Perro con siluetas de muchos otros perros detrás
En este artículo
  1. Qué es el síndrome de Noé (animal hoarding o trastorno por acumulación de animales)
  2. Cómo reconocer un caso de síndrome de Noé
  3. Qué hacer si sospechas de un caso de síndrome de Noé
  4. El síndrome de Noé y las autoridades

El síndrome de Noé es el nombre popular del trastorno por acumulación de animales: la persona que lo padece reúne en su casa un número excesivo de animales (sobre todo perros y gatos) sin poder darles los cuidados básicos, y no es consciente del problema. Es una forma de maltrato animal encubierta por un aparente buen propósito, el de rescatar animales perdidos o abandonados. En realidad, el síndrome de Noé es un trastorno mental y un grave problema de salud pública poco conocido y, a menudo, mal explicado.

Qué es el síndrome de Noé (animal hoarding o trastorno por acumulación de animales)

Síndrome de Noé es una denominación no oficial que se usa para referirse a las personas que padecen un trastorno psiquiátrico caracterizado por la acumulación patológica de animales (sobre todo perros y gatos) en su hogar. Las personas afectadas suelen recoger a los animales de la calle. Con el pretexto de darles cobijo y salvarlos de una suerte incierta, los llevan a su casa y acumulan un gran número de ellos sin disponer de los medios para cuidarlos adecuadamente.

Las personas con un trastorno por acumulación de animales (animal hoarding, en inglés) se muestran incapaces de reconocer el perjuicio que la situación supone para su salud, para la de la comunidad en la que viven y para la de los animales que acumulan.

Un trastorno psiquiátrico parecido al síndrome de Diógenes

Desde 2013, el manual de diagnóstico psiquiátrico DSM-5 reconoce el trastorno de acumulación como un diagnóstico propio, y menciona la acumulación de animales como una forma especial de ese trastorno. Popularmente, se distinguen dos tipos:

  1. Acumulación de animales: popularmente conocida como síndrome de Noé.
  2. Acumulación de objetos: popularmente asociada al síndrome de Diógenes.

En muchos casos, ambos se dan al mismo tiempo.

Sin embargo, la acumulación de animales se ha estudiado mucho menos que la de objetos. Hoy en día sigue siendo un fenómeno poco conocido, mal explicado y escasamente atendido por las autoridades.

En una parte importante de los casos analizados, las personas que acumulan animales también acumulan objetos.

El síndrome de Noé empezó a estudiarse de forma sistemática en 1997, en Estados Unidos, por el Hoarding of Animals Research Consortium (HARC), vinculado a la Universidad Tufts.

En España, el equipo de investigadores de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud fue pionero en la investigación sobre este trastorno. Desde 2011 estudian el fenómeno con el objetivo de conocer en profundidad sus características en nuestro entorno. La finalidad es llegar a diseñar protocolos de actuación multidisciplinares que den soluciones adecuadas tanto a las personas que padecen la enfermedad como a los animales y a la comunidad afectada.

En 2014, la doctora Paula Calvo y el resto del equipo de la Cátedra publicaron el primer estudio sobre el síndrome de Noé en España, y uno de los primeros de Europa. El estudio analizaba 24 casos, con un total de 1.218 perros y gatos implicados. A partir de sus conclusiones, Calvo explica que la acumulación de animales debería considerarse y reconocerse como una forma clara de maltrato animal y de tenencia irresponsable:

Los animales requisados en casos de síndrome de Noé muchas veces tienen que ser eutanasiados debido a su pésimo estado de salud. El resto, habitualmente, requiere atención veterinaria y, además, muestra graves problemas de comportamiento. Eso quiere decir que no son perros o gatos fácilmente adoptables. Y, por lo tanto, el trastorno de acumulación de animales se convierte en un problema con graves consecuencias, tanto emocionales como económicas, para las personas e instituciones de protección animal que trabajan con los animales rescatados.

El síndrome de Noé como peligro para la salud pública

La acumulación de animales supone una seria preocupación sanitaria, tanto para quienes viven en la casa como para todo el vecindario. Hablamos de riesgo de incendio por el exceso de objetos que muchas veces también se amontonan junto a los animales, daños en la instalación eléctrica, atascos en los desagües (inundaciones), infestaciones de insectos o plagas de roedores, peligro de zoonosis (enfermedades que se transmiten de los animales a las personas), etc.

Además, las grandes acumulaciones de heces y orina pueden dañar las viviendas sin posibilidad de reparación, pueden liberar bioaerosoles tóxicos, causar malos olores a los vecinos, enfermedades respiratorias, etc.

Cómo reconocer un caso de síndrome de Noé

Es importante aprender a reconocer este trastorno porque, la mayoría de las veces, son los propios vecinos quienes alertan del problema a las autoridades y hacen posible que los animales sean rescatados y que la persona acumuladora reciba ayuda o tratamiento.

La acumulación patológica de animales se define según estos criterios:

  • Tener un número anormal y excesivo de animales.
  • Negligencia en su cuidado: no se les pueden ofrecer los cuidados básicos de alimentación, salud, cobijo, etc. En muchos casos, ni siquiera tienen comida o agua a su disposición. Como consecuencia, muchos enferman o mueren por desnutrición, enfermedades infecciosas o heridas y problemas médicos sin tratar.
  • La persona niega que no puede cuidar adecuadamente de los animales.
  • Niega el impacto de su negligencia sobre la salud y el bienestar de los animales, la casa y las personas que viven en ella.
  • Sigue acumulando animales y recogiendo cada vez más, aun cuando la situación es insostenible.

Algunas señales que pueden hacer sospechar desde fuera: olor muy fuerte a orina y heces que sale de la vivienda, ladridos o maullidos constantes de muchos animales, animales visiblemente delgados o enfermos en ventanas y balcones, ventanas tapadas, y una persona que evita que nadie entre en su casa.

¿Cómo son las personas que acumulan animales?

El estereotipo de una persona acumuladora de animales suele ser el de una mujer de edad avanzada, que vive sola y en una situación socioeconómica desfavorecida.

Pero, aunque los datos apoyan este perfil general, se han encontrado casos de síndrome de Noé en todas las capas sociales, sin importar el género o la edad. Como explica la Dra. Paula Calvo:

La acumulación patológica no entiende de edad, ni de género ni de fronteras socioeconómicas. Este trastorno se ha observado tanto en hombres como en mujeres, jóvenes, ancianos, casados, solteros o viudos y en personas con un perfil profesional alto. Ha habido, incluso, acumuladores entre personas dedicadas profesionalmente a la medicina humana o a la veterinaria.

En todos los casos, el acumulador no reconoce que padece un trastorno y suele negar que la situación se le ha ido de las manos. No es capaz de percibir que los animales que ha rescatado viven en condiciones deplorables, incluso muchas veces matándose y devorándose unos a otros.

En algunos casos, los medios de comunicación presentan a las personas con síndrome de Noé como una especie de héroes rescatadores de animales. Esta imagen distorsionada es muy peligrosa, ya que nunca debería confundirse la acumulación patológica con los proyectos legítimos de protección animal que llevan a cabo refugios y protectoras.

¿Por qué lo hacen?

La acumulación patológica de animales es un comportamiento complejo que puede tener su origen en múltiples factores. A menudo se relaciona con experiencias traumáticas (habitualmente durante la infancia) que dan lugar a formas disfuncionales de relacionarse con los demás y llevan a desarrollar comportamientos adictivos y compulsivos.

A veces, el detonante puede ser una crisis, como perder el empleo o a un ser querido, que impulsa a la persona a buscar apoyo en los animales, pero sin control.

Las personas con síndrome de Noé acumulan animales de forma compulsiva para llenar vacíos afectivos, mientras que las necesidades reales de los animales quedan ignoradas.

En ocasiones, las personas afectadas enmascaran su trastorno como actividades de rescate de animales o incluso dicen que funcionan como refugio o protectora. Pueden ser muy convincentes y hacer creer a los demás que lo que hacen es loable y perfectamente justificable.

Qué hacer si sospechas de un caso de síndrome de Noé

Si crees que un vecino o un conocido acumula animales y no puede cuidarlos:

  1. No intentes resolverlo por tu cuenta ni te enfrentes a la persona: suele negar el problema y puede reaccionar escondiendo a los animales.
  2. Recoge información: fechas, olores, ruidos, animales visibles en mal estado, fotos desde la vía pública (nunca del interior de la vivienda).
  3. Avisa a las autoridades: el ayuntamiento (servicios de protección animal o de salud pública), la Policía Local o la Guardia Civil (SEPRONA). Si los animales están en mal estado, puede tratarse de maltrato: aquí te explico cómo denunciar un caso de maltrato animal.
  4. Pide también la intervención de los servicios sociales: la persona necesita ayuda, no solo una sanción.

Recuerda que la Ley 7/2023 de bienestar animal obliga a garantizar a cada animal alimentación, atención veterinaria y unas condiciones de vida adecuadas, y que el maltrato y el abandono son delito según el Código Penal.

El síndrome de Noé y las autoridades

Reconocer la presencia del trastorno por acumulación de animales en nuestra sociedad es el primer paso para identificar y detectar los casos a tiempo y resolverlos de la manera más eficaz posible.

Cuando las autoridades detectan un caso, el proceso puede ser muy lento. Pueden pasar años antes de que se requisen los animales. Además, muchas veces no se presta ningún tipo de atención a la persona que sufre el trastorno. Esto es muy peligroso ya que, tal como explican desde la Cátedra Fundación Affinity, «el porcentaje de reincidencia sin el tratamiento psiquiátrico adecuado es cercano al 100 %».

Por todo ello, son necesarios protocolos de actuación que coordinen a servicios veterinarios, sociales y sanitarios, y que sirvan para prevenir nuevos casos de síndrome de Noé y la reincidencia de las personas afectadas.

Y si quieres ayudar a los animales sin riesgo de que se te vaya de las manos, la mejor forma es colaborar con una protectora o hacerte casa de acogida: siempre con su apoyo y con un número de animales que puedas atender.

Bibliografía consultada

Preguntas frecuentes

¿Cómo distinguir a alguien que rescata muchos animales de una persona con síndrome de Noé?

La clave no es solo el número de animales, sino si puede cuidarlos. Quien rescata de forma responsable reconoce sus límites, pide ayuda, colabora con protectoras y busca adopciones, y sus animales están alimentados y con atención veterinaria. En la acumulación patológica, la persona niega el problema, sigue recogiendo animales aunque la situación sea insostenible, rechaza la ayuda con su cuidado y casi nunca los da en adopción.

¿Cómo puedo ayudar a un familiar o conocido que acumula animales?

Evita los reproches y los enfrentamientos: la persona suele negar el problema y puede reaccionar escondiendo a los animales. Céntrate en el bienestar de los animales y en su propia salud, y busca apoyo profesional a través de los servicios sociales o de su médico, porque sin tratamiento es muy probable que vuelva a ocurrir. Si los animales están en mal estado o hay riesgo para la salud de quienes viven en la casa, avisa a las autoridades.

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