Galgo español
El galgo español es un lebrel noble, discreto y sorprendentemente casero: corre como el viento en el campo y duerme como un gato en el sofá. Es sano, apenas ladra y se adapta bien a un piso, pero es muy friolero y tiene un instinto de persecución que no se educa del todo.
Ficha rápida
Tamaño
- Peso
- 23-30 kg
- Altura
- 60-70 cm
- Esperanza de vida
- 12-15 años
- Ejercicio diario
- 60-90 min
- Origen
- España
- Pelo
- Liso
- Grupo
- Grupo 10 FCI
Cómo es, de 1 a 5
Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.
¿Es para ti?
Te encajará si…
- Tranquilo y silencioso en casa: apenas ladra
- Muy sociable con otros perros
- Se adapta bien a un piso
- Raza sana y longeva
- Pelo de cuidado mínimo
Piénsatelo si…
- Muy friolero: necesita abrigo en invierno
- Instinto de persecución fuerte: la llamada cuesta
- No sirve como perro guardián
- Independiente: aprende a su ritmo
Carácter y temperamento

El galgo español tiene dos velocidades: la máxima y la de sofá. En el campo es un atleta capaz de alcanzar velocidades de vértigo en pocos metros. En casa, es uno de los perros más tranquilos que vas a conocer. Duerme mucho, se estira en cualquier superficie blanda y apenas se hace notar.
Es noble, sensible y muy cariñoso con su familia, aunque a su manera: no es pegajoso ni exigente. Busca el contacto, se apoya en tus piernas y te sigue por la casa sin hacer ruido. Con los niños suele ser paciente y suave, siempre que respeten su descanso y no lo agobien.
Con otros perros es una maravilla. Ha cazado siempre junto a otros galgos, así que la compañía canina le resulta natural, y muchos galgos llegan de protectoras acostumbrados a convivir con otros perros. Si ya tienes uno en casa, un galgo suele integrarse sin dramas.
Ladra poquísimo. Es de esas razas que pasan semanas sin abrir la boca. Por lo mismo, no esperes un perro guardián: a quien llame a la puerta le dará, como mucho, una mirada curiosa.
Su gran rasgo es el instinto de persecución. El galgo caza a la vista: cuando ve algo que se mueve rápido, como una liebre, un gato o una bolsa de plástico al viento, sale disparado antes de pensar. No es desobediencia, es lo que lleva siglos haciendo. Por eso conviene ser prudente con los gatos y con las sueltas en campo abierto.
Muchos galgos adoptados llegan con miedo a ruidos, a personas o a entornos urbanos. Con tiempo, rutina y paciencia, la mayoría florece y se convierte en un compañero tranquilo, agradecido y muy fácil de llevar.
Tolera estar solo unas horas si ha paseado y tiene su cama, pero lo lleva mejor si la ausencia no se alarga demasiado.
Educación y adiestramiento

El galgo español es inteligente, pero no vive para obedecer. Se ha seleccionado para correr y decidir solo, no para trabajar pendiente de un guía, así que no esperes la obediencia de un perro de pastor. Aun así, aprende bien las normas de casa si se le enseña con calma.
Funciona con refuerzo positivo y con mucha suavidad. Es un perro sensible: los gritos o los tirones de correa solo consiguen que se bloquee o se asuste. Algunos consejos concretos:
- Premios de alto valor. Trocitos de pollo cocido o de salchicha para perros suelen motivarle más que el pienso.
- Sesiones muy cortas. Dos o tres minutos, varias veces al día. El galgo se cansa antes de la repetición que del ejercicio.
- La llamada, con correa larga. Es su gran reto. Trabájala en casa, después en un recinto vallado y nunca des por hecho que volverá si ve una liebre. (Qué hacer para que tu perro obedezca cuando lo llamas)
- Arnés o collar de lebrel. Su cuello es más ancho que su cabeza, así que un collar normal se le puede salir. Usa un collar ancho de tipo martingale o un arnés que no pueda quitarse.
Si adoptas un galgo adulto con miedo, no le fuerces al contacto. Deja que explore la casa a su ritmo y premia cada pequeño avance. Las escaleras, los suelos resbaladizos o el ascensor pueden ser un mundo nuevo para él. (Perros con miedo a todo: el Síndrome de Privación Sensorial)
Ejercicio y actividad

Aunque parezca mentira, el galgo no necesita correr horas. Su energía es media: con 60 a 90 minutos de paseo al día, repartidos en dos o tres salidas, suele estar satisfecho. Lo que sí agradece es poder esprintar de vez en cuando.
Para eso, busca zonas de suelta vallada, pistas caninas o fincas cerradas. Unos minutos de carrera libre a la semana le hacen muy feliz. En campo abierto, mejor con correa larga: a la velocidad que alcanza, si sale tras una presa puede estar muy lejos en segundos.
Otras ideas que le sientan bien:
- Paseos tranquilos y olfativos, sin prisas.
- Juegos de búsqueda de premios en casa.
- Lure coursing, el deporte que imita la persecución de una presa con un señuelo.
Tolera muy bien el calor, aunque en verano conviene evitar las horas centrales. El frío es otro cantar: en invierno necesita abrigo para salir y nunca debería dormir a la intemperie.
Cuidados del pelo

El galgo español es uno de los perros más fáciles de cuidar. Existen dos variedades: de pelo liso, la más habitual, y de pelo duro. Las dos tienen muda baja y apenas huelen.
Rutina recomendada:
- Una pasada semanal con un guante de goma o un cepillo suave en el galgo de pelo liso. El de pelo duro agradece un cepillado algo más a fondo.
- Baño solo cuando se ensucie. Su piel es fina y no necesita más.
- Revisión de patas, almohadillas y piel tras las salidas al campo, en busca de espigas, garrapatas y pequeños cortes.
- Uñas y dientes: corte cada pocas semanas y cepillado frecuente.
Su piel es fina y tiene muy poca grasa debajo, así que se hace heridas con facilidad. Un abrigo y una cama mullida no son caprichos: le protegen del frío y de las rozaduras en codos y caderas.
Salud

El galgo español es una raza sana y robusta, con muy pocos problemas hereditarios conocidos. Sus riesgos tienen más que ver con su cuerpo de corredor y con la vida en el campo:
- Problemas de piel. Su piel fina y sin grasa se corta y se roza con facilidad. Vigila las heridas, las calvas por roce y las dermatitis.
- Torsión gástrica. Como otros perros de pecho profundo, tiene riesgo de dilatación y torsión de estómago. Es una urgencia veterinaria: si ves la tripa hinchada, arcadas sin vómito e inquietud, ve al veterinario de inmediato.
- Leishmaniosis y otras enfermedades transmitidas por vectores. Muy presentes en España, sobre todo en perros que han vivido al aire libre.
- Lesiones de carrera, como desgarros musculares, cortes y problemas en dedos y almohadillas.
- Anestesia. Los lebreles tienen muy poca grasa corporal y algunos anestésicos les afectan de forma distinta. Recuérdale a tu veterinario que es un galgo antes de cualquier intervención.
Si adoptas, pide a la protectora los resultados de los análisis de leishmaniosis y del resto de enfermedades transmitidas por vectores. Muchos galgos positivos viven bien con tratamiento y seguimiento.
En cuanto al clima, lleva muy bien el calor y muy mal el frío. Abrigo en invierno, cama alejada de corrientes y nada de dormir fuera.
Alimentación

El galgo español es un perro grande pero muy ligero, con poca grasa y mucha masa muscular. Es normal que se le marquen un poco las costillas y los huesos de la cadera: no lo confundas con desnutrición. Lo que sí debes vigilar es que no pierda músculo ni peso de golpe.
Pautas generales:
- Pienso completo para perros grandes, con buena proteína animal. Ajusta la cantidad a su actividad real: un galgo de sofá come bastante menos que uno que corre a diario.
- Dos o tres tomas al día, mejor que una sola grande, y sin ejercicio intenso justo antes ni después de comer, para reducir el riesgo de torsión.
- Cambios graduales. Muchos galgos adoptados llegan con bajo peso o con el estómago sensible. Introduce el nuevo pienso poco a poco.
- Premios pequeños y descontados de la ración. Agua fresca siempre a mano.
Historia y origen

El galgo español es una de las razas más antiguas de la península. Se suele relacionar con los lebreles que ya describían autores de época romana, y durante siglos ha sido el perro de la caza de la liebre a la vista en las grandes llanuras de Castilla, Andalucía y Extremadura.
Se ha seleccionado siempre por su trabajo: velocidad, resistencia y capacidad para cambiar de dirección detrás de una liebre. Hoy sigue habiendo competiciones de galgos en campo, y la raza está reconocida por la FCI dentro del grupo de los lebreles.
La otra cara de esta historia es menos bonita. No todos los galgueros actúan así, pero cada año muchos galgos se abandonan, se pierden en el campo o se ceden al terminar la temporada de caza, cuando ya no son útiles para sus dueños. No hay un censo oficial fiable de cuántos son, pero el galgo es, con diferencia, el lebrel más presente en las protectoras españolas. Protectoras y asociaciones especializadas en galgos de toda España los recogen, los curan y les buscan familia, también en otros países europeos.
Por eso, si te enamora la raza, te recomendamos claramente la adopción. Las asociaciones conocen bien a cada galgo, saben cómo se lleva con gatos o niños y te ayudarán a elegir el que mejor encaja contigo. (Protectoras)
Galería: fotos reales del galgo español
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Foto: Tux-Man · CC0 -
Foto: Jernej Furman from Slovenia · CC BY 2.0 -
Foto: Tux-Man · CC0 -
Foto: Tux-Man · CC0 -
Foto: Netspy · CC BY-SA 3.0
Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un galgo español?
Un galgo español vive entre 12 y 15 años, y no es raro que alguno pase de esa edad. Es una raza rústica con pocos problemas hereditarios. En España, su mayor riesgo es la leishmaniosis, así que conviene usar repelentes durante todo el año, hacer analíticas anuales y no saltarse las revisiones veterinarias.
¿Un galgo español puede vivir en un piso?
Sí, y muy bien. Aunque sea un perro grande, en casa es tranquilo y silencioso, y pasa muchas horas durmiendo. Lo que necesita es salir a pasear cada día y, a ser posible, correr de vez en cuando en un espacio vallado. Una cama mullida y un rincón sin corrientes son casi más importantes que los metros.
¿El galgo español se lleva bien con gatos?
Depende del galgo. Algunos conviven con gatos sin problema y otros no pueden evitar perseguirlos por su instinto. Si tienes gato, adopta un galgo que la protectora haya probado con gatos y haz la presentación poco a poco, con correa y bozal de cesta al principio si te lo recomiendan.
¿Por qué hay tantos galgos españoles en protectoras?
Porque muchos galgos de caza se abandonan o se ceden cuando termina la temporada o cuando dejan de rendir. Protectoras y asociaciones especializadas en galgos los recogen, los curan y les buscan familia en España y en otros países europeos. Si te gusta la raza, adoptar es la mejor forma de tener uno.
¿Y si adoptas?
En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del galgo español esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.
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