Cómo enseñar a un cachorro a no morder las manos
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Cómo enseñar a un cachorro a no morder las manos es una de las preguntas más frecuentes en mis consultas de etología canina. En realidad, no es tan difícil como algunos propietarios piensan. Ahí va el truco 😉
En resumen: cuando te muerda fuerte, para el juego en seco unos segundos; ofrécele siempre un juguete en lugar de tus manos; evita los juegos que lo sobreexciten y asegúrate de que duerme y se cansa lo suficiente. Nada de castigos físicos.
¿Por qué muerden los cachorros?
Morder es un comportamiento normal en los cachorros. No es que el tuyo muerda mucho, es que todos lo hacen. Pero ya sabes que “mal de muchos, consuelo de tontos”, así que no te queda otra que tomar algunas medidas para evitar ese comportamiento tan desagradable.
Los cachorros no muerden porque sí. Para saber cómo enseñar a un cachorro a no morder las manos, lo primero que tenemos que hacer es entender por qué lo hace.
Para explorar el mundo
A partir de la tercera semana de vida, un perro inicia lo que se llaman “conductas exploratorias”, es decir, comienza a interactuar con su entorno. En esta fase, la boca es muy importante porque actúa como parte del sentido del tacto del cachorro.
La boca es una ventana principal hacia el mundo exterior: la lengua está dotada de innumerables terminaciones nerviosas y eso permite al cachorro explorar y reconocer objetos.
Por las molestias en las encías
Debido al cambio de dentición (de los dientes de leche a los definitivos), algunos cachorros sufren molestias en las encías. Como ocurre con los bebés humanos, mascar objetos ayuda a aliviarlas.
Para liberar energía y estrés
Los cachorros de perro, como las crías de cualquier otro mamífero, tienen un nivel de energía mucho más alto que los adultos. Parte de esa energía se libera mascando o mordiendo.
Un cachorro que no recibe las dosis de ejercicio y estimulación mental que requiere, suele ser un cachorro que los propietarios describen como “muy travieso”. En realidad, lo que ocurre es que su organismo busca formas naturales de dar salida a esa cantidad de energía acumulada. Morder es una vía para liberarla.
Ojo también con lo contrario: un cachorro agotado y falto de sueño también muerde más. Los cachorros necesitan dormir muchas horas al día (fácilmente 18 o más), y cuando están pasados de vueltas se ponen más mordedores, como los niños que se ponen insoportables cuando tienen sueño. A veces, la mejor solución es llevarlo a su cama a descansar.
Porque el movimiento de nuestras manos activa la conducta predatoria
No nos olvidemos de que los perros descienden del lobo, y son animales depredadores en esencia. El movimiento activa su conducta predatoria de modo que, cuando movemos las manos, ello incita al cachorro a morder de forma inevitable.
El grave peligro de no enseñar a un cachorro a no morder las manos
Aunque requiera un poco de paciencia, enseñar a un cachorro a no morder las manos es una inversión de futuro.
Algunos expertos apuntan que un cachorro que no aprende a modular la intensidad de su mordida mientras juega, morderá con mayor intensidad cuando sea adulto, tanto si se trata de un contexto de juego como de agresión.
El problema es evidente: un cachorro que no sabe hasta dónde puede llegar con su boca, es un peligro potencial cuando crece. Especialmente, si se trata de un perro de raza mediana o grande.
Inhibición de la mordida, un concepto muy interesante
Durante la etapa de socialización (de las 4 a las 12-16 semanas), el juego es especialmente importante para un cachorro porque le permite aprender a controlar la intensidad de su mordida en sus interacciones con otros perros o con personas.
A eso se le llama inhibición de la mordida. Entre entrenadores caninos, de forma más coloquial, hablamos de «boca blanda».
Si un cachorro juega con sus hermanos o con su madre y les muerde demasiado fuerte, estos se quejarán (gritarán o mostrarán agresividad) y, probablemente, interrumpirán el juego. Se acabará la diversión para el cachorro que muerde. De esta forma, el cachorro aprenderá cuáles deben ser los límites de su mordida.
En sus interacciones con nosotros, los cachorros hacen lo mismo: muerden como forma de juego. Si nosotros no les comunicamos cuáles son los límites, tendremos un problema que vaya aumentando de tamaño al mismo tiempo que nuestro cachorro.
Trucos para enseñar a un cachorro a no morder las manos
Vistos el origen y la magnitud del problema, ahora toca ponerle solución. Para saber cómo enseñar a un cachorro a no morder las manos, existen algunas pautas claras y sencillas.
Qué hay que hacer
En realidad, la forma más eficaz para enseñar a un cachorro a no morder las manos es imitar lo que los cachorros hacen cuando juegan entre sí y uno muerde a otro demasiado fuerte.
- Si nuestro cachorro nos muerde con demasiada intensidad, debemos mostrar de forma evidente que nos ha hecho daño. Un «¡Ay!» claro puede ser suficiente para que el cachorro comprenda. Actualización: hoy sabemos que en algunos cachorros el grito tiene el efecto contrario y los excita todavía más. Si ves que al tuyo le pasa, sáltate el grito y pasa directamente al punto siguiente.
- Si el cachorro continúa mordiendo demasiado fuerte, interrumpamos el juego con calma, sin gritos ni aspavientos. Alejémonos inmediatamente del cachorro, dejando que vea que la diversión se ha acabado. Si insiste persiguiéndonos, podemos incluso cambiar de estancia y cerrar la puerta. Basta con unos segundos (de 10 a 30): lo importante es ser constantes con el concepto de «se acabó la diversión». Cuando vuelvas, ofrécele un juguete.
- De forma progresiva, intentemos tolerar cada vez una intensidad de mordida más baja. Interrumpamos antes el juego. El cachorro debe entender que nuestro límite es bajo y que la piel de una persona no es tan resistente como la de otro perro con el que juegue en el parque. Tiene que saber modular su mordida dependiendo de con quién esté interaccionando.
- Además de enseñarle a medir la fuerza de su mandíbula, lo primordial es educar a nuestro cachorro para que aprenda a no interpretar nuestras manos como objetos de juego. Para eso, es recomendable que el juego con nosotros sea siempre con un juguete de por medio. Una cuerda o un mordedor son ideales, y los juguetes rellenables o de goma blanda le ayudarán a aliviar las encías (tienes ideas en juguetes interactivos para perros y en juguetes caseros). Si el cachorro se confunde y nos muerde sin querer, interrumpiremos el juego como ya hemos explicado.
- Premia la calma: cuando se acerque a tus manos y las lama o las ignore, felicítalo. Le estás enseñando qué sí queremos que haga.
Qué no hay que hacer
Si tenemos un cachorro que muerde las manos cuando juega, lo principal es NO jugar con él a juegos que lo sobreexciten. Igual que ocurre con los niños, los cachorros sobreexcitados no atienden a nada. La propia excitación frena el aprendizaje.
No son recomendables los juegos de lucha cuerpo a cuerpo con nuestro perro. Por otro lado, hay que saber hacer pausas durante la sesión, para ir bajando la intensidad del juego cuando lo creamos necesario. Esto es lo que hacen los perros de forma natural cuando juegan.
Para enseñar a un cachorro a no morder las manos tampoco es recomendable el castigo físico. Simplemente porque el hecho de dejar de jugar ya es un castigo suficiente para el perro. Así es como funcionan los cachorros entre ellos e imitarlos es la manera más natural de conseguir una buena inhibición de mordida para nuestro perro. Tampoco sirve cogerle el hocico, ponerlo panza arriba ni darle golpecitos en la nariz: solo consiguen asustarlo o convertir las manos en algo todavía más interesante.
¿Hasta qué edad muerden los cachorros?
Los mordisqueos de juego suelen ser más intensos entre las 8 y las 16 semanas y van disminuyendo a medida que el cachorro aprende y cambia los dientes, más o menos entre los 4 y los 6 o 7 meses. Si haces bien los deberes, hacia esa edad la mayoría ya ha aprendido a controlar su boca, aunque siga necesitando cosas que mordisquear.
Si un perro ya adulto sigue mordiendo con fuerza, si el mordisco va acompañado de gruñidos, rigidez o mirada fija, o si muerde cuando lo tocas o cuando te acercas a su comida o sus juguetes, ya no hablamos de juego. Aprende a leer esas señales en lenguaje canino: 7 señales antes de morder y pide ayuda a un profesional.
Si en casa hay niños
Los niños son las víctimas favoritas de los mordiscos de cachorro: se mueven mucho, chillan y tienen las manos a la altura de su boca. Enséñales a jugar siempre con un juguete de por medio, a quedarse quietos «como un árbol» si el cachorro se pone mordedor y a avisar a un adulto. Y nunca los dejes solos juntos. Tienes más consejos en cómo evitar mordeduras de perros a niños.
Si, después de leer este artículo, te han quedado dudas o quieres que un educador canino profesional te ayude con tu cachorro, te explico cómo elegirlo en cómo encontrar un buen adiestrador, educador canino o etólogo. 🙂
Preguntas frecuentes
¿Qué hago si los mordiscos de mi cachorro van a más aunque sigo las pautas?
Revisa si hay algo que lo esté sobreexcitando: juegos bruscos, poco descanso o manos que se mueven delante de su cara. Un cachorro cansado y falto de sueño muerde más, así que a veces lo mejor es llevarlo a su cama. Si a pesar de todo te deja heridas o no ves mejoría en unas semanas, no esperes: un educador canino que trabaje en positivo puede ayudarte a tiempo.
¿Qué pasa si mi cachorro se separó demasiado pronto de su madre y sus hermanos?
Habrá tenido menos ocasiones de aprender a controlar la fuerza de su mordida jugando con otros perros, así que puede costarle más. Te recomendamos ser especialmente constante con las pautas y buscarle juego supervisado con otros cachorros y perros adultos equilibrados, por ejemplo en unas clases de socialización. Si tienes dudas, consúltalo con un educador canino.
¿Por qué mi cachorro se aburre de sus juguetes y prefiere morder manos y pies?
Porque las manos y los pies se mueven, y el movimiento despierta sus ganas de perseguir y morder. Un juguete quieto en el suelo no compite con eso, pero uno que tú mueves, arrastras o lanzas, sí. Juega con él usando cuerdas o mordedores, guarda algunos juguetes y ve rotándolos para que no pierdan la gracia, y prueba con los rellenables de comida.
¿Qué hago si mi cachorro gruñe cuando me acerco a su comedero?
No le quites el cuenco ni metas la mano mientras come para «acostumbrarlo», porque solo confirmarás que tiene motivos para defenderlo. Lo que ayuda es que tu presencia junto al comedero signifique algo bueno: acércate y añade un trocito de algo rico sin quitarle nada. Y no le riñas por gruñir; como es una conducta que conviene trabajar pronto, consúltalo con un educador canino o un etólogo.
¿Qué hago si mi perro joven y grande sigue mordiendo y se sobreexcita a menudo?
Asegúrate de que tiene suficiente ejercicio físico y también mental, como juegos de olfato o juguetes que le hagan pensar, y de que descansa lo que necesita. Enséñale a calmarse con pausas durante el juego y premia los momentos tranquilos, sin castigos. La castración no es una solución garantizada para esto, así que te recomendamos consultar con un educador canino en positivo.