Setter irlandés rojo y blanco
Nombre original: Irish Red And White Setter
El setter irlandés rojo y blanco es un perro de muestra de Irlanda, considerado más antiguo que el setter rojo y casi desaparecido a finales del siglo XIX. Es alegre, cariñoso y excelente con niños y con otros perros, pero tiene una energía enorme y lleva mal la soledad.
Ficha rápida
Tamaño
- Peso
- 25-34 kg
- Altura
- 57-66 cm
- Esperanza de vida
- 11-15 años
- Ejercicio diario
- 90-120 min
- Origen
- Irlanda
- Pelo
- Largo
- Grupo
- Grupo 7 FCI
Cómo es, de 1 a 5
Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.
¿Es para ti?
Te encajará si…
- Excelente con otros perros
- Muy bueno con niños
- Cariñoso y de buen carácter
- Ladra poco
- Raza robusta
Piénsatelo si…
- Necesita muchísimo ejercicio
- Lleva mal quedarse solo
- Poco adecuado para vivir en un piso
- No sirve como perro guardián
- Su instinto de caza complica soltarlo
Carácter y temperamento

El setter irlandés rojo y blanco es un perro de muestra de los de toda la vida: busca aves en el campo con la nariz alta y, cuando las encuentra, se queda inmóvil para señalarlas. En casa, en cambio, es un perro alegre, cariñoso y muy familiar.
Es de los perros más afectuosos que hay. Le encanta estar con su gente y se apega mucho a toda la familia. Con los niños es paciente y juguetón, aunque su energía puede ser demasiada para los más pequeños. Con otros perros es excelente: casi siempre sociable y tranquilo.
Con los desconocidos también es amable. Como guardián no sirve, y además ladra poco. Lo más probable es que reciba a cualquier visita moviendo la cola.
Su mayor exigencia es la actividad. Es un perro de caza con una energía enorme, que necesita correr de verdad cada día. Sin ese desahogo, se vuelve inquieto y busca entretenimiento por su cuenta.
No lleva bien la soledad. Pasar muchas horas solo puede traducirse en ansiedad, destrozos o lloros.
Es un perro tierno y sensible, que busca el contacto físico. Le gusta apoyarse en ti, dormir cerca y participar en la vida de la casa. No es un perro para dejarlo en el jardín.
Madura despacio. Muchos setters conservan un aire de cachorro durante sus primeros años, con todo lo bueno y lo malo que eso supone.
Conserva su instinto de caza. Las aves lo vuelven loco, y con gatos y animales pequeños conviene una presentación cuidada.
¿Para quién es? Para familias activas, con jardín o acceso fácil al campo, que pasen bastante tiempo en casa. No hace falta mucha experiencia, pero sí tiempo, constancia y ganas de caminar.
Educación y adiestramiento

El setter irlandés rojo y blanco aprende sin grandes dificultades, pero no es un perro de obediencia milimétrica. Es sensible, algo despistado de joven y se distrae con cualquier olor o pájaro. El refuerzo positivo y la paciencia son la clave.
Consejos concretos:
- Sesiones cortas y divertidas, con premios de comida y juego.
- La llamada, desde cachorro, y con distracciones cada vez mayores (Qué hacer para que tu perro obedezca cuando lo llamas). En el campo, correa larga hasta que sea fiable.
- Paseo sin tirones. Es grande y entusiasta: enséñale pronto a caminar a tu lado, con arnés y premiando cuando la correa va suelta (¿Qué hacer para que mi perro no tire de la correa?).
- Nada de gritos ni castigos. Es sensible y se bloquea.
- Enséñale a estar solo de forma gradual, con ausencias muy cortas al principio.
- Saludos tranquilos. Su entusiasmo con las visitas puede acabar en saltos: premia que reciba con las cuatro patas en el suelo.
Le sientan muy bien las actividades en las que usa su olfato y trabaja contigo: rastreo, pruebas de muestra, obediencia o agility.
Ejercicio y actividad

El setter irlandés rojo y blanco necesita entre 90 y 120 minutos de actividad diaria, y buena parte debería ser carrera libre. Está hecho para recorrer el campo a galope durante horas.
Lo que más le gusta:
- Correr en espacios abiertos y seguros.
- Paseos largos por el campo y la montaña.
- Juegos de olfato y búsqueda.
- Canicross o bicicleta, de adulto y con progresión.
Para soltarlo con tranquilidad, busca recintos vallados o zonas donde la llamada sea fiable. Su forma de buscar, amplia y a galope, puede llevarlo lejos en pocos segundos.
Si solo recibe paseos con correa, acumula energía y se pone nervioso en casa.
Con cachorros, juego libre y paseos variados, sin carreras largas forzadas hasta que termine de crecer, para proteger sus caderas.
Tolera de forma moderada el calor y el frío. En verano, sal a primera hora y al anochecer y lleva siempre agua. Tras días de campo y lluvia, sécalo bien.
Cuidados del pelo

El setter irlandés rojo y blanco tiene el pelo liso, fino y pegado al cuerpo, con flecos largos y sedosos en las orejas, la parte trasera de las patas, el vientre y la cola. Tiene menos flecos que el setter rojo. Su color es un fondo blanco nacarado con manchas sólidas de rojo intenso.
Suelta pelo de forma moderada.
Rutina recomendada:
- Cepillado dos o tres veces por semana, con atención a los flecos, que se enredan.
- Revisión tras el campo: espigas, semillas y garrapatas se esconden en los flecos, entre los dedos y en las orejas.
- Orejas: son largas y caídas. Revísalas y límpialas cada semana.
- Arreglo ligero: recortar el pelo entre las almohadillas y, si quieres, el exceso en las patas. No necesita cortes de peluquería.
- Baños cuando lo necesite.
En la muda de primavera y otoño suelta algo más: un cepillado extra por semana evita que el pelo muerto se acumule en los flecos.
Uñas cortas y dientes limpios completan la rutina.
Salud

El setter irlandés rojo y blanco es una raza robusta. Sus principales enfermedades hereditarias tienen test genético, y los clubs de la raza llevan años trabajando para controlarlas:
- CLAD (deficiencia de adhesión leucocitaria canina). Un fallo del sistema inmunitario que deja al cachorro sin defensas. En el Reino Unido, el Kennel Club solo registra camadas de padres libres de CLAD.
- Enfermedad de von Willebrand. Un trastorno de la coagulación. También hay test genético.
- Catarata polar posterior. Una opacidad del cristalino que, según el club británico de la raza, no suele causar ceguera ni molestias.
- Displasia de cadera. Se recomienda radiografiar las caderas de los reproductores.
- Torsión gástrica. Como otros perros grandes de pecho profundo, tiene cierto riesgo. Si intenta vomitar sin conseguirlo, tiene el abdomen hinchado o está muy inquieto, ve al veterinario de inmediato.
- Otitis, por sus orejas caídas.
Pruebas que conviene pedir al criador: test genéticos de CLAD y von Willebrand, radiografías oficiales de cadera y revisión ocular reciente de ambos padres.
Tolera bien temperaturas moderadas. Con calor fuerte, reduce el ejercicio y ofrécele sombra y agua fresca.
Alimentación

Un setter muy activo gasta mucha energía, y muchos ejemplares son delgados por naturaleza. Aun así, la ración debe ajustarse a su actividad real.
Pautas generales:
- Cachorros: pienso de cachorro de raza grande, que controla el ritmo de crecimiento. Tres o cuatro tomas al día al principio y dos a partir de los seis meses.
- Adultos: dos tomas al día, nunca una sola comida grande.
- Una hora de calma antes y después del ejercicio intenso, como precaución frente a la torsión gástrica.
- Perros que cazan o hacen mucho deporte: pueden necesitar un pienso más energético en temporada.
- Premios: descuéntalos de la ración.
Si come demasiado deprisa, un comedero antivoracidad le ayuda a tomarse su tiempo.
Deberías notar sus costillas al pasar la mano, sin que se marquen demasiado a la vista.
Historia y origen

El setter irlandés rojo y blanco se considera la más antigua de las dos razas de setter irlandés. Antes de que se impusiera el rojo sólido, los setters de Irlanda eran rojos, rojos y blancos o casi blancos, y el rojo y blanco fue durante mucho tiempo el perro de muestra habitual en Irlanda, usado para localizar aves y señalarlas a los cazadores.
En el siglo XIX, la moda de las exposiciones se inclinó por el setter rojo sólido (Setter irlandés), y el rojo y blanco estuvo a punto de desaparecer a finales de ese siglo. Lo mantuvieron unos pocos criadores en zonas rurales de Irlanda, entre ellos la familia Rossmore, en el condado de Monaghan, que conservaba su línea desde el siglo XVIII.
Después de la Primera Guerra Mundial, el reverendo Noble Huston, un clérigo irlandés, empezó a recuperar la raza a partir de esos perros. Con él trabajaron otros criadores, como Maureen Cuddy y su marido, Will Cuddy, que participaron en la fundación de la sociedad de la raza en 1944. Gracias a los registros que ella conservó, el Kennel Club irlandés aceptó en 1974 los pedigrís de la raza, que desde entonces se cría por separado del setter rojo.
Hoy la FCI la incluye en el grupo de los perros de muestra. El American Kennel Club la reconoció en 2009. En España es poco frecuente. Si te gusta, recuerda que en las protectoras hay muchos perros de caza, setters y sus cruces incluidos, esperando una familia activa.
Galería: fotos reales del setter irlandés rojo y blanco
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Foto: Томасина · CC BY-SA 3.0 -
Foto: Pleple2000 · CC BY-SA 3.0 -
Foto: Ordinary Guy · CC BY 2.0 -
Foto: Louis Bafrance · CC BY 3.0 -
Foto: Pleple2000 · CC BY-SA 3.0
Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un setter irlandés rojo y blanco?
Un setter irlandés rojo y blanco vive entre 11 y 15 años. Es una raza robusta, y las dos enfermedades hereditarias más graves, CLAD y von Willebrand, se controlan con test genéticos. Pide los resultados de los padres, mantenlo en su peso, dale ejercicio diario y haz revisiones veterinarias anuales.
¿Qué diferencia hay entre el setter irlandés rojo y blanco y el setter irlandés rojo?
Son dos razas distintas. El rojo y blanco tiene el fondo blanco nacarado con manchas rojas sólidas, es algo más robusto y su pelo tiene menos flecos. El setter rojo es de un color caoba uniforme. Se considera que el rojo y blanco es la raza más antigua: el rojo sólido se puso de moda en el siglo XIX y casi lo hizo desaparecer.
¿El setter irlandés rojo y blanco puede vivir en un piso?
No es lo ideal. Necesita mucho ejercicio diario y espacio para correr, y lleva mal pasar horas solo. Un piso puede funcionar si la familia es muy activa, sale al campo a menudo y pasa mucho tiempo en casa, pero lo que mejor le encaja es una casa con jardín y salidas frecuentes al campo.
¿El setter irlandés rojo y blanco es bueno para familias?
Sí, es uno de los perros de caza más familiares. Es cariñoso, paciente con los niños y se lleva de maravilla con otros perros. La condición es que la familia sea activa y tenga tiempo para él: si se aburre o pasa muchas horas solo, puede volverse nervioso y destructivo.
¿Y si adoptas?
En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del setter irlandés rojo y blanco esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.
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