¿Pienso o comida casera para perros, qué es mejor?
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Actualmente, la mayoría de propietarios caninos de países occidentales alimentan a sus perros con pienso. Sin embargo, la comida casera es un modelo de alimentación más ligado al concepto «natural» y está ganando terreno. Ambas opciones tienen ventajas e inconvenientes. ¿Qué es mejor: pienso o comida casera para perros? En este post intentaré daros argumentos de peso para que podáis decidir por vosotros mismos 😉
Mi respuesta corta: una dieta casera bien formulada puede ser excelente, pero una mal hecha es peor que un buen pienso. Si no tienes tiempo ni conocimientos (o la ayuda de un veterinario nutricionista) para equilibrarla, un pienso completo de calidad es la opción más segura.
Antes de entrar a discutir sobre las «maldades y bondades» de los piensos para perros y las «bondades y maldades» de la comida casera, me gustaría aclarar algunos conceptos clave que tienen que ver con el origen biológico del perro y con su anatomía.
Perros, lobos y diferencias en el sistema digestivo
El perro y el lobo gris comparten más del 99 % de sus genes y muchos taxonomistas (los expertos en clasificar biológicamente a las especies animales) consideran al perro una subespecie del lobo y no una especie distinta.
Ahora bien, las diferencias entre lobo y perro doméstico son evidentes:
- Distinta morfología: aunque algunas razas de perro puedan ser muy parecidas al lobo, a nadie le cabe duda de que un chihuahua, por ejemplo, tiene una apariencia bien distinta a la de su antecesor salvaje.
- Distinto comportamiento: hay claras evidencias de las diferencias de comportamiento entre lobos y perros. Por citar solo una de las múltiples referencias, se han hecho estudios que demuestran que lobos y perros nacidos y criados desde cachorros en un mismo entorno humano desarrollan patrones de conducta bien distintos, por ejemplo en su forma de relacionarse con las personas.
- Distinto gasto energético: en este punto me voy a referir al prototipo de perro doméstico que convive en el núcleo de una familia humana. A todas luces, sus requerimientos energéticos no podrán ser nunca los mismos que los de un lobo, que duerme a la intemperie y necesita grasa para protegerse del frío del invierno, caza, recorre largas distancias y se mueve en un territorio de varios kilómetros cuadrados que debe proteger de posibles intrusos.
Aunque estas tres grandes diferencias son innegables, fisiológicamente no existen características diferenciales suficientemente relevantes entre perros y lobos como para considerarlos especies distintas, y esa similitud fisiológica es fundamental a la hora de hablar de su alimentación. Tanto los requerimientos nutricionales como la capacidad de digestión de nutrientes dependen de procesos fisiológicos.
La dieta no es una cuestión de opinión: la anatomía del perro marca sus necesidades nutricionales y sus capacidades digestivas. Desde la forma de sus dientes hasta la longitud de su intestino dan pistas sobre el tipo de alimentos que deberían formar la base de su dieta.
El perro, un carnívoro «no estricto»
El perro, igual que el lobo, es lo que en biología se denomina un carnívoro no estricto (hay quien prefiere hablar de omnívoro con tendencia carnívora). Es decir, necesita una alimentación cuyo ingrediente principal sea la carne, pero tiene un sistema digestivo preparado para aprovechar ingredientes de origen vegetal en cantidades moderadas. Nunca como base de su dieta.
Como carnívoro, el perro tiene unos dientes diseñados para comer carne: colmillos grandes para sujetar las presas y desgarrar su carne, premolares y molares con bordes dentados para cortar la carne o triturar huesos, e incisivos pequeños que no están especializados en cortar materia vegetal como los de los herbívoros.
La boca del perro está diseñada para comer carne. Solo hay que compararla con la de un herbívoro para darse cuenta.
Como explicaron muy bien hace algún tiempo los impulsores de Natuka, una empresa de alimentación natural, en una presentación sobre comida casera para perros, las diferencias entre el sistema digestivo de un carnívoro como el perro y el de un herbívoro (una vaca, por ejemplo) o un omnívoro (una persona) son claras:
- Tracto digestivo más corto: porque las proteínas, que son el principal componente de la carne, se digieren más rápidamente que los almidones y la celulosa, presentes en ingredientes de origen vegetal como los cereales.
- Ciego de tamaño reducido: porque la digestión de materia animal no requiere tanta fermentación como la de origen vegetal. Los herbívoros tienen un ciego mucho más largo para fermentar mejor.
- pH estomacal más ácido para digerir con más facilidad la carne y los huesos.
- Menor densidad de flora bacteriana, porque los perros necesitan digerir un menor rango de alimentos que los animales omnívoros como los humanos.
- Muy poca amilasa salival, porque los cánidos apenas inician la digestión de los alimentos en la boca.
No solo la boca del perro sino también todo su sistema digestivo está diseñado para alimentarse mediante una dieta basada en alimentos de origen animal.
Sin embargo, no podemos obviar que el proceso de domesticación (de lobo a perro) ha provocado algunos cambios que han afectado al sistema digestivo…
El perro ya no es un lobo. A la hora de hacer la digestión, tampoco
En 2013, la prestigiosa revista científica Nature publicó un estudio del genetista Erik Axelsson, de la Universidad de Uppsala (Suecia), que comparaba el genoma de 60 perros de 14 razas distintas con el de 12 lobos. El estudio detectó que los perros tienen, genéticamente, más capacidad que los lobos para descomponer el almidón en su sistema digestivo.
El almidón está presente en múltiples alimentos de origen no animal, como los cereales.
Esto se podría explicar, desde un enfoque evolutivo, si tenemos en cuenta que los primeros lobos que luego se convertirían en perros empezaron a alimentarse de los desechos de los asentamientos humanos. Y desde entonces hasta ahora, muchos perros han sido alimentados con sobras de nuestra comida.
¿Comida casera para perros sí, piensos para perros no? Depende…
La alimentación natural no es solo una cuestión de «moda». Los alimentos naturales bien elegidos son muy saludables, pero los procesados también pueden tener sus ventajas.
Por un lado, los alimentos naturales no incorporan aditivos (conservantes, colorantes, saborizantes y antioxidantes), algo que valoran muchas personas, sobre todo en perros con la piel o la digestión sensibles. Por otro, los ingredientes frescos conservan mejor algunos nutrientes, ya que los procesos de extrusión que se utilizan para fabricar la mayoría de piensos para perros implican cocciones a temperaturas muy altas. Esto se hace, entre otras cosas, para eliminar el riesgo de presencia de bacterias como la salmonela y otros microorganismos peligrosos. Pero claro, con el calor, parte de los nutrientes se pierden por el camino (los fabricantes lo compensan añadiendo vitaminas y minerales después).
Ahora bien, también existen piensos para perros prensados en frío, que aplican procesos térmicos menos agresivos. Este artículo de Tiendanimal no está nada mal para entender la diferencia entre piensos para perros extrusionados y prensados en frío.
Un alimento natural, sin procesar, rico en nutrientes y apropiado para el sistema digestivo del perro (¡ojo, porque no cualquier alimento vale!), tendrá muy buenas propiedades. Y, además, mantendrá un sabor y un olor más natural, algo que tiene mucho que ver con el placer de comer, también en los perros.
Hasta aquí podríamos concluir que la comida casera para perros es, sin duda, la mejor opción. Pero esto solo ocurre cuando la elección de sus ingredientes es correcta y la proporción en la que los servimos también. De otro modo, se pueden anular los efectos beneficiosos de una dieta natural.
Cuando hablamos de perros, la opción más natural son las dietas caseras. Lo que ocurre es que la comida casera para perros tiene algunas condiciones:
1- Es necesario tener un mínimo conocimiento sobre nutrición canina para no provocar ninguna carencia nutricional. Los estudios que han analizado recetas caseras publicadas en libros e internet han visto que la gran mayoría no cubren todas las necesidades del perro, sobre todo de calcio, algunas vitaminas y minerales. Por eso lo ideal es que un veterinario especializado en nutrición te ayude a formular la dieta. Si no puedes o no piensas dedicar tiempo a informarte, descarta la dieta casera.
2- Hay que asumir el riesgo de que algunos de los ingredientes frescos puedan contener patógenos y parásitos (Toxoplasma gondii, triquina, virus de Aujeszky en el cerdo crudo, anisakis, salmonela, etc.). Es cierto que el riesgo se reduce porque la comida casera para perros utiliza ingredientes aptos para el consumo humano que han pasado todos los controles. Además, la congelación previa elimina algunos parásitos (no las bacterias como la salmonela) y la cocción de algunos ingredientes reduce aún más el riesgo (¡nunca la de los huesos! Te explico por qué en este otro artículo sobre si es bueno que los perros coman huesos).
3- Hay que contar con el tiempo y el espacio en casa suficientes para ir a comprar, almacenar (un buen congelador) y preparar el alimento, algo que no siempre es fácil.
¿El pienso para perros es tan malo como algunos cuentan?
Soy de las que piensan que tampoco hace falta demonizar los piensos para perros, porque pueden ser la opción más práctica para muchos propietarios y la más segura para la salud de muchos perros.
Digo la más segura porque frecuentemente se piensa que la comida casera para perros es, simplemente, guardar las sobras de nuestra comida para que se las coma nuestro perro. Eso tiene riesgos altísimos para la salud de cualquier cánido. Recordemos que la dieta de un carnívoro como el perro no puede ni debe ser nunca la misma que la de un omnívoro como es el ser humano.
Por otro lado, no todos los piensos para perros tienen la misma composición ni la misma calidad.
Desconfía de entrada de los piensos más baratos, estén donde estén. Muchos de los que se venden en el supermercado tienen poca proteína animal y mucho ingrediente de origen vegetal. Solo hay que fijarse en la etiqueta y ver qué porcentaje de proteína animal contienen y cuánto de ingredientes de origen vegetal.
En tiendas especializadas y veterinarios hay piensos para perros que no incluyen aditivos artificiales y mantienen niveles proteicos altos. Si quieres aprender a distinguirlos, te lo explicamos paso a paso en cómo elegir el mejor pienso para tu perro, y puedes comparar opciones en nuestro directorio de marcas de pienso y comida para perros.
Por cierto, en perros sanos no hay estudios suficientes que relacionen niveles altos de proteína animal en la dieta con daños renales, una de las críticas que algunas empresas de piensos argumentan en contra de la comida casera. Otra cosa es un perro que ya tiene una enfermedad renal: en ese caso, la dieta la debe pautar el veterinario.
Y aún un último apunte sobre el tema de la proteína:
No hay que fijarse solo en el porcentaje de proteína que lleva un pienso, sino en el valor biológico de esa proteína o, lo que es lo mismo, en lo aprovechable que es para el organismo de nuestro perro. Muchos piensos incluyen ciertos subproductos animales, como picos, patas, etc., que contienen mucha proteína pero de bajo valor biológico (poco aprovechable).
La opción intermedia: dieta mixta
Entre el todo y el nada hay un término medio que muchas familias usan: un pienso completo de calidad como base y una parte de comida fresca (carne o pescado cocinados sin sal ni condimentos, algo de verdura) como complemento, o alimentos húmedos y deshidratados de buena calidad. Si lo haces, recuerda dos cosas: lo que añades debe restarse de la ración de pienso para que no engorde, y ese extra no debería pasar de una parte pequeña del total si no quieres desequilibrar la dieta.
Si te interesan otras opciones, como la comida deshidratada o los piensos sin cereales, te las cuento en nuevos modelos de alimentación canina. Y elijas lo que elijas, repártelo bien a lo largo del día: lo explico en cuántas veces al día debe comer un perro.
Alimentos caseros que un perro no debe comer nunca
Si te animas con la comida casera o con las sobras «sanas», hay alimentos que son tóxicos para los perros aunque a nosotros nos sienten bien:
- Chocolate y cacao, café y bebidas con cafeína.
- Uvas y pasas: pueden provocar insuficiencia renal incluso en cantidades pequeñas.
- Cebolla, ajo, puerro y cebollino, crudos, cocinados o en polvo.
- Xilitol, un edulcorante presente en chicles, caramelos y algunos productos «sin azúcar».
- Nueces de macadamia.
- Alcohol y masa cruda con levadura.
- Huesos cocinados, que se astillan.
Ante cualquier ingestión de estos alimentos, llama a tu veterinario o acude a un veterinario de urgencias 24 horas aunque el perro parezca estar bien.
En resumen
Bueno, la verdad es que seguiría escribiendo sobre el tema porque da mucho juego, pero espero haber podido ayudar con este texto «corto» a disipar algunas dudas sobre si la comida casera para perros es mejor que los piensos o a la inversa. En definitiva, se trata de una elección muy personal, así que queda en vuestras manos. Eso sí: si vas a cambiar la dieta de tu perro, hazlo poco a poco y coméntalo con tu veterinario, sobre todo si es un cachorro, es mayor o tiene algún problema de salud.
Preguntas frecuentes
¿Si mi perro se acostumbra a la comida casera, luego rechazará el pienso?
Es bastante frecuente: un perro que ha probado la comida fresca suele preferirla y después cuesta que vuelva a comer solo pienso. No es irreversible, pero conviene tenerlo en cuenta antes de cambiar. Si quieres flexibilidad, una dieta mixta con un pienso completo de calidad como base y algo de comida fresca es un buen término medio, y cualquier cambio hazlo siempre poco a poco.
¿Es malo darle a mi perro carne que ha estado congelada?
No. En las dietas con ingredientes crudos, congelarlos antes es precisamente una medida de seguridad, porque elimina algunos parásitos. Eso sí, no acaba con bacterias como la salmonela, así que la higiene al manipularlos tiene que ser muy cuidadosa. Y recuerda que los huesos nunca se dan cocinados, porque se astillan.
¿Una dieta cruda o BARF es más barata y sencilla que el pienso?
En general, no. Una dieta natural bien hecha tiene que ser variada (distintas carnes, pescado, huevos, verduras), lleva tiempo de compra y preparación, exige una higiene muy cuidadosa al manipular alimentos crudos y bastante espacio de congelador. Te recomendamos no empezarla sin el asesoramiento de un veterinario especializado en nutrición; si no puedes hacerla bien, un buen pienso será mejor opción.
¿Qué marca de pienso nos recomendáis?
Preferimos no recomendar una marca concreta sin conocer su fabricación. Lo que sí te aconsejamos es leer la etiqueta: busca un pienso cuyo ingrediente principal sea proteína animal de buena calidad, desconfía de los más baratos con mucho ingrediente vegetal y fíjate en el valor biológico de la proteína, no solo en el porcentaje. Tu veterinario puede ayudarte a elegir según la edad y la salud de tu perro.
¿Qué hago si a mi perro le sienta mal cada cambio de pienso?
Haz los cambios de dieta de forma muy gradual, mezclando durante varios días el alimento nuevo con el anterior, y evita ir saltando de un pienso a otro continuamente. Si las diarreas, los gases o las malas digestiones son frecuentes, coméntalo con tu veterinario para descartar una intolerancia u otro problema digestivo antes de probar una dieta casera o deshidratada.
¿Puedo darle comida casera a un perro mayor con problemas de riñón?
En un perro que ya tiene una enfermedad renal, la dieta la debe pautar el veterinario, sea pienso o comida casera. No te recomendamos improvisar recetas en ese caso: un error en la cantidad de proteína o de algunos minerales puede empeorar el problema. Si prefieres la opción casera, pide que te la formule un veterinario especializado en nutrición.