Spitz japonés
Nombre original: Nihon Supittsu
El spitz japonés es un perro pequeño de pelo blanco y abundante, alegre, listo y muy familiar. Se lleva bien con niños y con otros perros y vive a gusto en un piso, pero suelta mucho pelo, lleva mal el calor y no le gusta quedarse solo.
Ficha rápida
Tamaño
- Peso
- 5-10 kg
- Altura
- 30-38 cm
- Esperanza de vida
- 12-16 años
- Ejercicio diario
- 45-60 min
- Origen
- Japón
- Pelo
- Largo
- Grupo
- Grupo 5 FCI
Cómo es, de 1 a 5
Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.
¿Es para ti?
Te encajará si…
- Se lleva bien con niños y con otros perros
- Fácil de educar y apto para primerizos
- Se adapta bien a vivir en un piso
- Raza sana y longeva
- Aguanta muy bien el frío
Piénsatelo si…
- Suelta mucho pelo, sobre todo en la muda
- Lleva mal quedarse solo muchas horas
- Sufre con el calor del verano
- Su pelo blanco necesita cepillado frecuente
Carácter y temperamento

El spitz japonés parece un peluche, pero tiene la cabeza bien amueblada. El estándar oficial lo describe como inteligente, alegre y de sentidos despiertos, y añade algo poco habitual: que no debe ser ruidoso. Es un perro de compañía en el mejor sentido de la palabra, hecho para vivir con una familia y formar parte de todo.
Con su gente es cariñoso, juguetón y muy atento. Le gusta seguirte por la casa, participar en los juegos y estar cerca. Esa misma dependencia tiene su lado difícil: no lleva bien quedarse solo muchas horas. Si se aburre o se siente abandonado, puede ladrar, ponerse nervioso o mordisquear cosas.
Con los niños es una de las razas pequeñas más recomendables. Es paciente, alegre y lo bastante robusto para jugar, aunque siempre conviene enseñar a los niños a tratarlo con respeto y no cogerlo en brazos sin cuidado.
Con otros perros se lleva bien, sobre todo si se ha socializado de cachorro. También suele convivir sin problemas con gatos con los que se haya criado.
Como vigilante, avisa. Ladra cuando llega alguien o algo le llama la atención, pero no es de los que ladran por todo. Con educación, el ladrido se mantiene en un nivel moderado. Con los desconocidos puede ser algo reservado al principio, sin llegar a la desconfianza.
Es un perro bastante equilibrado en energía. Le gustan los paseos y el juego, pero en casa suele estar tranquilo si ha salido lo suficiente.
¿Para quién es? Para familias, parejas o personas solas, también primerizas, que pasen bastante tiempo en casa y no tengan problema con encontrar pelo blanco en la ropa. Si vas a estar fuera todo el día, piénsalo dos veces.
Educación y adiestramiento

El spitz japonés es listo, observador y quiere agradar. Aprende rápido y responde muy bien al refuerzo positivo. Es una buena opción para alguien que tiene su primer perro.
Consejos concretos:
- Empieza pronto. Desde el primer día, enséñale dónde hacer sus necesidades, su nombre y a venir cuando lo llamas. Los cachorros de esta raza aprenden la rutina enseguida.
- Premios y juego. Trocitos de comida, caricias y su juguete favorito funcionan muy bien. Las sesiones cortas, de cinco o diez minutos, le mantienen atento.
- Trabaja el ladrido. No le grites cuando ladre: solo añades ruido y lo animas a seguir. Premia los momentos de silencio y enséñale una señal de calma (Qué hacer para que tu perro ladre menos).
- Prepara la soledad. Empieza con ausencias de pocos minutos, sin despedidas dramáticas, y alarga el tiempo poco a poco.
- Socialización variada. Personas, perros, ruidos de la calle, transporte. Cuanto más conozca de cachorro, más seguro será de adulto.
Evita los castigos. Es un perro sensible, que se bloquea si lo tratas con dureza. Con paciencia y premios, aprende trucos, obediencia básica e incluso deportes como el agility.
Ejercicio y actividad

El spitz japonés necesita entre 45 y 60 minutos de actividad al día. No es un perro de deporte intenso, pero tampoco es de los que se conforman con salir a la esquina.
Actividades que le encantan:
- Paseos tranquilos por el parque o el barrio, con tiempo para olfatear.
- Juego con pelota o mordedores, en casa o en un recinto vallado.
- Juegos de olfato y de inteligencia, como esconder premios o usar juguetes interactivos.
- Agility o trucos, si te apetece entrenar con él.
En verano, cuidado. Su pelo denso le hace sufrir con el calor. Pasea a primera hora de la mañana y al anochecer, evita el asfalto caliente y lleva siempre agua. Si jadea mucho, busca sombra y para.
En invierno, en cambio, disfruta. El frío no le molesta lo más mínimo, y la nieve, si tiene ocasión, le encanta.
Cuidados del pelo

Su pelo es su seña de identidad: blanco puro, largo y separado del cuerpo, con un subpelo corto, suave y denso. Es bonito, pero exige constancia.
Suelta bastante pelo, sobre todo en las dos mudas del año, cuando el subpelo cae a montones.
Rutina recomendada:
- Cepillado dos o tres veces por semana con un cepillo de púas y un peine metálico. En la muda, a diario.
- Baños poco frecuentes. Su pelo repele bastante la suciedad: el barro seco suele caer con el cepillado. Báñalo solo cuando haga falta, con un champú para perros, y sécalo muy bien.
- No lo rapes. El doble manto le protege del frío y del sol. Cortarlo al rape puede estropear el crecimiento del pelo.
- Ojos: algunos lagrimean y se les tiñe el pelo de debajo. Limpia la zona a diario con una gasa húmeda.
Uñas cortas, orejas revisadas y dientes cepillados completan el cuidado.
Salud

El spitz japonés es una raza sana y longeva, sin muchos problemas hereditarios graves. Aun así, conviene vigilar algunos puntos:
- Luxación de rótula. Es el problema más citado en la raza. La rótula se sale de su sitio y el perro cojea a ratos o da saltitos con una pata trasera. Según el grado, puede necesitar cirugía.
- Lagrimeo excesivo. Muchos spitz japoneses lloran más de la cuenta, a veces por conductos lagrimales estrechos. Suele ser más estético que grave, pero conviene que lo valore el veterinario.
- Atrofia progresiva de retina. Se ha descrito en la raza una forma de aparición tardía (rcd4), que va reduciendo la visión en perros mayores. Existe una prueba genética.
- Problemas dentales, como en casi todas las razas pequeñas.
Pruebas que conviene pedir al criador: revisión de rodillas de los padres, revisión ocular reciente y, si es posible, la prueba genética de atrofia de retina (rcd4).
En cuanto al clima, aguanta muy bien el frío, pero lleva mal el calor. En verano, ejercicio suave en las horas frescas, sombra y agua fresca a mano. Si ves que jadea sin parar, babea mucho o se tambalea, puede ser un golpe de calor: refréscalo con agua fresca, no helada, y llévalo al veterinario (Cómo reaccionar ante un golpe de calor en perros para salvarles la vida).
Alimentación

El spitz japonés no suele ser glotón, pero su pelo puede disimular unos kilos de más. Pásale la mano por las costillas de vez en cuando para comprobar su peso.
Pautas generales:
- Cachorros: pienso de cachorro de raza pequeña, en tres o cuatro tomas al día al principio y dos a partir de los seis meses.
- Adultos: dos tomas al día de un pienso de calidad para perros pequeños, ajustando la cantidad a su actividad.
- Piel y pelo: un alimento con buenos ácidos grasos ayuda a mantener el manto brillante y la piel sana.
- Premios: pequeños y descontados de su ración diaria.
Usa croquetas de tamaño pequeño y cuida su higiene dental con cepillado o snacks dentales.
Deberías notar sus costillas al pasar la mano, sin hundir los dedos.
Historia y origen

El spitz japonés es una raza joven. Según el estándar oficial de la FCI, su origen está en spitz alemanes grandes de color blanco que llegaron a Japón hacia 1920, a través de Siberia y del noreste de China. Hacia 1921 se presentó por primera vez en una exposición canina en Tokio.
En los años siguientes llegaron a Japón más spitz blancos. En 1925 se importaron dos parejas desde Canadá y, hasta 1936 más o menos, siguieron llegando ejemplares de Canadá, Estados Unidos, Australia y China. Sus descendientes se cruzaron entre sí para fijar un tipo propio.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el Japan Kennel Club estableció en 1948 un estándar unificado para la raza. En las décadas siguientes se hizo popular en Japón como perro de compañía y empezó a viajar a otros países. La FCI lo reconoce dentro del grupo de los spitz y razas primitivas, y en el Reino Unido el Kennel Club lo reconoció en 1977.
Por su aspecto, a menudo se le compara con el samoyedo (Samoyedo) y con el spitz alemán, pero es más pequeño que el primero y tiene un estándar y una historia propios.
En España sigue siendo poco frecuente. Si te encaja su carácter, mira también en las protectoras: a veces hay perros pequeños de tipo spitz, alegres y familiares, buscando un hogar.
Galería: fotos reales del spitz japonés
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Foto: Feedgine · CC BY-SA 4.0 -
Foto: Podolskijr · CC BY-SA 4.0 -
Foto: Brindis320, based on a previos image created by Birit · CC BY 2.5 -
Foto: Yukisnowflakeprincess · CC BY-SA 4.0 -
Foto: Yukisnowflakeprincess · CC BY-SA 4.0
Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un spitz japonés?
Un spitz japonés vive entre 12 y 16 años. Es una raza sana y robusta para su tamaño, y muchos llegan a viejos en buena forma. Para que envejezca bien, mantenlo en su peso, cepilla su pelo y sus dientes con regularidad, protégelo del calor y haz revisiones veterinarias anuales. Pide al criador revisiones de rodillas y ojos de los padres.
¿Qué diferencia hay entre el spitz japonés y el samoyedo?
El parecido es grande, pero el tamaño no. El samoyedo es un perro mediano-grande, de 17 a 30 kilos, criado para trabajar en el frío siberiano. El spitz japonés es pequeño, de 5 a 10 kilos, y se seleccionó como perro de compañía. A veces se le llama samoyedo en miniatura, aunque son razas distintas, con historias diferentes.
¿El spitz japonés suelta mucho pelo?
Sí, bastante. Tiene un pelo largo con un subpelo denso, y dos veces al año hace una muda fuerte en la que suelta pelo a montones. El resto del año, cepillándolo dos o tres veces por semana, el pelo en casa se mantiene a raya. Su pelo repele bastante la suciedad, así que no necesita baños frecuentes.
¿Puede un spitz japonés quedarse solo en casa?
No lleva bien la soledad. Es un perro muy familiar, que quiere estar con su gente, y si pasa muchas horas solo puede ladrar, ponerse nervioso o desarrollar ansiedad. Acostúmbralo desde cachorro a ausencias cortas, déjale un juguete relleno de comida y, si pasas el día fuera, busca a alguien que lo saque a media jornada.
¿Y si adoptas?
En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del spitz japonés esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.
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