¿Es tu perro dominante o sumiso? Que no te cuenten milongas
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¿Perro dominante? ¿Perro sumiso? ¿Qué hay de verdad en todo esto de la dominancia en perros? Nunca lo digo pero esta vez lo voy a hacer: este post es imprescindible. Sobre todo si quieres poder argumentar tu punto de vista cuando alguien en el parque etiquete a tu perro sin razón 😉
Que nadie te pueda decir que opinas sin saber
El debate sobre la dominancia en perros es un clásico en parques y plazas. Todo el mundo opina pero poca gente es consciente de la complejidad del concepto. Esto es lo básico que debes conocer para que nadie pueda decirte que hablas sin saber:
¿Qué es la dominancia en perros?
Según Drews, 1993: La dominancia en perros puede ser descrita como una característica de una relación social entre dos individuos, en la que uno de los dos (el dominante) aparece como ganador, de forma consistente, en las repetidas interacciones agonísticas y el otro (el subordinado) acepta la autoridad sin rebelarse.
Según Roger Abrantes, 2012: La dominancia es un comportamiento cuantitativo y cuantificable mostrado por un individuo con el fin de ganar o mantener el acceso temporal a un recurso particular, en una situación particular, versus un oponente particular, sin que ninguno de los dos perros se hagan daño. Si alguna de las partes resulta herida, entonces ya no hablaríamos de comportamiento dominante sino de comportamiento agresivo.
Según De Waal, 1986: la dominancia y la subordinación no solo se expresan en el contexto de interacciones agonísticas sino también en los vínculos afiliativos. La sumisión puede ser descrita como el esfuerzo del individuo inferior por conseguir una integración social armónica y amistosa.
Por lo tanto, y haciendo un resumen que intenta incorporar todas estas ideas, podemos decir que la dominancia en perros es:
La dominancia en perros es una característica de la relación que dos individuos (perro-perro o perro-persona, por ejemplo) establecen entre sí. La dominancia se da en una situación determinada y frente a un recurso concreto, o bien en el contexto de una interacción social afiliativa (“afectiva”).
El individuo dominante es aquel que gana el acceso temporal al recurso de valor (pelota, comida, sofá…) de forma repetida y consistente. El individuo subordinado es el que acepta ese resultado sin rebelarse. No hay violencia física, nadie resulta herido. Si así fuera, hablaríamos de agresividad y no de dominancia.
¿Para qué sirve la dominancia en perros?
La dominancia en perros, y en otros animales, es una estrategia social que ha ido evolucionando con el fin de gestionar la competición por los recursos entre miembros del grupo social de la manera más ventajosa para el grupo.
Es decir, sirve para resolver posibles conflictos entre compañeros sin necesidad de recurrir a la agresividad.
Jerarquía y dominancia en perros
Cuando las relaciones de dominancia caracterizan todas o casi todas las parejas de individuos de un mismo grupo social (manada o familia), entonces se puede hablar de jerarquía. Esta jerarquía se considerará lineal si A es dominante sobre B y B es dominante sobre C y así sucesivamente. Pero, a veces, un grupo de perros no se rige por una jerarquía lineal sino que C puede ser dominante sobre A…
Por eso se suele hablar de sistemas jerárquicos piramidales, donde hay unos animales claramente dominantes y, en cambio, no existe una jerarquía lineal establecida entre los subordinados.
Los estudios más recientes en manadas de perros en libertad sugieren que los perros sí establecen claras relaciones de dominancia entre ellos y que sus sistemas jerárquicos son lineales. Los perros más dominantes suelen ser también los líderes del grupo. Sin embargo, tenemos que ser muy cautelosos a la hora de extrapolar estas estructuras sociales a la relación que los perros pueden mantener con nosotros, los humanos.
Que los perros establezcan relaciones de dominancia y sistemas jerárquicos lineales entre ellos no quiere decir que se relacionen con nosotros, los humanos, de la misma manera. Al menos, a día de hoy no hay evidencias científicas de ello. Al contrario, los últimos estudios apuntan que los perros tienen una relación más cooperativa y menos competitiva con humanos que con perros. Probablemente, nos ven más como compañeros que como competidores.
¿Perro dominante o perro sumiso?
Para resumir, podríamos decir que no hay perros dominantes o perros sumisos. Un perro puede mostrarse dominante en una situación concreta y frente a un competidor determinado y, sin embargo, adoptar un rol sumiso frente a ese mismo competidor, en un contexto diferente.
Por tanto: los perros no son siempre dominantes o siempre sumisos. Dependiendo del contexto, un perro mostrará un comportamiento dominante o sumiso. Si ese perro se muestra dominante en la mayoría de interacciones con la mayoría de individuos y en la mayoría de contextos o situaciones, podremos decir que tiene tendencia a ser dominante. Por otro lado, aprovecho aquí para recordar que dominancia no es agresividad. Una confusión muy común que el propio David Mech, el biólogo que popularizó el concepto de «macho alfa» y que después se retractó de él, ha intentado resolver en numerosas ocasiones.
Un perro que muestra agresividad repetidamente en su relación con otros perros o con humanos probablemente lo que tiene no es un “problema” de dominancia sino de miedo, de falta de socialización, etc.
Dominancia y liderazgo no son lo mismo, pero se parecen
Los animales sociales tienen una fuerte tendencia a hacer lo que sus compañeros de grupo hacen, y esto es aplicable, también, a los perros domésticos. Esta coordinación de las actividades del grupo es fundamental para mantener la cohesión del grupo y permitir a los animales que lo integran disfrutar de las ventajas de la vida en sociedad. Sin embargo, no todos los miembros del grupo tienen la misma capacidad de movilizar a la manada. Algunos individuos (a los que nos referimos como líderes) pueden ser más proclives a tomar decisiones sobre qué actividades tiene que llevar a cabo el grupo. Los compañeros de manada, simplemente, aceptan esa iniciativa/decisión y la siguen.
Los estudios en perros en libertad han descubierto que no hay un único líder en la manada sino que el liderazgo es compartido entre unos pocos individuos. Además, se ha descubierto que los perros que reciben más conductas afiliativas (“afectivas”, para no complicarnos) que agonísticas (“de mal rollo”, para entendernos) son los que tienen mayores posibilidades de ser líderes del grupo.
Según estas investigaciones en manadas de perros en libertad, los individuos que suelen considerarse líderes dentro de las manadas de perros estudiadas son los más viejos y dominantes. O sea: los perros siguen el mismo patrón que los lobos salvajes, en las manadas de los cuales los individuos líderes son los padres (los más mayores y los más dominantes sobre sus hijos).
¿Es verdad que, para educar bien a tu perro, tienes que ser el líder de la manada?
Pues la verdad es que esta afirmación tiene muchos matices. Te invito a leer el post “Ni tu perro es un lobo ni tú tienes que ser el líder de su manada” y descubrir que la respuesta a la pregunta no es tan sencilla.
En cualquier caso, y a modo de conclusión, lo que sí me atrevo a afirmar es que:
Para educar bien a un perro, y en general para tener una buena convivencia con él (o ella), más que ser dominante o empeñarse en ser el líder de la manada, lo que hay que intentar es convertirse en un buen guía. Según los últimos trabajos de investigación, parece que los perros no se relacionan con las personas de la misma manera que lo hacen con otros perros. Es probable que nos vean más como compañeros cooperativos que como competidores. Así pues, esforcémonos por no romper esa confianza que nos brindan.
¿Qué es un perro sumiso? Señales de sumisión y cómo ayudarle
Ampliación de la redacción de simiperroHABLARA (octubre de 2026).
Igual que no hay perros dominantes «de nacimiento», tampoco hay perros sumisos sin más. Lo que solemos llamar un perro sumiso es un perro que usa mucho las conductas de apaciguamiento: gestos que sirven para rebajar la tensión y evitar conflictos. Las más habituales son:
- Orejas hacia atrás, cola baja o entre las patas y cuerpo agachado.
- Apartar la mirada, lamerse el hocico o intentar lamer la boca de la persona o del otro perro (lo contamos en besos caninos).
- Tumbarse panza arriba durante un saludo o una interacción tensa.
- Orinarse al saludar, sobre todo en cachorros y perros jóvenes. Es la llamada micción de sumisión.
Muchas de estas señales son normales y no indican ningún problema. Pero si tu perro las muestra constantemente, con muchas personas o en muchas situaciones, es posible que lo que haya detrás sea miedo o inseguridad. En ese caso, no ayuda nada «hacerle frente» ni regañarle: le confirmas que tenía motivos para estar alerta.
Lo que sí ayuda:
- Saludos tranquilos: agáchate de lado en vez de inclinarte sobre él, habla bajo y deja que sea él quien se acerque. Si se orina, no le riñas; limpia sin comentarios y saluda fuera de casa durante un tiempo.
- Predictibilidad: rutinas estables y señales claras sobre lo que va a pasar.
- Refuerzo positivo: premia la confianza (acercarse, explorar, mirarte relajado) en lugar de corregir el miedo.
- Ayuda profesional si el miedo es generalizado. Puede ser útil leer sobre perros con miedo a todo.
Y, por supuesto, nada de técnicas de «dominación» como tumbar al perro boca arriba: están desaconsejadas por la etología actual y no enseñan nada más que miedo. Si tu perro protege su comida o sus cosas, tampoco es un problema de dominancia: lee qué hacer si tu perro te gruñe.
Preguntas frecuentes
¿Hay que comer antes que el perro para demostrarle quién manda?
No. No hay evidencias de que los perros se relacionen con nosotros como con otros perros: los estudios apuntan a una relación más cooperativa que competitiva. El orden en que coméis no tiene nada que ver con la jerarquía. De hecho, a muchas familias les resulta práctico darle de comer antes, porque con la tripa llena pide menos mientras coméis.
¿Puede haber dominancia entre perros que se encuentran por casualidad en el parque?
Sí. La dominancia es una característica de la relación entre dos individuos ante un recurso concreto y en una situación determinada, así que también puede aparecer entre perros que se ven de forma esporádica. En grupos estables es más fácil detectar quién suele ganar en cada contexto, pero esos mismos perros pueden comportarse de otra manera frente a otro recurso o en otra situación.
¿Sirven los métodos de educación basados en «dominar» al perro?
Muchas de esas técnicas han quedado superadas por estudios que muestran mejores resultados con métodos menos invasivos. Te recomendamos la educación en positivo: premiar lo que quieres que repita, gestionar el entorno y evitar la fuerza y el castigo, que pueden generar miedo y dañar el vínculo. Si hay un problema de conducta, consulta con un educador canino o un etólogo.
¿Poner normas y límites a mi perro es lo mismo que dominarlo?
No. Un perro necesita rutinas, normas claras y una guía que le dé seguridad, pero eso no tiene nada que ver con imponerse ni con ser el «líder de la manada». Las normas se enseñan con coherencia y refuerzo positivo: que toda la familia pida lo mismo y que lo que quieres que haga le resulte rentable. Tirar de la correa o subirse al sofá tampoco son señales de dominancia.
¿Es normal que otros perros monten al mío y que él no reaccione?
Muchos perros jóvenes responden quedándose quietos o con conductas de apaciguamiento, y eso no es un problema de carácter: es su forma de evitar un conflicto. Fíjate en si está relajado o si lo está pasando mal (cola baja, intenta escapar, se pega a ti). En ese caso, interrumpe la interacción con calma y busca compañeros de juego de un estilo parecido. Si el malestar se repite, consulta con un educador canino.