Lenguaje canino: ¿cómo saber si mi perro está jugando o peleando?
8 min de lectura
En este artículo
Este post es una lección fundamental de lenguaje canino. Ideal para todos aquellos que queráis aprender a distinguir cuándo un perro está jugando o peleando. La respuesta corta: cuando juegan, los perros se turnan, se contienen, hacen pausas y vuelven a buscarse; cuando pelean, el cuerpo se pone rígido, no hay cambio de papeles y uno de los dos quiere irse y no puede. Espero que os sea muy útil.
¿Por qué juegan los perros entre ellos?
Jugar es de vital importancia para nuestros perros porque constituye un entrenamiento para la vida real. Durante el juego, los perros:
- Aprenden y desarrollan capacidades sociales
- Evalúan las habilidades de uno mismo frente a las habilidades de otro
- Desarrollan/mantienen/ponen a prueba relaciones sociales entre ellos y otros perros (o personas)
- Aprenden cómo proceder ante situaciones inesperadas
- Desarrollan capacidades necesarias para la cooperación, como la reciprocidad, el desarrollo de la capacidad de negociación y aprenden a distinguir en qué perros o personas poder y no poder confiar.
El juego es una actividad social que contribuye a establecer vínculos afectivos (afiliativos). Jugando los perros establecen relaciones de “amistad”.
Lenguaje canino y juego
El juego es uno de los momentos en los que más expresiones de lenguaje canino podemos observar. Seguro que alguna vez habréis observado cada una de las señales que vamos a explicar a continuación:
Lenguaje canino de iniciación del juego
¿Os habéis fijado en cómo un perro le pide a otro que juegue con él? Los expertos han descrito más de 20 patrones de conducta que los perros usan para iniciar el juego. Entre los más habituales están:
- Dar con la pata en la cara
- Revolcarse panza arriba
- Ladrar
- Acechar
- Hacer una emboscada
- Y, sobre todo, la señal estrella: el famoso “play bow”. Lo podéis ver en la foto y seguro que os resulta muy reconocible (la perra que está de espaldas, con el culo levantado y las patas en el suelo). De hecho, es la señal más llamativa para iniciar el juego y también para mantenerlo. Le dediqué un artículo entero: por qué los perros agachan las patas delanteras y levantan el culo cuando juegan.

Los perros usan el play bow durante toda la sesión de juego. Sirve para reasegurar que sus intenciones son de juego, especialmente cuando las acciones llevadas a cabo durante la sesión pueden ser malinterpretadas como agresiones. Ya sabéis que a veces es un poco confuso. Los perros gruñen, ladran, enseñan los dientes, etc. De ahí la pregunta que muchos propietarios os hacéis: ¿cómo saber si mi perro está jugando o se pelea?
Lenguaje canino durante el juego
Si hasta aquí hemos visto las señales de lenguaje canino que los perros usan para invitar al juego, ahora vamos a repasar las que emiten durante el juego:
- Cara de juego (play face): la boca está relajada y un poco abierta, dejando ver solo la parte alta de los dientes más delanteros de la mandíbula inferior. Si el juego se intensifica, los perros pueden abrir más la boca y mostrar incluso todos los dientes de la mandíbula inferior.
- Retracción de los labios: produce un aspecto fiero muy parecido al que adopta el perro durante las interacciones agresivas. Si se congela la imagen y no se conoce el contexto, resulta incluso muy difícil distinguir. La distinción fundamental es que, durante el juego, todas las expresiones faciales de amenaza vienen y van de forma rápida y suelen ocurrir justo antes de adoptar comportamientos “juguetones” como saltar, girar en círculo, tirarse al suelo, etc. Eso hace que las expresiones faciales de amenaza se disocien del estado emocional negativo al que van asociadas en el contexto de una pelea.
- Gruñidos: durante el juego son gruñidos más cortos y de tono más agudo que si fueran en el contexto de una pelea.
Trucos para saber si tu perro está jugando o peleando
He aquí la gran pregunta: ¿cómo saber si mi perro está jugando o peleando? Pues la respuesta es sencilla:
La distinción más obvia entre juego y pelea real se basa en la evidente autorrestricción durante las interacciones entre los dos perros: aunque jueguen de forma bruta, los perros no se hacen daño y no suele haber heridas que pasen del rasguño.

Además, hay que fijarse en:
- Boca abierta y juego de cabezas en el que los dos perros se enseñan los dientes pero no colocan sus cabezas de forma frontal sino lateral. Las cabezas y las mandíbulas no se orientan de frente sino que los perros las mueven lateralmente y hacia adelante y atrás para intentar evitar el contacto con la cara del otro perro.
- Los juegos de persecución no son reales: el que persigue no intenta alcanzar al otro perro de forma evidente y el que se escapa deja que le cojan.
- Cuando un perro fuerza a otro para que se tire al suelo, rápidamente le libera y no lo mantiene inmóvil como haría durante una pelea.
- Autorrestricción: los perros hacen cosas que, claramente, les pondrían en desventaja si se tratara de una pelea. A destacar: cuando un perro se tumba en el suelo y muestra su abdomen al compañero de juego. En el marco de una relación de juego, el perro que está tumbado tendrá la boca abierta y relajada (play face), seguirá moviendo la cola y no estará inmóvil (freezing). Si no es así, hay que tener cuidado porque quizás lo que adopta el perro es una postura de sumisión para pedir al otro perro que lo libere. Si te interesa este tema, no dejes de leer mi artículo ¿Es tu perro dominante o sumiso?
- Intercambio de roles: los perros se turnan adoptando roles asimétricos. Ahora uno es el que “manda” en el juego y luego el otro. Y así sucesivamente.
¿Qué hacer si crees que tu perro va a pelearse?
A veces, el juego se vuelve más duro entre perros cuando estos son “amigos desde hace tiempo”. Probablemente, los amigos se permiten más licencias porque el juego se basa en una relación de confianza.
Sin embargo, otras veces la cosa empieza bien y termina como el Rosario de la Aurora. Lo importante para impedir que el juego acabe en pelea es estar bien atento a todas las señales de lenguaje canino que hemos descrito. Observar cómo se expresan los perros mientras juegan nos dará pistas para saber cuándo llamar a nuestro perro e interrumpir el juego antes de que sea demasiado tarde.
A continuación te explico cuándo es el momento de interrumpir el juego antes de que se convierta en una pelea. Si alguien te ha criticado alguna vez la manera de jugar de tu perro, no dejes de leerlo.
¿Cómo parar el juego antes de que acabe en pelea?
La clave para evitar cualquier pelea es estar muy atento al nivel de excitación que adquiere el juego. Si los perros no se dan pausas durante el juego y si la situación se ha convertido en un frenesí incontenible, es el momento de interceder.
Si crees que hay un mínimo riesgo de que tu perro termine peleándose, llámalo de forma efusiva y ofrécele otro juego, más calmado. Tiene que entender que la diversión está contigo (muéstrale una pelota, una cuerda de nudos, echa a correr llamándolo con efusividad, etc.). Si esto no funciona, interpón tu cuerpo entre los perros que están jugando. Si la situación no lo permite, ve y coge a tu perro del collar o arnés e interrumpe el juego llevándotelo a un lado y dándole otra cosa que hacer. Pide al otro propietario que coja también a su perro, para evitar conflictos.
No riñas al perro sino, simplemente, intenta bajar su estado de excitación. Pedirle que se siente o se tumbe y premiarlo por ello es una solución muy útil. Una vez esté relajado, permítele seguir jugando. Si no, interpretará tu interrupción como un castigo y no la aceptará en la siguiente ocasión.
Señales de que el juego se ha convertido en pelea
Ampliación de la redacción de simiperroHABLARA (octubre de 2026).
Si dudas, fíjate en estas señales. Una sola no basta, pero varias a la vez indican que ya no es juego:
- El cuerpo se pone rígido y los movimientos dejan de ser exagerados y rebotados: se vuelven cortos, rápidos y precisos.
- Desaparecen las pausas y el intercambio de papeles: siempre persigue el mismo y siempre acaba debajo el mismo.
- Uno intenta escapar, se esconde debajo de un banco o detrás de su dueño, y el otro no le deja.
- Los gruñidos cambian: se vuelven graves y sostenidos, o el perro se queda en silencio y quieto (freezing).
- Los mordiscos se sostienen o van al cuello, las patas o las orejas con fuerza, y aparecen quejidos.
Un truco útil cuando no lo tienes claro es la prueba del consentimiento: sujeta un momento al perro que parece llevar ventaja. Si el otro vuelve a buscarle para seguir, era juego. Si aprovecha para alejarse, estaba deseando un respiro: toca cambiar de actividad.
Si la pelea ya ha empezado
No metas las manos entre las bocas ni agarres a los perros por el collar en plena pelea: es una forma muy habitual de acabar mordido. Haz un ruido fuerte, interpón un objeto (una silla, una mochila, una tabla) o echa una chaqueta por encima para cortar el contacto visual, y sepáralos en cuanto se suelten. Después, revisa si hay heridas y, si las hay, acude al veterinario. Si las peleas se repiten, te puede ayudar este artículo sobre qué hacer si tu perro es agresivo con otros perros. Y si tienes un cachorro, merece la pena leer cómo enseñarle a relacionarse con otros perros antes de soltarlo en el parque.
Parte de la información de este artículo está basada en el capítulo IV del libro «The Social Dog: Behavior and Cognition».
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi perro gruña y ladre mucho mientras juega con otros perros?
Sí, muchos perros vocalizan al jugar. Los gruñidos de juego suelen ser más cortos y agudos que los de una pelea, y van acompañados de cara de juego, movimientos exagerados y pausas. Más que el ruido, fíjate en si se turnan los papeles y en si el otro perro sigue buscando el juego; si el nivel de excitación se dispara, haz una pausa.
¿Qué hago si mi perro agarra a otro durante el juego y no lo suelta?
Si el otro perro se queja o intenta escapar, ya no es un juego equilibrado, aunque tu perro no parezca agresivo. Interrumpe con calma, llámalo, pídele que se siente y prémialo, y deja que vuelvan a jugar solo cuando estén tranquilos. Si se repite a menudo, te recomendamos consultarlo con un educador canino para enseñarle a jugar con más contención.
¿Es normal que un perro joven juegue muy brusco con un cachorro de la casa?
Es frecuente, pero conviene vigilarlo. Si el cachorro se esconde, llora o intenta huir y el otro no le deja, es el momento de parar y darle un respiro. Supervisa sus juegos, interrúmpelos antes de que se desborden y dale al pequeño un sitio donde descansar tranquilo. Si te parece que hay rechazo y no juego, consulta con un profesional del comportamiento.
¿Qué hago si mi perro casi nunca quiere jugar conmigo?
Prueba distintos tipos de juego: no a todos los perros les gusta lo mismo. Algunos prefieren los juegos de olfato y búsqueda, otros tirar de una cuerda o perseguir un juguete. Respeta también sus momentos de descanso y busca ratos cortos en los que esté animado; jugar con él a su manera refuerza mucho vuestro vínculo.
¿Por qué mi perro me salta encima y me muerde fuerte cuando quiere jugar?
Suele ser exceso de excitación y falta de aprendizaje sobre cómo jugar con personas. Cuando note sus dientes en la piel, para el juego unos segundos y redirígelo hacia un juguete; cuando esté tranquilo, prémialo y retoma el juego. Evita los juegos que lo aceleran demasiado y no le castigues. Si no mejora, pide ayuda a un educador canino.