Perro majorero

El perro majorero, o bardino, es el perro de ganado y de guarda de Fuerteventura: rústico, leal y muy protector. Con su familia es tranquilo y afectuoso, pero desconfía de los extraños, ladra para avisar y necesita dueños con experiencia y espacio.

Grande No reconocida por la FCI Fuerteventura, Canarias (España)
Ilustración 3D de un perro majorero

Ficha rápida

Peso
25-45 kg
Altura
55-63 cm
Esperanza de vida
11-14 años
Ejercicio diario
60-90 min
Origen
Fuerteventura, Canarias (España)
Pelo
Corto
Grupo
No reconocida por la FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Guardián excelente y muy leal a su familia
  • Raza rústica, sana y resistente
  • Aguanta muy bien el calor
  • Pelo fácil, sin apenas cuidados
  • Lleva bien quedarse solo unas horas

Piénsatelo si…

  • Necesita dueños con experiencia
  • Desconfiado con extraños
  • Puede no llevarse bien con otros perros
  • Ladra bastante para avisar
  • Poco adecuado para vivir en un piso

Carácter y temperamento

Perro majorero: su carácter (ilustración)

El perro majorero es un perro de trabajo de los de antes. Durante generaciones, los pastores de Fuerteventura lo usaron para manejar las cabras y guardar la casa y el ganado, y lo seleccionaron por su valor, su resistencia y su lealtad. Ese origen se nota en todo lo que hace.

Con su familia es leal, tranquilo y afectuoso. El estándar de la Real Sociedad Canina de España lo describe con una mirada alegre ante sus dueños y conocidos, y recelosa y desconfiada ante los extraños. Es exactamente así: dulce en casa y muy serio en la puerta.

Como guardián, es excelente. Es muy territorial y defiende lo que se le encomienda: la casa, el terreno, el ganado. Ante un desconocido, se queda atento, marca la distancia y avisa con un ladrido ronco y profundo. Ladra bastante, sobre todo por la noche o cuando algo le parece raro.

Con otros perros puede ser difícil, sobre todo con los del mismo sexo y con los que entran en su territorio. La socialización temprana ayuda mucho, pero no esperes un perro de parque canino.

Con los niños de la familia suele ser protector y paciente, especialmente si se ha criado con ellos. Con los amigos de los niños puede ser más reservado. Supervisa siempre.

Es un perro independiente, acostumbrado a trabajar solo en el campo. Lleva bien quedarse unas horas sin compañía, siempre que tenga espacio y sus necesidades cubiertas. No es un perro que pida atención constante.

¿Para quién es? Para personas con experiencia en perros de guarda, con casa y terreno vallado, que busquen un compañero leal y vigilante. No es un perro para principiantes ni para un piso en la ciudad.

Educación y adiestramiento

Perro majorero: aprendiendo (ilustración)

El majorero es inteligente y aprende rápido lo que le resulta útil, pero no es un perro que obedezca por obedecer. Necesita una educación constante, basada en el refuerzo positivo y en una relación de confianza.

Consejos concretos:

  • Socialización intensa desde cachorro. Es lo más importante. Preséntale personas de todas las edades, perros equilibrados, ruidos, coches y lugares distintos. Un majorero poco socializado puede volverse demasiado desconfiado (¿Qué es una clase de socialización de cachorros y para qué sirve?).
  • Coherencia. Todos en casa deben usar las mismas señales y las mismas normas. Así entiende rápido qué se espera de él.
  • Refuerzo positivo, sin dureza. Premios, juego y reconocimiento. Los castigos físicos o los gritos dañan la confianza y pueden empeorar su desconfianza.
  • Enséñale a recibir visitas. Practica que se quede en su sitio cuando llega alguien, con premio, y presenta a los invitados con calma.
  • La llamada y el «déjalo». Son básicos en un perro de este tamaño y con tanto instinto de guarda.

Un educador canino que trabaje en positivo y conozca perros de guarda te ayudará mucho, sobre todo durante la adolescencia, entre los seis meses y los dos años, cuando pone a prueba los límites.

Ejercicio y actividad

Perro majorero: haciendo ejercicio (ilustración)

El majorero necesita entre 60 y 90 minutos de actividad al día. No es un perro hiperactivo, pero sí un perro de campo, acostumbrado a recorrer kilómetros detrás del ganado.

Actividades que le encantan:

  • Paseos largos por el campo, con tiempo para explorar.
  • Senderismo, donde su resistencia luce mucho.
  • Juegos de olfato y búsqueda, que le cansan la cabeza.
  • Pastoreo, si tienes ocasión de practicarlo con un monitor.

Lo ideal es una casa con terreno bien vallado, donde pueda moverse y vigilar a su aire. Aun así, el terreno no sustituye a los paseos: necesita salir, conocer sitios nuevos y gastar energía contigo.

Aguanta muy bien el calor, como corresponde a un perro de una isla seca y soleada. Aun así, en los días más duros, pasea en las horas frescas y lleva agua. El frío lo tolera de forma moderada.

Cuidados del pelo

Perro majorero: cuidado de su pelo (ilustración)

El pelo del majorero es muy fácil de cuidar. Es un pelo ni largo ni muy corto, fuerte pero suave al tacto, algo más largo en la parte baja de la cola y detrás de los muslos.

Suelta pelo de forma moderada, con algo más de muda en primavera y otoño.

Rutina recomendada:

  • Cepillado semanal con un cepillo de cerdas o un guante de goma. En la muda, dos o tres veces por semana.
  • Baños ocasionales, solo cuando de verdad lo necesite.
  • Parásitos: revisa su pelo y su piel después de cada salida al campo. Garrapatas, pulgas y espigas son habituales en perros que viven fuera.
  • Uñas: si no se desgastan solas, córtalas cada pocas semanas. Revisa también los espolones de las patas, que en esta raza son muy característicos y pueden engancharse.
  • Orejas: revísalas cada semana.

No necesita peluquería ni cortes de ningún tipo.

Salud

Perro majorero: tranquilo y sano (ilustración)

El perro majorero es una raza rústica y resistente, con pocos problemas de salud conocidos. Es una raza poco numerosa y hay pocos estudios sobre ella, pero conviene vigilar algunos puntos:

  • Displasia de cadera. Un problema del desarrollo de la articulación, frecuente en perros grandes, que puede causar dolor y artrosis. El peso controlado y un ejercicio adecuado durante el crecimiento ayudan a prevenirla.
  • Parásitos externos. Pulgas, garrapatas y flebótomos, que transmiten enfermedades como la leishmaniosis. Usa antiparasitarios todo el año, siguiendo las indicaciones de tu veterinario.
  • Problemas dentales. Sarro y desgaste, sobre todo en perros que muerden piedras o palos. Revisa su boca y usa mordedores adecuados.
  • Heridas. Los perros que viven en el campo se cortan, se clavan espigas o se pelean. Revisa sus patas y su piel con frecuencia.

Pruebas que conviene pedir al criador: radiografías oficiales de cadera de los padres y una revisión veterinaria completa del cachorro.

En cuanto al clima, tolera muy bien el calor y de forma moderada el frío. Aun así, necesita sombra y agua fresca siempre a su alcance, y un refugio protegido del viento y de la lluvia si duerme fuera.

Alimentación

Perro majorero: a la hora de comer (ilustración)

El majorero es un perro rústico que se mantiene bien con poca cosa, pero necesita una alimentación equilibrada, adaptada a su tamaño y a su actividad.

Pautas generales:

  • Cachorros: pienso de cachorro de raza grande, en tres o cuatro tomas al día al principio y dos a partir de los seis meses. Un crecimiento controlado protege sus articulaciones.
  • Adultos: dos tomas al día de un pienso de calidad para perros grandes. Si trabaja con ganado o hace mucho ejercicio, necesitará algo más.
  • Calma después de comer. Evita el ejercicio intenso justo antes y después de las comidas.
  • Agua fresca siempre, sobre todo en verano.
  • Premios: descuéntalos de su ración diaria.

Deberías notar sus costillas al pasar la mano, sin que se marquen a la vista.

Historia y origen

Perro majorero: un guiño a su origen (ilustración)

El perro majorero es originario de Fuerteventura, en las Islas Canarias. Su nombre viene de «majorero», el gentilicio de los habitantes de la isla. También se le conoce como bardino, por su capa atigrada.

Su origen exacto no está documentado. Se suele relacionar con los perros que ya había en las islas antes de la conquista castellana y con los que llegaron después con los colonos, aunque no hay pruebas firmes de ninguna de las dos hipótesis. Lo que sí se sabe es que durante generaciones fue el perro de los pastores majoreros, que lo usaban para guardar el ganado y manejar las cabras en las «apañadas», las batidas en las que se reúnen los rebaños sueltos por la isla. También se le considera uno de los perros locales que contribuyeron a formar el presa canario (Presa canario).

El abandono del pastoreo tradicional y la llegada de otras razas lo pusieron en peligro. A principios de los años setenta empezaron los trabajos de recuperación, y el 21 de abril de 1979 se celebró en Gran Tarajal la primera exposición monográfica de la raza.

La Real Sociedad Canina de España lo reconoció en 1994, y en 2001 se incluyó entre las razas caninas españolas en la normativa estatal. No está reconocido por la FCI. Hoy es una raza poco numerosa, muy querida en Canarias junto al pastor garafiano y el podenco canario. En las protectoras hay muchos perros de guarda y mestizos de tipo pastor que también merecen una oportunidad.

Galería: fotos reales del perro majorero

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto vive un perro majorero?

Un perro majorero vive entre 11 y 14 años. Es una raza rústica, seleccionada durante generaciones por su trabajo en el campo y no por su aspecto, y suele tener pocos problemas de salud. Para que envejezca bien, mantenlo en forma, controla su peso, protégelo de los parásitos y haz revisiones veterinarias anuales, más frecuentes a partir de los ocho años.

¿Por qué al perro majorero se le llama bardino?

Por su color. En Canarias, «bardino» o «abardinado» describe una capa con franjas atigradas, que es la que exige el estándar de la raza: rayas más o menos marcadas sobre fondos que van del beige verdoso al gris o al negro. Por eso, en las islas, mucha gente lo conoce simplemente como el bardino o el perro bardino.

¿El perro majorero está reconocido por la FCI?

No. El perro majorero está reconocido por la Real Sociedad Canina de España desde 1994 y figura entre las razas caninas españolas de la normativa estatal, pero no está reconocido por la FCI. Por eso no aparece en las exposiciones internacionales de la FCI como raza propia, aunque sí en las nacionales de la RSCE.

¿El perro majorero es un buen perro de familia?

Puede serlo, con la familia adecuada. Con los suyos es leal, tranquilo y cariñoso, pero es un guardián nato que desconfía de los extraños y defiende su territorio. Necesita socialización desde cachorro, educación constante y dueños con experiencia. Con niños, mejor si se ha criado con ellos, y siempre bajo supervisión de un adulto.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del perro majorero esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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