Collares de pinchos y de ahorque: la ANTIsolución para perros que tiran de la correa
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El eterno problema de algunos propietarios es que su perro tira de la correa. Y la solución más recurrente suelen ser los llamados collares de adiestramiento, entre ellos los collares de pinchos o los collares de ahorque. Muchos propietarios (y algunos profesionales) dicen que funcionan. Pero causan dolor, tienen riesgos para la salud del perro, no le enseñan a pasear y, desde 2023, están prohibidos en toda España. Voy a explicaros por qué yo nunca los recomiendo y qué hacer en su lugar.
¿Por qué la gente compra collares de pinchos y collares de ahorque?
Es bastante incómodo pasear con un perro que tira de la correa. Sobre todo si pesa más que un chihuahua o si uno suele caminar por calles transitadas.
Enseñar a un perro a no tirar de la correa en ciertas situaciones puede tener su miga. Y lo que es seguro es que requiere tiempo y paciencia. Con el ritmo de vida que llevamos, muchos propietarios no encuentran ninguna de esas dos cosas y prefieren tirar por la vía rápida: los collares de adiestramiento.
En realidad, los collares de adiestramiento NO sirven para educar a ningún perro, pero sí es verdad que pueden hacer que deje de tirar de la correa o que tire con menos fuerza. Por eso se popularizaron tanto. Ahora bien… ¿son aceptables todos los collares de adiestramiento?
El problema de los collares de pinchos y los de ahorque son sus consecuencias negativas a corto, medio y largo plazo.
¿Están prohibidos los collares de pinchos y de ahorque?
Sí. Cuando escribí este artículo, ya estaban prohibidos en ciudades como Barcelona, y también en otros lugares del mundo, como Nueva Zelanda, algunas partes de Australia, Austria o Suiza.
Nota de la redacción (octubre de 2026): hoy la prohibición es para toda España. La Ley 7/2023 de bienestar animal, en vigor desde el 29 de septiembre de 2023, dice en su artículo 27: «Se prohíbe el uso de cualquier herramienta de manejo que pueda causar lesiones al animal, en particular collares eléctricos, de impulsos, de castigo o de ahogo». Eso incluye los collares de púas o pinchos y las cadenas de ahogo o ahorque. Usarlos puede suponer multas de 500 a 10.000 euros, o de 10.001 a 50.000 si se considera que causa daño o sufrimiento al animal.
En este caso, la ley actúa como expresión de una conciencia de respeto animal que vale la pena mantener y observar.
Por qué no deberías usar collares de pinchos o de ahorque
Hay muchas razones por las que nadie debería comprar nunca collares de pinchos o de ahorque para su perro. Algunas de las más importantes ya las expliqué en mi artículo sobre los collares eléctricos, otro tipo de collar de adiestramiento que también se basa en el castigo positivo para corregir la conducta del perro. Os invito a leerlo.
Además de todas las razones de ese artículo, los collares de pinchos y de ahorque tienen estos otros riesgos:
Tienen riesgos anatómicos
El cuello es una parte muy sensible de la anatomía canina. La presión excesiva de un collar sobre esta zona puede provocar dolor, contusiones o contracturas, afectar al riego sanguíneo, causar dificultades respiratorias e incluso dañar la tráquea o la tiroides. Los expertos hace ya años que recomiendan usar arneses en vez de collares para pasear. Si quieres saber por qué, puedes leer “¿Arnés o collar para tu perro? Información muy importante”.
Los collares de pinchos y los de ahorque provocan dolor
Es obvio que los collares de pinchos producen dolor y que los de ahorque generan la desagradable sensación de quedarse sin respiración. Si alguien lo duda, que se haga esta pregunta:
Si los collares de pinchos o los de ahorque no causaran dolor o incomodidad, ¿creéis que el perro dejaría de tirar de la correa? El perro cambia su comportamiento porque, cada vez que tira, hay una consecuencia negativa para él.
Es cierto que cada perro tiene un umbral del dolor diferente y que cada propietario maneja la correa con más o menos suavidad, pero lo indudable es que este tipo de collares no es un método amable para enseñar al perro a pasear sin tirar.
Activan el peligroso círculo dolor-ansiedad-reactividad
El dolor, la molestia o la incomodidad generan ansiedad, que a su vez aumenta la reactividad del perro ante lo que le rodea. Se activa un círculo vicioso peligroso: dolor-ansiedad-reactividad.
En los perros que tienden a mostrarse agresivos o reactivos con otros perros o con personas, esta cadena es muy perjudicial: el perro puede acabar asociando el dolor en el cuello con la presencia de otros perros o de personas, y reaccionar peor cada vez.
Castigan al perro sin ofrecerle una alternativa
Para empezar, vamos a dejar claro que tirar de la correa es un comportamiento completamente natural en el perro. A nadie le gusta que le restrinjan los movimientos, y a nuestros perros tampoco. Sin embargo, la correa es necesaria para mantener la seguridad en ciertos entornos.
Si pedimos a nuestro perro que no tire de la correa, deberíamos enseñarle qué queremos que haga en su lugar. Si queremos que camine a nuestro lado, tendremos que dedicar tiempo a practicar ejercicios para que lo entienda. Si, por el motivo que sea, no tenemos tiempo o paciencia, lo que no creo que sea justo es infligir dolor al perro para que se comporte como queremos. Sobre todo cuando hay maneras más amables de conseguir que no tire de la correa.
Hay alternativas más amables
Mientras le enseñas, un buen arnés te ayudará mucho. Los arneses con una anilla delante, en el pecho, hacen que, cuando el perro tira, gire hacia ti en lugar de avanzar, sin hacerle daño.
Nota de la redacción (octubre de 2026): en la versión original, Alba recomendaba los arneses antitirones. Hoy los expertos aconsejan elegir arneses en forma de Y que dejen libres los hombros y evitar los que se cierran o aprietan bajo las axilas cuando el perro tira, porque funcionan con la misma lógica de incomodidad y pueden alterar su forma de moverse. También conviene evitar las correas extensibles mientras le enseñas (te explicamos por qué en los peligros de las correas extensibles).
Los collares de pinchos y de ahorque son una trampa para el perro
En mi artículo sobre por qué algunos perros se portan peor cuando van atados expliqué que ciertos animales se sienten especialmente acorralados cuando no pueden escapar de situaciones que les incomodan o les dan miedo.
En los perros que tiran de la correa porque algunos momentos del paseo les incomodan, ponerles un collar de pinchos o de ahorque no hará más que aumentar su sufrimiento.
La alternativa definitiva a los collares de pinchos y de ahorque
Cuando un perro tira de la correa, no hay otra solución definitiva que hacer un buen diagnóstico del problema y enseñarle a pasear. No es lo mismo un perro que tira por miedo que un cachorro que tira porque tiene muchísimas ganas de llegar al parque.
Algunos consejos rápidos:
- Premia cuando la correa va floja. Lleva premios en el paseo y dáselos junto a tu pierna cuando camine sin tirar.
- Si tira, párate. Espera a que la correa se afloje (o a que se gire hacia ti) y sigue caminando. Tirar no le lleva a ningún sitio; caminar a tu lado, sí.
- Deja que olfatee. Muchos perros tiran porque el paseo es su único momento de explorar. Dale tiempo para oler: es su forma de “leer” el mundo.
- Empieza en sitios tranquilos y ve aumentando la dificultad poco a poco.
Te lo explicamos con más detalle en qué hacer para que tu perro no tire de la correa.
Un buen profesional puede ayudarte a trabajar el paseo correctamente, sobre todo si tu perro tira por miedo o reactividad. Mientras tanto, antes de pensar en un collar de pinchos o de ahogo para tu perro, prueba con un buen arnés.
Preguntas frecuentes
¿Si a mí no me duele el collar de púas, al perro tampoco?
No. El cuello del perro es una zona delicada, con la tráquea y la tiroides muy expuestas, y la sensación que tienes en la mano o el brazo no es la misma. Además, si el collar no le resultara desagradable, no cambiaría su conducta: funciona precisamente porque cada tirón tiene una consecuencia que el perro quiere evitar.
¿Y para «activar» al perro en deportes caninos?
Aunque se use con esa intención, el mecanismo sigue siendo el mismo: añadir una molestia para conseguir una conducta. Te recomendamos trabajar la motivación del perro para que el propio ejercicio, el juego o los premios sean lo que le active. Y recuerda que la ley prohíbe estos collares en toda España, también fuera del paseo.
¿Qué hago si mi perro ignora los premios cuando hay otros perros o animales?
Es normal: en ese momento el estímulo vale más que lo que le ofreces. Aumenta la distancia hasta que pueda hacerte caso, usa premios de más valor y sube la dificultad poco a poco. Mientras tanto, un arnés y una correa larga te dan control sin hacerle daño, y un educador que trabaje en positivo puede ayudarte con los casos difíciles.