Bulldog inglés

Nombre original: Bulldog

El bulldog inglés es un perro tranquilo, carismático y muy bueno con los niños, que se conforma con paseos cortos y mucho sofá. A cambio, su salud es delicada: respira con dificultad, sufre con el calor y necesita un seguimiento veterinario cercano.

Mediano Grupo 2 FCI: Pinscher, schnauzer, molosoides y boyeros suizos Reino Unido Braquicéfala
Ilustración 3D de un bulldog inglés

Ficha rápida

Peso
23-25 kg
Altura
31-40 cm
Esperanza de vida
8-10 años
Ejercicio diario
20-40 min
Origen
Reino Unido
Pelo
Corto
Grupo
Grupo 2 FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Muy paciente y cariñoso con los niños
  • Se adapta bien a la vida en piso
  • Apenas ladra
  • Pelo corto y muy fácil de mantener

Piénsatelo si…

  • Salud delicada y esperanza de vida corta
  • Tolera fatal el calor: riesgo real de golpe de calor
  • Testarudo: la educación requiere paciencia
  • Sus pliegues de piel necesitan limpieza frecuente

Carácter y temperamento

Bulldog inglés: su carácter (ilustración)

El bulldog inglés tiene cara de pocos amigos y corazón de abuelo bonachón. Es un perro dócil, carismático y tremendamente cariñoso con su familia. Su ritmo es lento, sus siestas son largas y sus ronquidos, legendarios.

Con los niños suele ser un encanto. Es paciente, robusto y tolera bien el jaleo de una casa con peques. Muchas familias lo eligen justo por eso: es difícil encontrar un perro más tranquilo y tolerante en el día a día.

Con otros perros se lleva de forma correcta. No es especialmente pendenciero, aunque algunos machos pueden mostrarse algo tercos con perros de su mismo sexo. Una socialización temprana ayuda a que sea un compañero educado en el parque.

Ladra muy poco. Es más de resoplar, gruñir de gusto y hacer ruiditos varios que de ladrar. Por eso, y por su poca energía, se adapta bien a un piso, siempre que no tenga que subir muchas escaleras cada día.

No es un buen perro guardián. Puede quedarse mirando a un desconocido con cara seria, pero lo más probable es que acabe pidiéndole caricias.

Tolera la soledad de forma razonable si tiene su rutina. Eso sí, es un perro muy de su gente y disfruta sobre todo cuando está tumbado cerca de ti.

Su gran rasgo es la testarudez. Cuando un bulldog decide que no quiere andar, se sienta en mitad de la acera y ahí se queda. No es desafío: es su forma de decirte que hoy ya ha hecho suficiente. Tomártelo con humor es la mejor estrategia.

En resumen, es un compañero tranquilo, gracioso y muy leal para familias que buscan un perro casero y están dispuestas a cuidar muy bien de su salud.

Educación y adiestramiento

Bulldog inglés: aprendiendo (ilustración)

El bulldog inglés aprende, pero sin prisas. Su adiestrabilidad es baja porque es independiente y poco motivado por repetir ejercicios. Con paciencia y refuerzo positivo, conseguirás un perro bien educado.

Trabaja en sesiones muy cortas, de tres o cuatro minutos, y siempre en un sitio fresco. Si hace calor, déjalo para otro momento: un bulldog acalorado no puede concentrarse y además corre riesgos.

La comida suele ser su gran motivación. Usa premios pequeños y bajos en calorías, o parte de su ración diaria, para no hacerle ganar peso.

Céntrate en lo que más importa en la convivencia: caminar con la correa floja, venir cuando lo llamas, no saltar encima de la gente y aceptar que lo manipules. Esto último es clave, porque tendrás que limpiarle los pliegues, revisarle los ojos y darle tratamientos con frecuencia. Acostúmbralo desde cachorro con premios y mucha calma.

Usa siempre arnés, nunca collar. Cualquier presión en el cuello empeora su respiración.

Si se planta en el paseo, no tires de él. Espera, anímalo con la voz o un premio y, si hace calor, da la vuelta. Respetar sus límites es parte de su educación.

Para la etapa de cachorro, tienes pautas útiles aquí: (¿Tu cachorro llora por la noche? No lo ignores, ayúdale).

Ejercicio y actividad

Bulldog inglés: haciendo ejercicio (ilustración)

El bulldog inglés tiene una energía muy baja. Con dos o tres paseos tranquilos al día, que sumen entre 20 y 40 minutos, tiene suficiente.

Aun así, necesita moverse. El ejercicio suave mantiene sus articulaciones en forma y le ayuda a no engordar, algo fundamental para su salud.

Los paseos deben ser a su ritmo, con muchas paradas para olfatear. Nada de correr, de subir cuestas largas o de juegos intensos.

El calor es su enemigo. En verano, sal solo a primera hora de la mañana y a última de la noche, lleva siempre agua y evita el asfalto caliente. Con temperaturas altas, incluso un paseo corto puede ser peligroso. Si jadea mucho, se le pone la lengua morada o se tambalea, busca sombra, refréscalo y ve al veterinario de urgencia.

En casa, compensa los paseos cortos con juegos tranquilos de olfato, como esconder premios por el salón o usar una alfombra olfativa. Le mantienen activo sin forzar su respiración.

Cuidado también con el agua: su cuerpo pesado y su hocico chato hacen que no sea buen nadador. Si tienes piscina, protégela o usa chaleco.

Cuidados del pelo

Bulldog inglés: cuidado de su pelo (ilustración)

El pelo del bulldog inglés es corto, liso y muy fácil de cuidar. Con un cepillado semanal con un guante de goma basta para retirar el pelo muerto. Suelta una cantidad moderada de pelo, algo más en las épocas de muda.

Lo que sí necesita atención constante son sus pliegues de piel. Los de la cara, sobre todo el que está encima de la nariz, acumulan humedad y suciedad, y son un caldo de cultivo para infecciones.

Límpialos cada día o cada dos días con una gasa húmeda o una toallita específica y sécalos muy bien después. Haz lo mismo con el pliegue de la cola, que en algunos ejemplares está muy hundido.

Báñalo solo cuando haga falta, con un champú suave, y sécalo a fondo. Revisa sus oídos y sus uñas con regularidad. Si notas mal olor, enrojecimiento o que se rasca mucho una zona, consulta al veterinario antes de que la irritación vaya a más: en esta raza, las dermatitis avanzan rápido.

Salud

Bulldog inglés: tranquilo y sano (ilustración)

La salud es el punto más delicado del bulldog inglés. Es una raza con muchos problemas hereditarios y conviene conocerlos antes de dar el paso.

El principal es el síndrome braquicéfalo, conocido como BOAS. Su hocico chato, sus fosas nasales estrechas y su paladar blando alargado dificultan la respiración. Los signos son ronquidos fuertes, respiración ruidosa, intolerancia al esfuerzo y al calor y, en casos graves, desmayos. En muchos perros se recomienda una cirugía para mejorar el paso del aire.

La displasia de cadera es muy frecuente en la raza, y también puede aparecer displasia de codo. Mantenerlo delgado es la mejor ayuda para sus articulaciones.

Los problemas cutáneos son otro clásico: dermatitis en los pliegues, alergias e infecciones de piel. También son habituales el prolapso de la glándula del tercer párpado, conocido como ojo de cereza, el entropión y las otitis.

Además, la mayoría de las hembras necesitan cesárea para parir.

Si compras un cachorro, pide al criador una valoración de la respiración de los padres, las radiografías de cadera y codo y una revisión ocular. Elige perros con fosas nasales abiertas y un hocico algo menos extremo.

Tolera fatal el calor y regular el frío, así que necesita vivir dentro de casa todo el año. Y si quieres un bulldog, mira también en asociaciones de rescate de razas braquicéfalas: hay muchos adultos esperando hogar.

Alimentación

Bulldog inglés: a la hora de comer (ilustración)

El bulldog inglés engorda con muchísima facilidad y el sobrepeso empeora su respiración y sus articulaciones. La dieta es parte de su tratamiento.

Elige un pienso de calidad para razas medianas, a ser posible con croquetas diseñadas para mandíbulas braquicéfalas, que le resultan más fáciles de coger. Si tiene problemas de piel, pregunta a tu veterinario por dietas específicas.

Pesa la ración y repártela en dos tomas. Come con ansia, así que un comedero antivoracidad le ayudará a comer más despacio y a tragar menos aire, algo que también reduce los gases, otro clásico de la raza.

Evita las sobras y controla los premios. Debe tener una cintura intuida y sus costillas deben notarse al tacto bajo una capa fina.

Ten agua fresca siempre disponible, especialmente en verano. Y si notas que ha ganado peso, consulta a tu veterinario antes de recortar la ración por tu cuenta: te ayudará a planificar una bajada gradual y segura.

Historia y origen

Bulldog inglés: un guiño a su origen (ilustración)

El bulldog inglés nació en el Reino Unido hace varios siglos. Su nombre viene de bull, toro, porque se utilizaba en el bull-baiting, un espectáculo cruel en el que los perros se enfrentaban a toros.

Aquellos perros eran más altos, más atléticos y con un hocico más largo que los actuales. En 1835 se prohibieron esos espectáculos en Inglaterra y la raza estuvo a punto de desaparecer.

Un grupo de aficionados la rescató, pero orientándola hacia un perro de compañía tranquilo. Con el tiempo, la selección fue exagerando sus rasgos: hocico cada vez más corto, cabeza más grande y cuerpo más pesado. Esa estética es la responsable de buena parte de sus problemas de salud actuales.

A finales del siglo XIX se fundó el primer club de la raza y el bulldog se convirtió en un símbolo nacional británico, asociado a la tenacidad.

Hoy pertenece al grupo 2 de la FCI. Su popularidad sigue siendo altísima, y precisamente por eso en varios países se trabaja para criar ejemplares más sanos, con hocicos menos extremos y mejor capacidad respiratoria.

Galería: fotos reales del bulldog inglés

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

El bulldog inglés en el cine, la tele y los libros

  • Serie · 2013

    La Patrulla Canina

    Personaje: Rubble

    Rubble, el bulldog inglés del equipo, se encarga de la construcción y las excavaciones.

    Ver en Amazon Ficha en IMDb
  • Película · 1988

    Oliver y su pandilla

    Personaje: Francis

    Francis, el bulldog culto de la banda de Fagin, es amante del teatro.

    Ver en Amazon Ficha en IMDb

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto vive un bulldog inglés?

Un bulldog inglés vive normalmente entre 8 y 10 años, menos que la mayoría de perros de su tamaño. Sus problemas respiratorios, articulares y de piel pasan factura. Mantenerlo delgado, evitar el calor y hacer revisiones veterinarias frecuentes, al menos dos al año a partir de la edad adulta, ayuda a que viva mejor y más tiempo.

¿Por qué ronca tanto un bulldog inglés?

El bulldog inglés ronca porque es una raza braquicéfala: su hocico chato y sus vías respiratorias estrechas dificultan el paso del aire. Roncar mucho no es gracioso ni normal, es una señal de que respira con esfuerzo. Si además jadea en reposo o se cansa enseguida, consulta al veterinario por el síndrome braquicéfalo.

¿El bulldog inglés es bueno con niños?

Sí, el bulldog inglés suele ser un perro excelente con niños. Es paciente, tranquilo y robusto, y tolera bien el jaleo familiar. Aun así, supervisa siempre los juegos, evita que los niños lo hagan correr o jugar intensamente con calor y enséñales a respetar su espacio cuando se retira a descansar.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del bulldog inglés esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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