Terrier checo
Nombre original: Ceský Terrier
El terrier checo es un terrier pequeño, de patas cortas y pelo largo y sedoso, creado en el siglo XX cerca de Praga. Es más tranquilo y menos ladrador que la mayoría de los terriers, cariñoso con los niños y apañado en un piso, pero su pelo pide cepillado y peluquería.
Ficha rápida
Tamaño
- Peso
- 6-10 kg
- Altura
- 25-32 cm
- Esperanza de vida
- 12-15 años
- Ejercicio diario
- 45-60 min
- Origen
- República Checa
- Pelo
- Largo
- Grupo
- Grupo 3 FCI
Cómo es, de 1 a 5
Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.
¿Es para ti?
Te encajará si…
- Más tranquilo que la mayoría de los terriers
- Ladra poco
- Bueno con niños
- Se adapta bien a un piso
- Apenas suelta pelo
Piénsatelo si…
- Su pelo necesita cepillado frecuente y corte a tijera
- Reservado con desconocidos
- Instinto de caza con animales pequeños
- Raza muy rara en España
Carácter y temperamento

El terrier checo es un terrier poco típico. Se creó para cazar en madrigueras, como sus parientes, pero su creador buscaba también un perro fácil de llevar, y lo consiguió. El estándar de la FCI lo describe como un compañero equilibrado, nada agresivo, agradable y alegre, de carácter tranquilo y amable.
Si conoces a otros terriers, la diferencia se nota. Es menos explosivo, menos ladrador y menos peleón. Eso no quiere decir que no tenga su genio: sigue siendo valiente, curioso y con instinto de caza.
Con su familia es cariñoso y muy apegado. Le gusta estar cerca, seguirte por la casa y participar en todo. Con los niños suele llevarse muy bien, porque es paciente y juguetón, y tiene un tamaño robusto que aguanta mejor el juego que el de un perro diminuto. Como siempre, enseña a los niños a respetar sus descansos.
Con los desconocidos es algo reservado. No suele recibir a cualquiera con fiestas, pero tampoco es arisco. Avisa si alguien llega, aunque ladra poco para lo que es habitual en un terrier. Como guardián, cumple sin exagerar.
Con otros perros se lleva razonablemente bien si está socializado, aunque algunos ejemplares pueden ser selectivos, sobre todo con perros del mismo sexo. Con gatos y animales pequeños, cuidado: un gato con el que se ha criado suele ser aceptado, pero un conejo o un hámster despiertan al cazador.
Tolera estar solo unas horas si se le acostumbra poco a poco, aunque prefiere la compañía.
¿Para quién es? Para familias o personas que quieran un perro pequeño, tranquilo y cariñoso, con algo de carácter, que encaje en un piso. Es una buena opción para primerizos que estén dispuestos a cuidar su pelo. Si buscas un perro sin peluquería, mira otra raza.
Educación y adiestramiento

El terrier checo aprende bien, pero no es un perro que obedezca por obedecer. Tiene algo de la independencia de los terriers, así que la clave es hacer que trabajar contigo merezca la pena. El refuerzo positivo funciona muy bien con él.
Consejos concretos:
- Socialización temprana. Como es algo reservado con los desconocidos, preséntale muchas personas, ruidos y situaciones durante sus primeros meses, siempre a su ritmo (¿Qué es una clase de socialización de cachorros y para qué sirve?).
- Premios variados. Comida, juego y caricias. Si se aburre, desconecta: cambia de ejercicio antes de que pierda el interés.
- La llamada, desde cachorro. Su instinto de caza puede llevárselo detrás de un gato o un conejo. Entrénala en sitios tranquilos y aumenta la dificultad poco a poco.
- Acostúmbralo a la peluquería. Tocar patas, orejas y barba, subir a una mesa, oír la máquina. Cuanto antes empiece, mejor lo llevará.
- Con otros perros, juegos tranquilos y bien supervisados en la adolescencia, que es cuando pueden aparecer roces.
Sesiones cortas y divertidas, de cinco a diez minutos. Muchos terriers checos disfrutan con los juegos de olfato y los trucos, y algunos se animan con el agility o la búsqueda de rastros.
Ejercicio y actividad

El terrier checo necesita entre 45 y 60 minutos de actividad al día. Su energía es moderada: no es un perro incansable, pero tampoco de sofá.
Lo que le sienta bien:
- Dos o tres paseos diarios, con tiempo para olfatear.
- Juegos de búsqueda, escondiendo premios o juguetes. Le recuerdan su trabajo original.
- Juego con pelotas y juguetes de tirar, en casa o en un recinto vallado.
- Excursiones tranquilas por el campo, a su ritmo.
Es un perro de patas cortas, pero resistente: el estándar describe su galope como lento pero duradero. Puede acompañarte en paseos largos si los vas aumentando poco a poco.
En el campo, mejor con correa larga o en zonas valladas, salvo que su llamada sea muy sólida. Revisa sus patas y su barba al volver: espigas y barro se quedan en el pelo largo.
Cuidados del pelo

Aquí está el trabajo. El terrier checo tiene un pelo largo, fino pero firme, algo ondulado y con brillo sedoso. Apenas suelta pelo, pero crece sin parar y se enreda si no se cuida.
A diferencia de la mayoría de los terriers, no se arregla con stripping (arrancado del pelo muerto), sino con tijera y máquina. El estándar pide pelo corto en el lomo y los costados y deja largas las cejas, la barba, las patas y la parte de abajo del cuerpo.
Rutina recomendada:
- Cepillado varias veces por semana, con cepillo de púas y peine, insistiendo en barba, patas y vientre, donde se forman nudos.
- Corte cada seis u ocho semanas, en casa si aprendes o en una peluquería canina que conozca la raza.
- Barba: límpiala tras las comidas para que no huela ni se manche.
- Orejas: revísalas cada semana y retira el pelo que tapone el conducto si te lo indica el veterinario.
Recorta las uñas y el pelo entre las almohadillas cada pocas semanas, y cepíllale los dientes varias veces por semana.
Salud

El terrier checo es una raza robusta, pero tiene algunas enfermedades hereditarias conocidas. El club estadounidense de la raza pide a sus criadores varias pruebas antes de criar:
- Luxación primaria del cristalino (PLL). El cristalino del ojo se desplaza, lo que causa dolor y puede provocar glaucoma y ceguera. Existe un test genético: pide el resultado de los padres.
- Calambre del scottie («Scottie cramp»). Episodios de movimientos rígidos o espasmódicos al hacer ejercicio o con emociones fuertes. Suele ser leve, pero el estándar de la FCI lo considera motivo de descalificación.
- Luxación de rótula, frecuente en razas pequeñas.
- Otros problemas oculares, como las cataratas, y algunos problemas cardíacos descritos en la raza.
- Problemas de piel, que conviene comentar con el veterinario si aparecen picores o zonas enrojecidas.
Pruebas que conviene pedir al criador: test genético de PLL de los dos padres, revisión ocular reciente, valoración de rótulas y, si es posible, radiografía de cadera y revisión cardíaca.
Tolera de forma moderada el calor y el frío. En verano, sombra, agua fresca y paseos en las horas frescas. Si lo llevas con el pelo muy corto en invierno, un abrigo ligero le ayudará en los días más fríos.
Alimentación

Un terrier checo de 6 a 10 kilos no necesita mucha comida, pero sí comida de calidad y bien medida. El sobrepeso castiga sus rodillas y su espalda.
Pautas generales:
- Cachorros: pienso de cachorro de raza pequeña, en tres o cuatro tomas al día hasta los seis meses y después dos o tres.
- Adultos: pienso de calidad para raza pequeña, en dos tomas al día.
- Premios: pequeños y descontados de su ración. Un trocito de salchicha para perros o de queso funciona como premio especial.
- Snacks dentales o mordedores adecuados a su tamaño, como ayuda a la higiene de la boca.
Ajusta la cantidad a su actividad real y pésalo de vez en cuando: bajo el pelo largo es fácil no darse cuenta de que ha engordado. Deberías notar sus costillas al pasar la mano.
Historia y origen

El terrier checo es una raza joven, con fecha y autor conocidos. La creó František Horák, un criador de Klánovice, cerca de Praga, a mediados del siglo XX. Su idea era conseguir un terrier de caza ligero, de patas cortas, bien pigmentado, con orejas caídas, fácil de arreglar y fácil de educar.
Para ello cruzó un macho de sealyham terrier (Sealyham terrier) con una hembra de scottish terrier (Scottish terrier). Según el estándar de la FCI, en 1949 empezó a fijar las características de la raza. Los primeros ejemplares se presentaron en público en 1959, y la FCI la reconoció en 1963.
Su uso original era la caza del zorro y el tejón en madriguera, pero hoy es sobre todo un perro de casa y de compañía. Llegó a Estados Unidos en los años ochenta, y el American Kennel Club la reconoció en 2011.
Sigue siendo una raza poco numerosa, también en su país, y muy rara en España. Si te atrae su carácter, en las protectoras hay muchos terriers pequeños y cruces de terrier buscando familia.
Galería: fotos reales del terrier checo
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Foto: Svenska Mässan from Sweden · CC BY 2.0 -
Foto: ceskyfreund36 · CC0 -
Foto: Pleple2000 · CC BY-SA 4.0 -
Foto: Steffen Heinz · CC BY-SA 3.0 -
Foto: ceskyfreund36 · CC0
Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un terrier checo?
Un terrier checo vive entre 12 y 15 años. Es una raza robusta y con pocos problemas graves, aunque tiene algunas enfermedades hereditarias conocidas, como la luxación primaria del cristalino, para la que existe test genético. Para que envejezca bien, mantenlo en su peso, cuida sus dientes y hazle revisiones veterinarias anuales, más frecuentes desde los ocho años.
¿Qué diferencia hay entre el terrier checo y el scottish terrier?
El terrier checo es más ligero y tranquilo, tiene el pelo largo, fino y sedoso, y se arregla con tijera y máquina, no con stripping. El scottish terrier tiene el pelo duro y un carácter más independiente. De hecho, el terrier checo nació de cruzar un sealyham terrier con una hembra de scottish terrier.
¿El terrier checo puede vivir en un piso?
Sí, se adapta bien. Es un perro pequeño, tranquilo en casa y que ladra poco para ser un terrier, algo que agradecen los vecinos. Eso sí, necesita entre 45 y 60 minutos de actividad diaria repartidos en varios paseos y algo de juego. Con eso cubierto, es un compañero muy llevadero en un piso.
¿El terrier checo suelta pelo?
Muy poco. Su pelo largo y sedoso crece de forma continua y apenas se cae, por eso se considera apto para muchas personas alérgicas, aunque no existe el perro 100 % hipoalergénico. La contrapartida es el mantenimiento: necesita cepillado varias veces por semana y un corte a tijera y máquina cada seis u ocho semanas.
¿Y si adoptas?
En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del terrier checo esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.
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