Spitz alemán (incl. Pomerania)

Nombre original: Deutscher Spitz

El spitz alemán es una de las razas más antiguas de Europa central y existe en cinco tamaños, del diminuto pomerania al spitz lobo. Es alerta, alegre y muy apegado a su familia, y se adapta bien a un piso, pero ladra muchísimo, suelta bastante pelo y lleva mal el calor.

De toy a grande Grupo 5 FCI: Spitz y tipo primitivo Alemania
Ilustración 3D de un spitz alemán (incl. pomerania)

Ficha rápida

Peso
1,5-30 kg
Altura
18-55 cm
Esperanza de vida
12-16 años
Ejercicio diario
45-60 min
Origen
Alemania
Pelo
Largo
Grupo
Grupo 5 FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Se adapta muy bien a la vida en un piso
  • Raza robusta y longeva
  • Muy buen perro de alarma
  • Aguanta muy bien el frío
  • Apto para primerizos

Piénsatelo si…

  • Ladra muchísimo
  • Suelta mucho pelo, sobre todo en la muda
  • Necesita cepillado frecuente
  • Lleva mal el calor

Carácter y temperamento

Spitz alemán: su carácter (ilustración)

El spitz alemán es un perro de casa y de granja de los de siempre. Durante siglos vigiló hogares, patios y barcos, y su carácter lo refleja: siempre atento, vivo y extraordinariamente apegado a su familia. Lo dice el propio estándar, que lo describe como un compañero ideal y un vigilante de la casa, ni tímido ni agresivo.

Su rasgo más famoso es la voz. Avisa de todo: el timbre, el ascensor, un ruido en la escalera, una hoja que se mueve. Es su función original y la lleva en la sangre. Como perro de alarma es estupendo; como vecino silencioso, no tanto.

Con los desconocidos es desconfiado por naturaleza. No suele ser agresivo, pero tampoco se lanza a saludar. Con su gente, en cambio, es cariñoso, juguetón y muy fiel, y le gusta participar en todo lo que pasa en casa.

Con los niños se lleva bien si se ha criado con ellos y le tratan con respeto. Las variedades pequeñas son frágiles y no toleran bien que las agobien, así que con niños muy pequeños conviene supervisar. Con otros perros suele ser correcto, aunque los pequeños a veces no se dan cuenta de su tamaño y se enfrentan a perros mucho más grandes.

Una ventaja poco conocida: tiene muy poco instinto de caza. No suele dedicarse a perseguir gatos o conejos y, bien educado, es fiable sin correa en sitios seguros.

¿Para quién es? Para personas o familias que quieren un perro alegre y vigilante, que pasan tiempo en casa y no tienen problema con el cepillado ni con los ladridos. Es una buena opción para primerizos que estén dispuestos a educarlo con constancia.

Educación y adiestramiento

Spitz alemán: aprendiendo (ilustración)

El spitz alemán es listo y aprende bien, aunque tiene su propio criterio y se aburre con la repetición. Con refuerzo positivo, paciencia y sesiones cortas, responde muy bien.

Consejos concretos:

  • Trabaja los ladridos desde el principio. Deja que avise una vez, dale las gracias y premia el silencio. Gritar no sirve: solo añade ruido y lo anima a seguir (Qué hacer para que tu perro ladre menos).
  • Socialización amplia. Visitas, ruidos, perros tranquilos y sitios nuevos durante sus primeros meses. Reduce mucho la desconfianza con los extraños.
  • Sesiones cortas y variadas. Cinco minutos, un par de ejercicios y un premio al final. Le encantan los trucos.
  • Acostúmbralo al cepillado desde cachorro, con premios y sin forzar. Te lo agradecerás toda su vida.
  • Enséñale a estar solo con ausencias cortas y progresivas (Ansiedad por separación en perros: causas y tratamiento).

Ojo con malcriarlo. En las variedades pequeñas es tentador consentirlo todo, y un spitz sin normas aprende enseguida a salirse con la suya. Normas claras, las mismas para toda la familia, y mucho premio cuando lo hace bien. Las clases de educación en grupo con refuerzo positivo le vienen muy bien, porque aprende a mantener la calma rodeado de perros y personas desconocidas.

Ejercicio y actividad

Spitz alemán: haciendo ejercicio (ilustración)

El spitz alemán necesita entre 45 y 60 minutos de actividad diaria. Las variedades pequeñas se conforman con algo menos, y el spitz grande y el spitz lobo agradecen más.

Actividades que le gustan:

  • Paseos variados, con tiempo para explorar.
  • Juegos de búsqueda y juguetes interactivos, que le cansan la cabeza.
  • Trucos y obediencia recreativa, en los que trabaja contigo.
  • Agility, en los ejemplares adultos y sanos de cualquier tamaño.

No es un perro de deporte extremo, pero tampoco de sofá. Un spitz aburrido ladra más.

Con los cachorros, sobre todo de las variedades pequeñas, cuidado con los saltos desde el sofá y las escaleras mientras crecen.

Aguanta muy bien el frío: en un día de nieve es el más feliz del parque. El calor es otra historia. En verano, pasea a primera hora y al anochecer y evita el asfalto caliente.

Cuidados del pelo

Spitz alemán: cuidado de su pelo (ilustración)

El pelo es la seña de identidad del spitz alemán: una doble capa con un pelo exterior largo, recto y separado del cuerpo, y un subpelo corto, denso y algodonoso que lo sostiene. Forma una melena espesa en el cuello y una cola muy poblada que lleva enroscada sobre el lomo.

Suelta bastante pelo, y en la muda, muchísimo.

Rutina recomendada:

  • Cepillado dos o tres veces por semana con un cepillo de púas, a contrapelo y por capas, hasta llegar a la piel. En la muda, a diario.
  • Rastrillo o peine de metal para el subpelo y las zonas que se enredan: detrás de las orejas, axilas y pantalones.
  • Baños ocasionales, con un buen secado. Si queda húmedo por dentro, la piel lo sufre.
  • Nada de rapados. El estándar pide un pelo natural, y raparlo puede dañar su crecimiento.

Uñas cortas y dientes cepillados varias veces por semana completan la rutina.

Salud

Spitz alemán: tranquilo y sano (ilustración)

El spitz alemán es una raza robusta y longeva: vive entre 12 y 16 años. Aun así, hay algunos problemas que conviene conocer:

  • Problemas dentales. Sobre todo en las variedades pequeñas, la boca acumula sarro con facilidad. El cepillado frecuente es la mejor prevención.
  • Luxación de rótula. La rótula se sale de su sitio y provoca una cojera intermitente. Más frecuente en los tamaños pequeños.
  • Enfermedades oculares hereditarias, como la atrofia progresiva de retina o la displasia de retina, descritas en la raza.
  • Alopecia X. Una pérdida de pelo simétrica, sin picor, típica de los perros de tipo spitz. No suele afectar a la salud general, pero conviene que la valore el veterinario.
  • Hiperparatiroidismo primario en el spitz lobo o keeshond, un trastorno de las glándulas paratiroides que altera el calcio. Hay un test genético para la variante asociada.

Pruebas que conviene pedir al criador: revisión de rótulas y examen ocular de los padres, y en el keeshond, además, el test genético del hiperparatiroidismo.

En cuanto al clima, el frío no es problema. El calor sí: con tanto pelo, se acalora fácilmente. En verano, evita las horas centrales y ofrécele sombra y agua fresca. Si jadea mucho, babea o está muy decaído, llévalo a un sitio fresco, refréscalo con agua fresca, no helada, y llama al veterinario.

Alimentación

Spitz alemán: a la hora de comer (ilustración)

La ración de un spitz alemán depende mucho de su variedad: un pomerania de 2 kilos y un spitz lobo de 20 no tienen nada que ver.

Pautas generales:

  • Pienso según el tamaño: de raza toy o pequeña para las variedades pequeñas y de raza mediana para el spitz grande y el spitz lobo.
  • Cachorros: tres o cuatro tomas al día al principio. En los más pequeños, no dejes pasar muchas horas sin comer para evitar bajadas de azúcar.
  • Adultos: dos tomas al día.
  • Premios: pequeños y descontados de la ración. En un perro de pocos kilos, cada trocito cuenta.
  • Croquetas y premios dentales, que ayudan a cuidar su boca, como complemento al cepillado.

Con tanto pelo, los kilos de más no se ven. Comprueba que notas sus costillas al pasar la mano.

Historia y origen

Spitz alemán: un guiño a su origen (ilustración)

El spitz alemán está considerado una de las razas más antiguas de Europa central. Su estándar lo relaciona con los perros de turbera de la Edad de Piedra y con los spitz de los palafitos, los poblados construidos sobre lagos, y señala que de ellos se han desarrollado otras muchas razas.

En la literatura alemana aparece ya en el siglo XV. Durante siglos fue el perro de granjeros, comerciantes y barqueros: vigilaba la casa, el patio o el barco y avisaba de cualquier visita. Con el tiempo se seleccionaron ejemplares cada vez más pequeños como perros de compañía, y así surgieron las variedades que conocemos hoy.

La más pequeña, el pomerania, debe su nombre a la región del Báltico y su fama a la reina Victoria de Inglaterra, que la popularizó en el siglo XIX. El spitz lobo, por su parte, se conoce como keeshond en los países no germanohablantes, y en algunos clubes anglosajones se trata como una raza aparte.

Para la FCI es una sola raza, del grupo 5, con un único estándar para las cinco variedades. Si te atrae, pregunta también en protectoras y asociaciones: llegan spitz y cruces de spitz buscando hogar.

Variedades

Spitz lobo o keeshond. El más grande, con 43 a 55 centímetros a la cruz y siempre de color gris lobo, con unas «gafas» oscuras alrededor de los ojos. Es el más tranquilo y el que más ejercicio agradece.

Spitz grande. De 40 a 50 centímetros, en blanco, negro o marrón. Es la variedad menos frecuente, sobre todo fuera de Alemania.

Spitz mediano. De 30 a 40 centímetros y con una amplia gama de colores. Un buen término medio entre robustez y tamaño manejable.

Spitz pequeño. De 24 a 30 centímetros. Muy popular como perro de ciudad, con el mismo carácter vigilante que sus hermanos.

Pomerania o spitz enano. El más pequeño, de 18 a 24 centímetros y unos pocos kilos. Es la variedad más popular y tiene su propia ficha. (Pomerania (Spitz enano))

Galería: fotos reales del spitz alemán (incl. pomerania)

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

Variedades

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Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre el spitz alemán y el pomerania?

El pomerania es el spitz alemán más pequeño. Para la FCI no es una raza aparte, sino una de las variedades del spitz alemán, junto al spitz pequeño, el mediano, el grande y el spitz lobo o keeshond. Todos comparten estándar, pelo y carácter; lo que cambia es el tamaño, y algunos colores admitidos en cada variedad.

¿El spitz alemán ladra mucho?

Sí, bastante. Es un perro de alarma por naturaleza: lo seleccionaron para vigilar casas y granjas y avisar de cualquier novedad. Se puede trabajar desde cachorro, premiando el silencio y evitando que se aburra, pero nunca será un perro callado. Si vives en un piso con paredes finas, tenlo muy en cuenta antes de decidirte.

¿Cuánto vive un spitz alemán?

Un spitz alemán vive entre 12 y 16 años, y el propio estándar destaca su robustez y su longevidad. Las variedades pequeñas suelen estar en la parte alta del rango. Para que llegue bien a mayor, mantenlo en su peso, cuida sus dientes desde joven y haz revisiones veterinarias anuales, más frecuentes a partir de los ocho años.

¿Se puede rapar a un spitz alemán en verano?

No es recomendable. Su doble capa le aísla del calor y del sol, además del frío, y raparlo puede dañar el crecimiento del pelo y dejar la piel expuesta. Para el verano, cepíllalo a fondo para retirar el subpelo muerto, pasea en las horas frescas y ofrécele sombra y agua fresca. Si quieres arreglarlo, que solo sea un recorte de pies y zona íntima.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del spitz alemán (incl. pomerania) esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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