Morkie

El morkie es un cruce entre yorkshire terrier y bichón maltés, diminuto, cariñoso y con mucho carácter. No es una raza reconocida y cada cachorro puede salir distinto. Suele ser un perro de piso estupendo, pero ladrador, frágil y muy poco amigo de la soledad.

Pequeño No reconocida por la FCI Desconocido Suelta poco pelo
Ilustración 3D de un morkie

Ficha rápida

Peso
2-6 kg
Altura
15-25 cm
Esperanza de vida
10-15 años
Ejercicio diario
30-45 min
Origen
Desconocido
Pelo
Liso o ondulado
Grupo
No reconocida por la FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Ideal para vivir en piso
  • Muy cariñoso y apegado a su familia
  • Suele soltar muy poco pelo
  • Apto para primerizos con tiempo

Piénsatelo si…

  • Muy ladrador
  • Lleva muy mal quedarse solo
  • Frágil para convivir con niños pequeños
  • Tolera muy mal el frío y mal el calor
  • No es una raza: tamaño, pelo y carácter pueden variar mucho

Carácter y temperamento

Morkie: su carácter (ilustración)

Lo primero que tienes que saber: el morkie no es una raza. Es un cruce entre un yorkshire terrier y un bichón maltés. No está reconocido por la FCI ni tiene un estándar oficial, así que el resultado de cada cruce es variable. Lo que leas aquí son tendencias, no promesas.

Dicho esto, la mayoría de morkies comparten un carácter muy reconocible. Son cariñosos, juguetones y muy apegados a su gente. Del maltés suelen heredar el gusto por el regazo y la compañía; del yorkshire, el carácter, la valentía y ese punto de terrier que les hace creerse mucho más grandes de lo que son.

Ese carácter tiene una consecuencia directa: el morkie ladra mucho. Avisa de cada ruido de la escalera, de cada visita y, a veces, de cosas que solo él percibe. Si vives en un piso con paredes finas, tenlo muy en cuenta y trabaja el ladrido desde cachorro.

Con los niños no es la opción más recomendable si son pequeños. No por mal carácter, sino por fragilidad: un perro de tres kilos se lesiona con facilidad si se le cae al suelo o se le pisa, y puede defenderse si se siente agobiado. Con niños mayores y respetuosos suele llevarse bien.

Con otros perros es sociable si se le presenta bien, aunque a veces se enfrenta a perros mucho más grandes sin medir las consecuencias.

Y su otro punto débil es la soledad. El morkie quiere estar contigo todo el tiempo. Pasar muchas horas solo le cuesta mucho, y la ansiedad por separación es frecuente si no se trabaja.

Te recomendamos no tratarlo como un bebé. Un morkie sobreprotegido suele volverse más miedoso, más ladrador y más exigente.

Educación y adiestramiento

Morkie: aprendiendo (ilustración)

El morkie es listo y aprende con facilidad, aunque puede tener el punto testarudo del yorkshire. El refuerzo positivo es la mejor opción: premios diminutos, juego y mucha paciencia.

Te recomendamos:

  • Ladrido bajo control. Cuando oiga un ruido y se quede en calma, prémialo. Si empieza a ladrar, dale una alternativa, como ir a su cama, y premia que la haga. Nada de gritarle: para él, es como si ladraras con él. (Qué hacer para que tu perro ladre menos)
  • Pipí en su sitio. Los perros tan pequeños tienen la vejiga muy pequeña y aprenden más despacio. Sácalo con mucha frecuencia y premia cada acierto al momento. (Cómo enseñar a tu cachorro a hacer sus necesidades donde tú quieres)
  • Prevención de la ansiedad por separación. Ausencias muy cortas al principio, con un juguete relleno de comida, que vas alargando poco a poco.
  • Socialización en el suelo. Deja que explore con sus propias patas, que conozca personas, perros tranquilos, ruidos y superficies distintas. Si siempre va en brazos, no aprende a gestionar el mundo.
  • Manipulación desde cachorro. Cepillo, secador, uñas, ojos y dientes, siempre con premios.

Sesiones cortas, de cinco minutos, y muchas oportunidades de éxito. Los trucos le encantan y cansan su cabeza sin necesidad de salir de casa.

Ejercicio y actividad

Morkie: haciendo ejercicio (ilustración)

El morkie tiene una energía media. Calcula entre 30 y 45 minutos de actividad al día, en dos o tres paseos cortos, más juego en casa.

No necesita grandes carreras, pero sí salir de verdad: oler, explorar y relacionarse.

Ideas para su rutina:

  • Paseos tranquilos con tiempo para olfatear.
  • Juego con juguetes blandos y pelotas pequeñas.
  • Búsqueda de premios escondidos por casa.
  • Juguetes interactivos que le hagan pensar.

Usa siempre arnés en lugar de collar: el yorkshire tiene predisposición al colapso de tráquea y un collar que tira puede empeorarlo. Evita también los saltos desde el sofá o la cama, que castigan sus rodillas.

Cuidado con el clima. En invierno, abrigo en todos los paseos fríos o con lluvia: tolera muy mal el frío. En verano, sal en las horas más frescas, evita el asfalto caliente y lleva agua, porque el calor tampoco lo lleva bien.

Cuidados del pelo

Morkie: cuidado de su pelo (ilustración)

El pelo del morkie puede ser liso, sedoso como el del yorkshire, o algo ondulado y más algodonoso, según qué padre haya heredado. Crece de forma continua y suele soltar muy poco en casa.

Esa poca muda tiene una contrapartida: el pelo muerto se queda en el manto y se enreda con facilidad.

Rutina recomendada:

  • Cepillado varias veces por semana, y a diario si lleva el pelo largo.
  • Peluquería cada cuatro a ocho semanas, según el corte.
  • Baño cada tres o cuatro semanas, con buen secado.
  • Limpieza diaria de la zona de los ojos, donde el lagrimeo es frecuente.
  • Revisión de orejas, que acumulan pelo y humedad.

Muchos propietarios eligen un corte corto y cómodo, más fácil de mantener y más fresco en verano.

Salud

Morkie: tranquilo y sano (ilustración)

Los cruces tienen fama de más sanos, pero un mestizo puede heredar las enfermedades de cualquiera de sus dos razas de origen. En el morkie, además, el tamaño diminuto añade sus propios riesgos.

Problemas que conviene vigilar:

  • Problemas dentales. Muy frecuentes en perros tan pequeños: sarro, encías inflamadas y pérdida de piezas. Cepíllale los dientes a menudo desde cachorro.
  • Luxación de rótula. Frecuente en yorkshire y maltés. Causa cojera intermitente.
  • Colapso de tráquea, heredado sobre todo del yorkshire. Provoca una tos característica, como un graznido.
  • Hipoglucemia en cachorros muy pequeños. Si un cachorro está débil, tembloroso o apático, ve al veterinario de inmediato.
  • Shunt portosistémico, una alteración de la circulación del hígado descrita en sus dos razas de origen.

Pruebas que conviene pedir: revisión de rótulas y examen oftalmológico de ambos padres, y el historial de salud de las líneas. Desconfía de quien use el cruce como argumento para no hacer pruebas.

Tolera muy mal el frío y también mal el calor. Abrigo en invierno, una cama cálida lejos de corrientes y nada de ejercicio en las horas de más calor. Con estas precauciones, revisiones anuales y una boca bien cuidada, muchos morkies son compañeros sanos durante muchos años.

Alimentación

Morkie: a la hora de comer (ilustración)

El morkie es un perro muy pequeño con un metabolismo rápido. Necesita una dieta completa y de calidad, adaptada a su tamaño real, que puede variar mucho de un ejemplar a otro.

Pautas generales:

  • Cachorros: tres o cuatro tomas al día, sobre todo en los más pequeños, para evitar bajadas de azúcar. A partir de los seis meses, dos o tres.
  • Adultos: dos tomas al día, con la ración ajustada a su peso y actividad.
  • Croqueta pequeña: facilita la masticación y ayuda a su boca.
  • Premios: diminutos y descontados de la ración diaria.

Pésalo en casa cada pocas semanas. En un perro de tres kilos, trescientos gramos de más ya son mucho.

Y ojo con los caprichos de la mesa: le sientan mal y refuerzan que te pida comida. Chocolate, uvas, cebolla y xilitol son tóxicos para cualquier perro, y en uno tan pequeño una cantidad mínima basta para dar un susto.

Historia y origen

Morkie: un guiño a su origen (ilustración)

El origen del morkie no está bien documentado. Se suele situar en Estados Unidos, dentro de la moda de los llamados “perros de diseño”, que desde finales del siglo XX popularizó cruces de razas pequeñas buscando un perro diminuto, cariñoso y de poca muda.

La idea era combinar el carácter dulce y el pelo blanco del bichón maltés con la vivacidad y el pelo sedoso del yorkshire terrier. El resultado gustó mucho y el cruce se extendió por Norteamérica y Europa.

Conviene tenerlo claro: no es una raza reconocida. No tiene estándar, ni registro oficial en la FCI, ni generaciones de selección que fijen sus características. Algunos criadores cruzan morkie con morkie, pero el resultado sigue siendo variable.

Esa falta de control ha favorecido la cría intensiva y la venta por internet sin garantías. Si te interesa un morkie, pide ver a los padres, sus pruebas de salud y el entorno donde se crían los cachorros. Y considera la adopción: en las protectoras hay muchos perros pequeños cruzados de yorkshire o de maltés esperando una familia.

Si te gustan sus razas de origen, echa también un vistazo a las fichas del yorkshire (Yorkshire terrier) y del bichón maltés (Bichón maltés).

Galería: fotos reales del morkie

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

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Preguntas frecuentes

¿El morkie es una raza reconocida?

No. El morkie es un cruce entre yorkshire terrier y bichón maltés, y no está reconocido por la FCI ni por la Real Sociedad Canina de España. No tiene estándar oficial, así que el resultado de cada cruce es variable: dos cachorros de la misma camada pueden tener tamaño, pelo y carácter distintos. Lo que leas sobre él son tendencias.

¿Cuánto pesa un morkie adulto?

Un morkie adulto suele pesar entre 2 y 6 kilos y medir de 15 a 25 centímetros a la cruz. El rango es amplio porque depende del tamaño de los padres. Desconfía de quien ofrezca morkies "mini" o "teacup": los perros criados para ser diminutos suelen tener más problemas de salud.

¿El morkie es hipoalergénico?

Suele soltar muy poco pelo, porque sus dos razas de origen apenas mudan, y por eso puede encajar con muchas personas alérgicas. Pero no existe el perro 100 % hipoalergénico: los alérgenos también están en la saliva y la caspa, y el tipo de pelo varía en cada cruce. Pasa tiempo con el perro antes de decidir.

¿Cuánto vive un morkie?

Un morkie vive normalmente entre 10 y 15 años. Para ayudarle a envejecer bien, cuida su boca desde cachorro, porque los problemas dentales son muy frecuentes en perros tan pequeños, mantenlo en su peso, protégelo de caídas y golpes y haz revisiones veterinarias anuales, que pasan a ser semestrales en la etapa sénior.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del morkie esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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