por la casa.
  • Trucos y ejercicios de obediencia, que le cansan la cabeza.

Un arnés es mejor que un collar: su cuello es muy delicado y los tirones pueden hacerle daño.

Cuidado con los saltos. Bajar del sofá o de la cama de un salto puede acabar en una fractura, sobre todo en cachorros. Una rampa o una escalerita le ahorran disgustos.

Tolera el calor de forma moderada: en verano, pasea en las horas frescas. El frío lo lleva muy mal. En invierno, abrigo siempre que salga y paseos más cortos en los días fríos o lluviosos.

Cuidados del pelo

Ratonero de Praga: cuidado de su pelo (ilustración)

El ratonero de Praga tiene dos variedades de pelo. La más común es la de pelo corto, brillante y pegado al cuerpo. La otra tiene un pelo algo más largo, con flecos en las orejas, las patas y la cola.

Suelta poco pelo y no necesita peluquería.

Rutina recomendada:

  • Cepillado semanal con un guante de goma o un cepillo suave. En la variedad de pelo semilargo, peina los flecos para que no se enreden.
  • Baños ocasionales, con champú suave para perros. Sécalo muy bien después: con su tamaño, se enfría enseguida.
  • Dientes: cepíllalos a diario o casi. Es lo más importante de su cuidado.
  • Uñas: córtalas cada pocas semanas. Como pesa tan poco, apenas se le desgastan.
  • Ojos y orejas: revísalos cada semana.

En invierno, un abrigo o un jersey forma parte de su equipo básico.

Salud

Ratonero de Praga: tranquilo y sano (ilustración)

El ratonero de Praga es una raza bastante sana, pero su tamaño trae algunos problemas típicos de los perros toy:

  • Problemas dentales. El sarro y la enfermedad periodontal son muy frecuentes. También pueden quedarse dientes de leche sin caer, que el veterinario tendrá que valorar. Cepillado diario y revisiones de boca.
  • Luxación de rótula. La rótula se sale de su sitio y el perro cojea a ratos. Según el grado, puede necesitar cirugía.
  • Fracturas. Sobre todo en el antebrazo y la mano, por caídas o saltos desde alturas.
  • Fontanela abierta. Algunos perros toy tienen una zona del cráneo que no termina de cerrarse. El estándar de la raza lo considera descalificante, y es un motivo más para elegir bien el origen del cachorro.

Pruebas que conviene pedir al criador: revisión de rodillas de los padres y una revisión veterinaria del cachorro que incluya boca y cráneo.

En cuanto al clima, tolera el calor de forma moderada y el frío muy mal. En verano, sombra y agua fresca. En invierno, abrigo, cama calentita y nada de quedarse en sitios fríos.

Alimentación

Ratonero de Praga: a la hora de comer (ilustración)

Un ratonero de Praga come muy poco, y por eso cada gramo cuenta. Un poco de sobrepeso en un perro de dos kilos y medio es mucho.

Pautas generales:

  • Cachorros: pienso de cachorro de raza toy, en tres o cuatro tomas al día. Los cachorros muy pequeños no deben pasar muchas horas sin comer, porque pueden sufrir bajadas de azúcar.
  • Adultos: dos tomas al día de un pienso de calidad para perros toy o miniatura, con croqueta muy pequeña.
  • Cambios, poco a poco. Si cambias de pienso, mezcla el nuevo con el antiguo durante una semana para no alterar su estómago.
  • Premios: diminutos y descontados de su ración.
  • Nada de comida de la mesa. Además de engordarle, puede sentarle mal.

Deberías notar sus costillas al pasar la mano, con una fina capa de grasa encima.

Historia y origen

Ratonero de Praga: un guiño a su origen (ilustración)

El ratonero de Praga es una raza checa muy antigua, al menos según su tradición. El estándar oficial de la FCI cuenta que se conoce desde tiempos remotos del Estado checo y que su tamaño, su rapidez y su buen olfato hacían de él un buen cazador de ratas, de ahí su nombre.

La tradición también dice que era habitual en los banquetes de los reyes de Bohemia en el castillo de Praga, y que estos lo regalaban a otras cortes europeas. Se suele citar, por ejemplo, que el emperador Carlos IV regaló ejemplares al rey de Francia en el siglo XIV. Son historias muy repetidas, pero es difícil saber hasta qué punto los perros de entonces eran como los de hoy.

Con el tiempo, la raza perdió presencia y llegó a ser muy escasa. Según el estándar, su recuperación moderna empezó con éxito en 1980. Por su tamaño y su color negro y fuego, a veces se confunde con el pinscher miniatura (Pinscher miniatura), que es una raza alemana distinta y algo más grande.

Desde entonces se ha extendido poco a poco por Europa. La FCI lo aceptó de forma provisional en 2019, dentro del grupo de perros de compañía. En España sigue siendo una raza rara. Si buscas un perro pequeño, recuerda que en las protectoras también hay perros toy y mestizos diminutos esperando una familia.

Galería: fotos reales del ratonero de praga

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

Razas parecidas

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto vive un ratonero de Praga?

Un ratonero de Praga vive entre 12 y 14 años. Es una raza bastante sana, aunque su tamaño diminuto le hace vulnerable a algunos problemas, como fracturas, luxación de rótula y sarro. Para que viva muchos años, cuida su boca desde cachorro, evita los saltos desde alturas, mantenlo en su peso y haz revisiones veterinarias anuales.

¿Qué diferencia hay entre el ratonero de Praga y el chihuahua?

Son parecidos en tamaño, pero no son la misma raza. El ratonero de Praga viene de la República Checa y tiene un cuerpo casi cuadrado, una cabeza redondeada con un hocico algo más largo y unas orejas triangulares abiertas hacia los lados. El chihuahua viene de México y suele tener la cabeza más redonda, en forma de manzana.

¿El ratonero de Praga es bueno con niños?

Con niños pequeños, no es la mejor opción. Pesa menos de cuatro kilos y tiene huesos finos: una caída de los brazos o un pisotón pueden romperle una pata. Con niños mayores y tranquilos, que sepan tratarlo con cuidado y no lo cojan sin permiso, puede ser un compañero estupendo. Supervisa siempre el juego entre niños y perro.

¿El ratonero de Praga ladra mucho?

Bastante. Es un perro alerta, que avisa de cualquier ruido o visita, y si no se educa puede convertirse en un ladrador habitual. Para evitarlo, socialízalo bien de cachorro, premia los momentos de calma y no refuerces los ladridos con atención. El aburrimiento y la soledad hacen que ladre más, así que dale paseos y juego a diario.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del ratonero de praga esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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