Chow chow gruñendo mientras protege su juguete
En este artículo
  1. Por qué gruñen los perros
  2. ¿Qué pasa si reñimos a nuestro perro cuando gruñe?
  3. Si no hay que reñir, ¿qué hay que hacer cuando un perro nos gruñe?
  4. Qué hacer si tu perro te gruñe cuando te acercas a su comida
  5. Cuándo pedir ayuda a un profesional
  6. Conclusión

¿No sabes qué hacer cuando tu perro te gruñe? Seguramente, de forma instintiva, tu impulso es reñirle o castigarlo. La respuesta corta es: no le riñas, detente, dale espacio y averigua qué le ha hecho sentirse amenazado. En este artículo te voy a explicar por qué, si le castigas, puede que estés enseñando a tu perro a morder sin previo aviso, y qué hacer en su lugar.

Por qué gruñen los perros

El gruñido es una forma de expresión canina. Es una de las vocalizaciones más características de los perros, después del ladrido.

Se suele hablar del gruñido como la señal más evidente que da un perro antes de morder o atacar, pero hay que tener en cuenta que un perro puede gruñir también en otros contextos más amables.

Algunos perros gruñen cuando juegan y no es porque busquen pelea. Otros emiten una especie de gruñido cuando están a gusto o quieren, por ejemplo, que les sigamos acariciando. En estos casos, el gruñido expresaría placer o una petición del perro.

Sin embargo, fuera de esos contextos, el gruñido es, por antonomasia, la señal que anticipa un ataque. Por eso hay que tener mucho cuidado a la hora de saber qué hacer si tu perro te gruñe.

El gruñido como señal de agresividad

Vamos a dejar a un lado los gruñidos en contextos de juego o en situaciones placenteras, y nos vamos a centrar en el gruñido como señal de agresividad.

Me gustaría aclarar que, cuando hablamos de agresividad canina, no solo nos referimos a perros que atacan y muerden. Se consideran “agresividad”, también, todas las señales auditivas y visuales que un perro emite ante algo o alguien que interpreta como una amenaza. Por tanto, el gruñido SÍ es una muestra de agresividad, aunque el perro no llegue a morder.

Concretamente, el gruñido es una señal de aviso que el perro lanza para pedir que te alejes y para advertir de que está dispuesto a defenderse o a defender algo que valora mucho. Antes del gruñido, muchos perros han dado otras señales más sutiles que solemos pasar por alto: te las explico en las 7 señales antes de morder.

Gruñidos por dolor

Ampliación de la redacción de simiperroHABLARA (octubre de 2026).

Si tu perro empieza a gruñir de repente cuando antes no lo hacía, sobre todo al tocarle una zona concreta, al cogerlo en brazos o al subir escaleras, piensa en el dolor. Otitis, problemas de espalda, artrosis o dolor dental son causas frecuentes de gruñidos “nuevos”. Antes que nada, haz que lo revise tu veterinario.

¿Qué pasa si reñimos a nuestro perro cuando gruñe?

Aunque nuestro instinto muchas veces nos empuje a hacer lo contrario, la lógica es aplastante: no hay que castigar el gruñido porque…

Si reñimos a un perro cuando gruñe, aprenderá que esa señal de aviso no le sirve para nada y dejará de usarla. La próxima vez que se sienta amenazado o que quiera proteger algo, podrá llegar a morder sin previo aviso, lo cual nos dejará en clara desventaja porque nos cogerá desprevenidos.

Además, el castigo no cambia lo que el perro siente: si tenía miedo o se sentía amenazado, ahora tendrá todavía más motivos. Por eso los métodos de “corregir” a un perro con tirones, gritos o tumbándolo a la fuerza son tan desaconsejables.

De hecho, la estrategia más inteligente ante un gruñido es darse por aludido y analizar bien la situación para entender por qué nuestro perro nos gruñe y por qué se siente amenazado en ese momento.

Si no hay que reñir, ¿qué hay que hacer cuando un perro nos gruñe?

En el momento, lo primero es parar lo que estés haciendo y alejarte con calma, sin mirarle fijamente ni hacer movimientos bruscos. No es “dejar que gane”: es evitar una mordedura y darte tiempo para pensar.

Después, el objetivo es que el perro no necesite volver a gruñirnos y, sobre todo, quitar de en medio la situación que hace aflorar la conducta agresiva.

No reñir al perro cuando gruñe no significa tolerar el gruñido y hacer como que “aquí no ha pasado nada”. Ese sería un gran error.

Por tanto, las pautas para solucionar el problema son:

1. Anotar en qué situación se ha producido el gruñido y preguntarse:

  • ¿A quién iba dirigido el gruñido?
  • ¿En qué contexto se produjo? ¿Qué estaba haciendo el perro, dónde estaba, qué estábamos haciendo nosotros y dónde estábamos colocados?
  • ¿Qué postura tenía el perro? ¿Ofensiva o defensiva? Con esto podremos saber si el perro tenía miedo o si, por el contrario, quería defender algo que valoraba (una pelota, un hueso, un plato de comida, una zona de la casa, una persona, etc.).

2. Planificar una estrategia para que esa situación, a partir de ahora, le resulte positiva o, por lo menos, neutra. Para entenderlo mejor:

Si, por ejemplo, nuestro perro nos gruñe cuando nos acercamos a su plato de comida porque cree que vamos a quitársela, nuestra estrategia deberá estar orientada a hacerle entender que no vamos a robarle el alimento y que no necesita ahuyentarnos.

3. No volver a poner al perro en la misma situación hasta estar seguros de que ya no se siente amenazado.

Esto se consigue con aproximaciones progresivas a la situación que provocó el gruñido. Siguiendo con el mismo ejemplo, no volveríamos a acercarnos a su plato lleno de comida sin antes haber hecho una serie de ejercicios para explicarle que no somos una amenaza a la hora de comer. Te los explico a continuación.

Qué hacer si tu perro te gruñe cuando te acercas a su comida

Ampliación de la redacción de simiperroHABLARA (octubre de 2026).

Proteger la comida, los huesos o los juguetes tiene nombre: protección de recursos. Es una conducta natural, no es que tu perro sea “dominante” ni que quiera mandar en casa. Simplemente, valora mucho eso que tiene y teme perderlo. La buena noticia es que suele mejorar bastante con paciencia:

  1. Déjale comer tranquilo. Ponle el plato en un sitio apartado, sin gente pasando al lado, y no le metas la mano ni se lo quites “para que aprenda”. Eso es justo lo que le confirma que tiene motivos para protegerlo.
  2. Que tu cercanía signifique “algo mejor”. Mientras come, pasa a una distancia a la que esté tranquilo (sin tensarse ni dejar de comer) y lánzale un trocito de algo más rico que su pienso, como pollo o salchicha. Luego sigue tu camino.
  3. Acércate poco a poco. Con los días, reduce la distancia muy despacio. El objetivo es que, cuando te vea acercarte, se alegre en lugar de tensarse.
  4. Practica intercambios. Con juguetes o mordedores, ofrécele un premio muy apetecible a cambio, y luego devuélveselo. Así aprende que soltar las cosas no significa perderlas.
  5. Protege a los niños. Los niños no deben acercarse nunca a un perro que come o que tiene un hueso, aunque sea el perro de la familia. Aquí tienes más pautas para evitar mordeduras de perros a niños.

Si en algún momento el perro se pone rígido, deja de comer, te mira de reojo o gruñe, es que has ido demasiado rápido: vuelve a la distancia anterior.

Cuándo pedir ayuda a un profesional

Si los gruñidos son frecuentes, aparecen en muchas situaciones, el perro ya ha mordido o hay niños en casa, no lo intentes solo. Busca un etólogo clínico o un educador canino que trabaje con refuerzo positivo; aquí te explico cómo encontrar un buen profesional. Y si la agresividad va dirigida a personas, también te puede servir este artículo sobre perros agresivos con las personas.

Conclusión

No me canso de decirlo: los perros no hablan con palabras, pero eso no quiere decir que no sepan o no puedan comunicarse con nosotros. En realidad, el secreto de una buena educación canina siempre pasa por el entendimiento mutuo.

El gruñido, como tantas otras señales que emiten nuestros perros, es una forma de expresión. Si aprendemos a respetarla y comprenderla, todo irá mejor que si simplemente nos preocupamos por corregirla.

Preguntas frecuentes

¿Puedo volver a meterle la mano en el plato cuando ya no protege la comida?

Mejor no. Una conducta trabajada puede reaparecer si el perro vuelve a una situación parecida a la que la provocó, y molestarle mientras come es justo eso. Acercarte con calma y hasta aportar algo rico al pasar está bien; incordiarle o quitarle el plato para comprobar que lo tolera, no.

¿Qué hago si mi perro me gruñe cuando lo muevo de la cama o del sofá?

Es protección de un sitio que valora, a veces unida a que le molesta que lo manipulen mientras descansa. En lugar de empujarlo o cogerlo, enséñale a bajar con una señal y un premio, y prémiale cuando lo haga. Mientras lo trabajáis, evita que suba a esos sitios si eso provoca los gruñidos.

¿Por qué mi perro gruñe cuando le doy un beso o un abrazo?

Porque a muchos perros los abrazos y que les acerquemos la cara les resultan agobiantes, aunque sean muy cariñosos. El gruñido te está pidiendo espacio: respétalo y ofrécele el contacto que sí disfruta, como caricias en el pecho o el costado cuando sea él quien se acerque.

¿Y si gruñe a otro perro o a un gato de casa a la hora de comer?

Lo más seguro es darles de comer por separado, en sitios distintos o con una puerta de por medio, y recoger los platos al terminar. Así nadie tiene que defender nada y evitas peleas. Si la tensión entre ellos aparece también en otros momentos, consulta con un educador canino o un etólogo.

¿Cómo le quito algo peligroso de la boca si me gruñe?

No forcejees: es la forma más fácil de recibir un mordisco y de que la próxima vez lo defienda más. Ofrécele a cambio algo que le guste todavía más y, en casa, practica a menudo el intercambio con premios para enseñarle a soltar a la primera. Con el tiempo, soltar se convierte en algo que le compensa.

¿Por qué mi perro me gruñe cuando le riño?

Porque se siente amenazado: tu tono y tu postura le parecen un peligro y te pide que pares. Reñirle más por gruñir solo le enseña a dejar de avisar. Es más eficaz evitar la situación que causó el problema y enseñarle qué quieres que haga en su lugar, premiándolo cuando lo hace.

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