Akita americano

Nombre original: American Akita

El akita americano es un perro grande, digno y muy leal a su familia. Protector, independiente y poco amigo de otros perros, pide un guía con experiencia, paciencia y ganas de pasar el aspirador en época de muda.

Grande Grupo 5 FCI: Spitz y tipo primitivo Estados Unidos
Ilustración 3D de un akita americano

Ficha rápida

Peso
32-59 kg
Altura
61-71 cm
Esperanza de vida
10-12 años
Ejercicio diario
60-90 min
Origen
Estados Unidos
Pelo
Largo
Grupo
Grupo 5 FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Leal y muy apegado a su familia
  • Excelente guardián, reservado y atento
  • Lleva bien la soledad si tiene su rutina cubierta
  • Aguanta muy bien el frío
  • Ladra poco: solo cuando tiene un motivo

Piénsatelo si…

  • Muy selectivo o intolerante con otros perros
  • Poco recomendable con niños pequeños
  • Independiente y difícil de educar para principiantes
  • Muda abundante, sobre todo dos veces al año
  • Sufre con el calor del verano español

Carácter y temperamento

Akita americano: su carácter (ilustración)

El akita americano tiene algo de aristócrata. Es sereno, digno y seguro de sí mismo. No suele ir detrás de ti pidiendo caricias, pero en cuanto eres de los suyos, esa lealtad es total. Su familia es su territorio y lo protege con una seriedad que impresiona.

Con los desconocidos es reservado. No es agresivo sin motivo, pero tampoco finge simpatía. Observa, decide y actúa si cree que hay un peligro. Por eso es un guardián excelente, y por eso también necesita un dueño que sepa gestionar visitas, timbres y situaciones nuevas.

Su gran punto débil es la convivencia con otros perros. Muchos akitas no toleran bien a perros del mismo sexo y algunos no toleran a casi ninguno. No es raza para pipicanes llenos ni para casas con varios perros sin experiencia previa. Además tiene instinto de presa: gatos y animales pequeños requieren mucha precaución.

Con los niños, cautela. Puede ser muy paciente con los de su casa, pero no le gustan los tirones, los gritos ni los juegos bruscos, y no siempre avisa con tiempo. Encaja mejor con niños mayores y respetuosos, y siempre con supervisión.

La buena noticia: ladra poco y lleva bien quedarse solo unas horas, siempre que tenga ejercicio y una rutina estable. Es un perro limpio, casi felino en sus costumbres.

Otra curiosidad: suele ser muy expresivo con sonidos que no son ladridos. Gruñidos suaves, resoplidos y una especie de “murmullo” con el que parece comentar el día. No siempre significan enfado; aprende a leer el contexto y su cuerpo.

Si te atrae su porte y su lealtad, pregúntate con sinceridad si tienes experiencia con perros grandes, independientes y protectores. El akita americano es un compañero magnífico para quien sabe lo que hace, y un reto serio para quien no.

Educación y adiestramiento

Akita americano: aprendiendo (ilustración)

El akita americano es inteligente, pero tiene su propio criterio. Aprende rápido lo que le interesa y se aburre con las repeticiones sin sentido. La clave es que colaborar contigo le compense.

Olvídate de los métodos duros. Un akita al que se le impone por la fuerza no se vuelve obediente: se vuelve desconfiado. El refuerzo positivo, con premios de alto valor y sesiones cortas, es el camino. (Cómo enseñar a un perro)

Algunos consejos concretos:

  • Socializa pronto y durante mucho tiempo. Personas, ruidos, entornos urbanos y perros equilibrados y tranquilos. Presentaciones controladas, nunca a lo loco. (¿Qué es una clase de socialización de cachorros y para qué sirve?)
  • Trabaja la manipulación. Acostúmbralo a que le toques patas, orejas y boca, y a cepillarlo, desde cachorro.
  • Enseña a caminar sin tirar antes de que pese 40 kg.
  • Protege los recursos. Algunos akitas vigilan su comida o sus juguetes. Enséñale a intercambiar objetos por premios en lugar de quitárselos.
  • La llamada, con reservas. Incluso bien educado, el instinto puede ganar. Suéltalo solo en zonas cerradas y seguras.

Otro detalle importante: la adolescencia. Entre los 8 meses y los 2 años muchos akitas ponen a prueba los límites y cambian su actitud hacia otros perros. Es justo el momento de mantener la rutina, no de relajarla. Sigue premiando la calma y evita situaciones que le desborden.

Si notas reactividad con perros, pide ayuda profesional pronto. Con esta raza, prevenir es mucho más fácil que corregir.

Ejercicio y actividad

Akita americano: haciendo ejercicio (ilustración)

El akita americano tiene una energía moderada. Necesita entre 60 y 90 minutos diarios de actividad, con paseos largos a buen ritmo y rato para olfatear. No es un perro que necesite correr sin parar, pero un akita aburrido puede volverse destructivo o más reactivo.

Le sientan bien las excursiones por el monte con arnés y correa larga, el mantrailing y los juegos de olfato. También disfruta de actividades tranquilas en las que trabaja su cabeza.

Evita los parques caninos concurridos: no suelen ser su ambiente. Elige rutas y horarios con poca afluencia de perros. Si tienes jardín, asegúrate de que el vallado sea alto y firme: un akita con ganas de explorar puede ser sorprendentemente hábil.

Mientras sea cachorro, dosifica. Nada de carreras largas, saltos ni escaleras constantes hasta que termine de crecer, hacia el año y medio.

En verano, el calor manda. Con su doble capa lo pasa mal por encima de 25 ºC, así que pasea temprano y tarde, busca sombra y agua y reduce la intensidad. En invierno, en cambio, está en su salsa y agradecerá un paseo largo aunque haga frío.

Cuidados del pelo

Akita americano: cuidado de su pelo (ilustración)

El pelo del akita americano no necesita peluquería, pero sí constancia. Tiene doble capa: un pelo exterior recto y duro y un subpelo espeso y suave que lo aísla del frío.

Fuera de la época de muda, con un cepillado semanal con carda y rastrillo es suficiente. El problema llega dos veces al año, cuando cambia el subpelo. Durante esas semanas suelta pelo en cantidades asombrosas y conviene cepillarlo a diario.

No lo rapes nunca. El subpelo le protege del calor y del sol, además de del frío, y cortarlo puede estropear el manto.

Un truco para sobrevivir a la muda: un baño con agua templada seguido de un buen secado con secador de fuerza ayuda a soltar el subpelo muerto de golpe. Mejor en una peluquería canina, salvo que te apetezca pelo hasta en el techo.

Báñalo solo cuando sea necesario y sécalo a fondo, hasta la raíz, para evitar problemas de piel. Revisa orejas, uñas y dientes cada semana.

Salud

Akita americano: tranquilo y sano (ilustración)

La salud del akita americano es de robustez media. Es un perro fuerte, pero la raza tiene varias enfermedades hereditarias conocidas que conviene vigilar.

Las principales son:

  • Displasia de cadera y de codo, típicas de perros grandes.
  • Problemas cardíacos, como algunas cardiomiopatías, que merecen revisión periódica.
  • Hipotiroidismo, bastante habitual en la raza. Se controla con análisis y medicación.
  • Enfermedades autoinmunes, como la adenitis sebácea (afecta a la piel y al pelo) o el síndrome uveodermatológico, que afecta a ojos y piel.
  • Problemas oculares como la atrofia progresiva de retina o el entropión.
  • Torsión gástrica, riesgo común en razas grandes de pecho profundo.

Antes de comprar un cachorro, pide al criador las radiografías oficiales de cadera y codo de ambos padres, un examen ocular reciente, revisión cardíaca y análisis de tiroides. Pregunta también por antecedentes de enfermedades autoinmunes en la línea.

En el día a día, fíjate en cambios de pelo y piel (zonas con calvas, descamación o pelo apagado), en el enrojecimiento de los ojos y en la cojera tras el ejercicio. Son señales que merecen una visita al veterinario sin esperar.

Tolera el frío de maravilla y el calor bastante mal. En verano, vigila los signos de golpe de calor: jadeo excesivo, babeo espeso, encías muy rojas y debilidad. Si los ves, llévalo a la sombra, refréscalo con agua fresca, no helada, y acude al veterinario.

Alimentación

Akita americano: a la hora de comer (ilustración)

Un akita americano adulto necesita un pienso de calidad para razas grandes, con proteína animal como base y un buen aporte de ácidos grasos para la piel y el pelo.

En la etapa de cachorro, usa un pienso específico para razas grandes: controla el crecimiento para no forzar las articulaciones. El exceso de calorías en esa fase no hace un perro más grande, hace uno con más problemas.

Ajusta la ración a su peso y a su actividad moderada, y vigila su condición corporal: deberías notar las costillas sin verlas. Reparte la comida en dos tomas y evita el ejercicio justo antes y después de comer. Algunos akitas son sensibles a ciertos ingredientes; si ves picor o problemas digestivos, consulta con tu veterinario.

Historia y origen

Akita americano: un guiño a su origen (ilustración)

El akita americano procede de los akitas japoneses, perros de la prefectura de Akita usados para caza mayor y guarda. Tras la Segunda Guerra Mundial, muchos soldados estadounidenses destinados en Japón volvieron a casa con akitas. En Estados Unidos se criaron sobre todo los ejemplares de tipo más grande, pesado y con aspecto de moloso.

Mientras tanto, en Japón se trabajaba en dirección contraria: recuperar un akita más ligero y de aspecto más primitivo. Con los años, las dos poblaciones se alejaron tanto que acabaron siendo razas distintas. La FCI las reconoció por separado a principios de los años 2000, y hoy el akita americano pertenece al grupo 5, de perros tipo spitz y primitivos.

No figura en la lista estatal de razas PPP, que solo incluye al akita inu, pero según la comunidad autónoma y sus características físicas podría considerarse potencialmente peligroso. Infórmate sobre licencia, seguro y bozal según la normativa estatal y autonómica vigente. (Perros potencialmente peligrosos (PPP): razas, licencia y obligaciones)

Y si te encaja la raza, considera la adopción: hay asociaciones y protectoras que acogen akitas y cruces de akita que buscan un hogar con experiencia.

Galería: fotos reales del akita americano

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto vive un akita americano?

Un akita americano vive, de media, entre 10 y 12 años. Para acompañarlo bien en ese camino, mantenlo en su peso, controla sus caderas desde joven y haz revisiones veterinarias anuales con análisis de tiroides a partir de la edad adulta. Detectar pronto los problemas autoinmunes y articulares de la raza marca la diferencia.

¿El akita americano es un perro PPP?

No figura en la lista estatal: el RD 287/2002 incluye al akita inu, pero no al akita americano. Aun así, según la comunidad autónoma y las características físicas del perro, podría considerarse potencialmente peligroso. Consulta la normativa de tu comunidad y tu ayuntamiento sobre licencia, seguro y bozal antes de dar el paso.

¿Qué diferencia hay entre el akita americano y el akita inu?

La diferencia principal es de tipo y tamaño. El akita americano es más grande, pesado y de cabeza más ancha, con forma de triángulo romo, y admite muchos colores y máscara negra. El akita inu japonés es más ligero, de aspecto más zorruno y solo admite rojo, sésamo, atigrado o blanco. Temperamentalmente, ambos son independientes y reservados.

¿El akita americano suelta mucho pelo?

Sí, bastante. Tiene doble capa con un subpelo muy denso que muda de forma intensa dos veces al año, cuando literalmente suelta mechones. El resto del año basta un cepillado semanal, pero en plena muda necesitarás cepillarlo a diario y asumir que el pelo aparecerá en sitios insospechados.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del akita americano esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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