Canguros para perros y residencias caninas: consejos para saber si tu perro va a estar bien cuidado
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Si no puedes llevarte a tu perro de vacaciones, tienes tres opciones principales: un familiar o amigo que ya le conozca, un canguro (cuidador) de perros o una residencia canina. La mejor depende de tu perro: si es sociable y está acostumbrado a otros perros, una buena residencia puede funcionar; si es miedoso, mayor, muy dependiente o no se lleva bien con otros perros, suele estar mejor con un canguro en un ambiente familiar. ¿Cómo puedes saber si cuidarán de él todo lo bien que te gustaría? Hay algunos consejos prácticos que te pueden ayudar…
¿Residencia canina o canguro para perros?
Lo primero de todo es escoger la mejor opción para cada perro. No todos los perros son aptos para quedarse en una residencia canina.
Si tu perro no es demasiado sociable con otros perros, si sufre especialmente cuando se separa de ti, si tiene un carácter miedoso o desconfiado, o bien si es un perro muy activo, la mejor opción podría no ser una residencia canina.
En resumen:
- Familiar o amigo: la mejor opción si conoce al perro y puede estar con él la mayor parte del día. Ojo con la idea de que «un vecino pase a darle de comer»: un perro no debe pasar el día solo, y la Ley 7/2023 prohíbe dejarlo solo más de 24 horas seguidas.
- Canguro de perros (en su casa o en la tuya): trato individual y ambiente familiar. Ideal para perros mayores, miedosos, con necesidades especiales o que no toleran bien a otros perros.
- Residencia canina: instalaciones preparadas y personal disponible todo el día. Puede ir bien a perros sociables y equilibrados, siempre que la residencia sea buena. Puedes buscar una cerca de casa en el directorio de residencias y guarderías caninas.
Las claves para saber si tu perro va a estar bien cuidado
Si ya has escogido una de las dos opciones (residencia canina o canguro), ahora toca elegir el mejor servicio. Para asegurarte de que tu perro va a estar bien cuidado, ahí van algunas pistas:
1. Busca referencias de primera mano
Obviamente, este es el mejor método para descubrir la fiabilidad de cualquier servicio. Si conoces a alguien que ya ha dejado a su perro allí y ha tenido una experiencia positiva, esa es la mejor vara de medir 😉 Las opiniones en internet ayudan, pero léelas con espíritu crítico.
2. No te dejes influir por lo «bonito» de las instalaciones
Sobre todo en el caso de las residencias caninas, piensa que lo importante para tu perro no va a ser que las instalaciones sean lujosas o estén bien decoradas. Lo fundamental es que estén limpias y que respondan a sus necesidades físicas y de comportamiento. Asegúrate de que tienen:
- Cheniles o habitaciones espaciosas, bien preparadas para los cambios de temperatura (con sombra en verano y calefacción en invierno para perros sensibles al frío) y con una caseta o algún lugar donde el perro pueda refugiarse.
- Espacios de juego independientes, para que los perros puedan salir varias veces al día y relacionarse con otros perros, hacer sus necesidades o, simplemente, cambiar de ambiente (enriquecimiento ambiental).
- Un entorno tranquilo y natural: cuanto más agradable sea el entorno, más saludable será la estancia para nuestro perro.
- Suelos de materiales fáciles de limpiar: los recintos con suelo de arena son muy poco higiénicos, porque es difícil retirar bien heces y orina.
- Seguridad: es fundamental que la residencia esté bien vallada y aislada, para evitar que algún perro pueda escapar o que alguien pueda entrar sin autorización.
- Personal cualificado: es IMPRESCINDIBLE que el personal tenga buenos conocimientos de comportamiento canino, experiencia en el trato y cuidado de perros y que esté dispuesto a explicarte con detalle cómo será el contacto diario con tu perro.
- Papeles en regla: una residencia canina debe estar inscrita como núcleo zoológico en su comunidad autónoma y contar con un veterinario responsable. No dudes en preguntarlo.
3. Desconfía de las residencias que no aceptan visitas fuera de las horas convenidas
Aunque es cierto que las horas convenidas ayudan a la organización, una residencia que no tiene nada que esconder normalmente podrá enseñarte sus instalaciones también fuera de ese horario.
4. Pregunta por el seguro
Siempre es un plus tener la certeza de que, si le pasa algo a nuestro perro o es él quien provoca un accidente, habrá un seguro que cubra tanto la responsabilidad civil como las urgencias veterinarias. Pregunta también qué clínica veterinaria tienen de referencia y si atiende urgencias 24 horas. Y revisa si tu propio seguro para perros cubre las estancias fuera de casa.
5. Di sí a quien te plantee un periodo de adaptación
Los perros necesitan un periodo de adaptación ante cualquier cambio de entorno. En el caso de los canguros, fíate de las personas que te pidan ver a tu perro antes de la estancia, conocerle, presentarle al resto de perros con los que convivirá (si es el caso), etc. Si puedes, haz una prueba de una noche o un fin de semana antes de las vacaciones.
6. Asegúrate de que tu perro no estará solo
Escojas la opción que escojas, asegúrate de que tu perro va a estar acompañado la mayor parte del tiempo, ya sea por personas o por otros perros.
Recuerda que los perros son animales sociales y que el aislamiento perjudica su bienestar.
7. Busca personas que crean en lo que hacen y tengan nociones de educación canina
Déjate guiar por tu instinto y fíjate en si las personas a las que vas a confiar el cuidado de tu perro sienten pasión por lo que hacen o es solo un negocio. Si de verdad les interesa el cuidado de los perros, probablemente tengan nociones de educación canina (muy necesarias para ofrecer un buen servicio) y trabajen sin castigos. De nuevo, las recomendaciones de otros propietarios son la mejor guía.
8. Busca un cuidador que se adapte al nivel de actividad de tu perro
No es lo mismo un perro activo, joven y acostumbrado a largos paseos que uno mayor, tranquilo y más sedentario. Para no alterar demasiado sus rutinas, te aconsejo buscar un canguro que pueda adaptarse al nivel de actividad que necesita tu perro. En las residencias caninas esto es más difícil de conseguir, porque el trato no puede ser tan individualizado.
Cómo preparar a tu perro antes de dejarlo
- Vacunas y desparasitación al día. La mayoría de residencias y canguros piden la cartilla o el pasaporte. Muchas exigen, además, la vacuna contra la tos de las perreras: consulta con tu veterinario con antelación, porque necesita unos días para hacer efecto.
- Microchip con tus datos actualizados (obligatorio por ley) y una chapa con un teléfono de contacto en el collar o el arnés.
- Su comida de siempre, en cantidad suficiente y con instrucciones claras de raciones y horarios. Un cambio brusco de alimentación puede sentarle mal.
- Algo que huela a casa: su manta, su cama o una prenda tuya.
- Una hoja con toda la información: rutinas, miedos, medicación, teléfono de su veterinario y de una persona de contacto si no se te puede localizar.
Y a la vuelta, ten paciencia: es normal que tu perro esté cansado o algo raro unos días. Te cuento por qué en ¿notas a tu perro triste después de las vacaciones?.
Mi recomendación personal si buscas canguro
Aunque creo que hay excelentes residencias caninas, personalmente prefiero la opción del canguro para mi perro. No me gustan demasiado las jaulas, y creo que los perros acostumbrados a un ambiente familiar agradecen un trato familiar también durante las vacaciones. Sin embargo, yo misma me he visto alguna vez en un apuro a la hora de encontrar uno de confianza.
Aunque la mejor opción puede ser algún familiar o amigo que ya conozca al perro, no siempre están disponibles. Por eso me parece muy buena la idea de las plataformas que ponen en contacto a propietarios con canguros de perros, como DogBuddy (hoy integrada en Rover).
Lo que más me gusta de estas plataformas es que son los propios clientes quienes puntúan a los cuidadores. A lo TripAdvisor, pero en versión perruna. Antes de reservar, comprueba qué seguro o garantía ofrecen en caso de accidente o urgencia veterinaria y conoce siempre al cuidador en persona.
¡Felices vacaciones!
Después de todo lo explicado, solo me queda desearte unas felices vacaciones. Las próximas, eso sí, procura que sean CON perro 😉 Aquí tienes mis consejos para viajar con perro.
Preguntas frecuentes
¿Es malo que en la residencia mi perro pase gran parte del día en un chenil?
En la mayoría de residencias los perros pasan buena parte del tiempo en cheniles, privados o compartidos, porque de otra forma la gestión sería muy complicada. Eso no significa que sean espacios pequeños u opresivos: los hay amplios y bien equipados. Lo importante es que salgan varias veces al día a zonas de juego, que el personal los conozca y que tu perro tolere bien ese entorno; si es miedoso o muy apegado a la familia, quizá esté mejor con un canguro.
¿Qué señales deberían hacerme desconfiar de un canguro de perros?
Desconfía si no puedes conocerlo en persona antes de la estancia, si no te deja ver la casa o el espacio donde estará tu perro, si las fotos no se corresponden con la realidad o si no muestra interés en conocer a tu perro. Un buen cuidador te propondrá una visita previa o una prueba corta, te preguntará por sus rutinas y te informará de cómo está. Revisa también qué seguro o garantía cubre un accidente o una urgencia veterinaria.
¿Puede haber problemas si el canguro cuida a varios perros a la vez?
Sí, puede haberlos: aunque cada perro sea muy bueno en su casa, no todos se llevan bien entre sí. Pregunta cuántos perros habrá durante la estancia, pide que se presenten antes con calma y asegúrate de que el cuidador tiene nociones de comportamiento canino para supervisarlos y separarlos si hace falta. Si tu perro no tolera bien a otros perros, busca a alguien que lo cuide en exclusiva.
¿Qué hago si mi perro es mayor o está enfermo y no quiero dejarlo con nadie?
Si puedes, lo mejor es organizar unas vacaciones en las que pueda acompañarte, buscando alojamientos y destinos que admitan perros. Si no es posible, para un perro mayor o con medicación suele ser preferible un familiar o un canguro con trato individual que una residencia. Déjale por escrito su medicación, sus rutinas y el teléfono de su veterinario, y coméntale la estancia al veterinario con antelación.