Silky terrier australiano
Nombre original: Australian Silky Terrier
El silky terrier australiano es un terrier pequeño de Sídney, de pelo largo, liso y sedoso en azul y fuego. Es alegre, despierto y cariñoso, ideal para piso, pero ladra mucho, tiene carácter de terrier y su pelo pide cepillado frecuente.
Ficha rápida
Tamaño
- Peso
- 3,5-5,5 kg
- Altura
- 23-26 cm
- Esperanza de vida
- 12-15 años
- Ejercicio diario
- 45-60 min
- Origen
- Australia
- Pelo
- Largo
- Grupo
- Grupo 3 FCI
Cómo es, de 1 a 5
Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.
¿Es para ti?
Te encajará si…
- Ideal para vivir en un piso
- Suelta muy poco pelo
- Robusto y con buena salud en general
- Alegre, cariñoso y muy despierto
Piénsatelo si…
- Ladra muchísimo
- Puede ser mandón con otros perros
- Su pelo largo necesita cepillado frecuente
- Lleva mal el frío
- Terco: carácter de terrier
Carácter y temperamento

El silky terrier australiano es un terrier de verdad metido en un cuerpo de perro faldero. Pesa menos de seis kilos, tiene un pelo largo y brillante que invita a pensar en lazos y cojines, pero dentro hay un perro despierto, activo y con mucha personalidad.
Con su familia es alegre, cariñoso y leal. Le gusta estar en medio de todo, seguirte por la casa y participar en cualquier plan. Es más independiente que otros perros pequeños de compañía: disfruta de los mimos, pero no vive pegado a ti.
Es muy vigilante. Avisa de cualquier ruido, visita o paso en el rellano, y ladra mucho. Eso lo convierte en un buen perro de alarma, pero también en un reto si vives en un bloque con vecinos sensibles.
Con otros perros puede ser mandón. Como muchos terriers, no se achanta ante perros grandes y a veces busca más pelea de la que le conviene. Con una buena socialización mejora mucho, pero conviene vigilarlo. Con animales pequeños, como roedores, su instinto de terrier sigue muy vivo: en Australia se usaba para cazar ratas y se dice que también serpientes.
Con los niños puede llevarse bien, sobre todo si son algo mayores y respetuosos. Es un perro pequeño y no tolera bien los tirones ni los achuchones bruscos. Con niños muy pequeños, supervisa siempre.
Tiene un punto terco. Es listo y aprende rápido cuando quiere, pero también sabe hacerse el despistado si algo no le interesa.
¿Para quién es? Para personas o familias que viven en piso, que quieren un perro pequeño pero con energía y carácter, y que están dispuestas a cepillarlo a menudo y a trabajar los ladridos.
Educación y adiestramiento

El silky es inteligente y aprende rápido, pero tiene la terquedad típica de los terriers. La clave es hacer que colabore porque le apetece, no porque le obliguen. Refuerzo positivo, sesiones cortas y mucha variedad.
Consejos concretos:
- Socialización temprana. Que conozca perros de todos los tamaños, personas, ruidos y entornos desde cachorro. Reduce mucho las tensiones con otros perros.
- Ladridos, desde el principio. Premia los silencios, enséñale una señal de calma y no le grites, porque solo lo animas a seguir (Qué hacer para que tu perro ladre menos).
- Pipí en casa con paciencia. Los perros pequeños a veces tardan más en aprender. Salidas frecuentes y premios cuando acierta (Cómo enseñar a tu cachorro a hacer sus necesidades donde tú quieres).
- Que no lo cojan siempre en brazos. Déjale caminar, explorar y relacionarse a su altura: eso le da seguridad.
- Juegos con premio. Juguetes interactivos y búsquedas de comida le mantienen ocupado y tranquilo.
Si vas a dejarlo solo algunas horas, acostúmbralo poco a poco desde cachorro: ausencias cortas, un juguete relleno de comida y salidas sin despedidas largas. Tolera la soledad de forma moderada, pero un silky aburrido lo hace saber a todo el edificio, a ladridos.
Evita que se convierta en el típico perro pequeño consentido: las mismas normas que tendría un perro grande. Un silky con límites claros y cariñosos es un compañero estupendo.
Ejercicio y actividad

El silky es más enérgico de lo que parece. Necesita entre 45 y 60 minutos de actividad diaria, repartidos en dos o tres paseos y algo de juego.
Lo que más le gusta:
- Paseos con tiempo para olfatear, por el parque o por el campo.
- Juegos de pelota y de tira y afloja en casa.
- Juguetes interactivos y búsquedas de premios.
- Pequeñas excursiones, que aguanta sin problema si está en forma.
Ojo con soltarlo cerca de zonas con roedores o con pájaros: su instinto de terrier puede hacerle salir corriendo. En zonas abiertas, mejor con correa o en recintos vallados.
Lleva mal el frío. En invierno, un abrigo puede venirle bien, y sécalo bien si vuelve mojado. Con calor fuerte, pasea en las horas frescas.
Cuidados del pelo

El pelo es lo que más trabajo da del silky. Es largo, liso, fino y brillante, con raya en el lomo, y no llega al suelo. El color es azul y fuego, en distintos tonos de azul, incluido el gris azulado. Suelta muy poco pelo, pero precisamente por eso se enreda si no lo cuidas.
Rutina recomendada:
- Cepillado cada día o cada dos días con un cepillo de púas y un peine de metal, desenredando con suavidad desde las puntas.
- Baño cada tres o cuatro semanas con un champú suave y acondicionador, y un buen secado.
- Recorte de patas y alrededor de las almohadillas cada pocas semanas. Muchos propietarios acortan el pelo para que sea más manejable.
- Ojos y orejas: limpia las legañas y revisa las orejas cada semana.
- Dientes: cepillado frecuente, imprescindible en una raza pequeña.
Si lo llevas a una peluquería canina, pide que respeten la textura y la raya natural. Y acostúmbralo desde cachorro a que le cepillen, le toquen las patas y le limpien los ojos: un silky que se deja manipular hace la rutina mucho más llevadera.
Salud

El silky terrier australiano es una raza robusta y longeva. Aun así, tiene algunas predisposiciones típicas de los perros pequeños:
- Luxación de rótula. La rótula se sale de su sitio y el perro cojea o da saltitos. Conviene que el veterinario le revise las rodillas en las visitas anuales.
- Enfermedad dental. Los perros pequeños acumulan sarro con facilidad. Cepillado frecuente y revisiones.
- Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes. Un problema de la cabeza del fémur que causa cojera, que suele aparecer en perros jóvenes, de pocos meses de edad.
- Colapso traqueal. Tos de bocina, sobre todo con tirones del collar. Mejor pasear con arnés.
- Diabetes mellitus. Vigila si bebe y orina mucho más de lo normal o pierde peso.
- Otros descritos en la raza: epilepsia, alergias de piel y síndrome de Cushing.
Pruebas que conviene pedir al criador: revisión de rótulas de los padres y, si es posible, radiografías de cadera y revisión ocular.
Lleva mal el frío y tolera el calor de forma moderada. En verano, evita las horas centrales y lleva agua; en invierno, abrígalo si hace falta.
Alimentación

El silky es pequeño, pero activo. Necesita una dieta de calidad adaptada a razas pequeñas, con croquetas de tamaño adecuado para su boca.
Pautas generales:
- Cachorros: pienso de cachorro de raza pequeña, en tres o cuatro tomas al día. Los perros muy pequeños pueden sufrir bajadas de azúcar si pasan muchas horas sin comer.
- Adultos: dos tomas al día, pesando la ración: en un perro de cinco kilos, unos pocos gramos de más se notan.
- Premios pequeños y descontados de su ración.
- Snacks dentales o mordedores adecuados, como apoyo al cepillado, no como sustituto.
Nada de sobras de la mesa: engordan y algunas, como la cebolla o las uvas, son tóxicas. Deberías notar sus costillas al pasar la mano.
Historia y origen

El silky terrier australiano nació en Australia a finales del siglo XIX. Los terriers que habían llegado desde Gran Bretaña se cruzaron allí, y de la mezcla de yorkshire terriers y terriers australianos salieron perros de pelo largo y sedoso que acabaron formando una raza propia.
Durante años, los tres tipos (yorkshire, terrier australiano y silky) no estaban bien separados, y en una misma camada podían salir perros de distintos tipos. En 1932 se desaconsejaron los cruces entre ellos en Australia, y la raza se fue fijando. Durante mucho tiempo se la conoció como Sydney silky, porque era muy popular en Sídney.
En 1955 adoptó el nombre oficial de Australian silky terrier. El Kennel Club nacional australiano lo reconoció en 1958 y el American Kennel Club en 1959, con el nombre de silky terrier. La FCI lo incluye en el grupo 3, el de los terriers.
Es primo cercano del yorkshire (Yorkshire terrier), aunque algo más grande y con más aspecto de terrier de trabajo. En España es poco común. Si buscas un perro pequeño de carácter vivo, en las protectoras hay muchos terriers pequeños y cruces esperando un hogar.
Galería: fotos reales del silky terrier australiano
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Foto: Томасина · CC BY-SA 4.0 -
Foto: Svenska Mässan from Sweden · CC BY 2.0 -
Foto: island silks · CC BY 2.0 -
Foto: Ofsilkysdream · CC BY-SA 3.0 -
Foto: Томасина · CC BY-SA 4.0
Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un silky terrier australiano?
Un silky terrier australiano vive entre 12 y 15 años, y muchos llegan a la parte alta del rango. Es una raza pequeña y bastante robusta. Para que envejezca bien, cuida mucho sus dientes, mantenlo en su peso, vigila las rodillas y haz revisiones veterinarias anuales, más frecuentes a partir de los ocho o nueve años.
¿Qué diferencia hay entre un silky terrier y un yorkshire?
El silky es algo más grande y robusto que el yorkshire, y su pelo, aunque largo y sedoso, no llega al suelo: deja ver las patas. Tiene la cabeza más fuerte y en forma de cuña. Los dos están emparentados, porque el silky nació de cruzar yorkshires con terriers australianos a finales del siglo XIX.
¿El silky terrier es hipoalergénico?
Suelta muy poco pelo, y por eso se suele recomendar a personas con alergia. Pero ningún perro es del todo hipoalergénico: los alérgenos están también en la saliva y la caspa. Si tienes alergia, pasa tiempo con silkys adultos antes de decidirte y consulta a tu alergólogo.
¿El silky terrier ladra mucho?
Sí, bastante. Es un terrier vigilante y avisa de cualquier ruido, visita o movimiento en la puerta. Se puede trabajar con refuerzo positivo, premiando los silencios y evitando que se aburra, pero no esperes un perro silencioso. Si vives en un piso con paredes finas, empieza a trabajarlo desde cachorro.
¿Y si adoptas?
En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del silky terrier australiano esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.
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