Jack russell travieso con un zapato en la boca
En este artículo
  1. Por qué tu perro se porta así: genética y ambiente
  2. ¿Influye la raza en el comportamiento?
  3. Cuatro consejos para no sentirte culpable
  4. Por dónde empezar con los problemas más habituales

¿Tu perro ladra demasiado? ¿Parece que quiere comerse a cada perro que pasa por su lado? ¿Tira de la correa durante los paseos? ¿Todavía hace pis dentro de casa?…

Si tienes un perro «mal educado», lo primero que debes saber es que no todo depende de ti: la genética, sus primeras experiencias y su salud pesan tanto como la educación. Eso no significa que no se pueda mejorar. Con un buen enfoque y, si hace falta, ayuda profesional, casi todos estos problemas tienen solución.

El repertorio de «malos hábitos caninos» es largo. Tanto como la desesperación de algunos propietarios que creen no haber sido hábiles en la educación de sus perros. Pero no siempre toda la culpa es del propietario. …¡Ni tampoco todo el mérito!

Si eres de los que cree que el perro del vecino se porta mucho mejor que el tuyo, esta información te interesa. Si piensas que tú y tu perro sois los vecinos envidiados, solo te digo una cosa: también deberías leerla. 😉

Algunos programas televisivos y ciertos educadores caninos poco documentados han fomentado la idea de que quien no tiene un perro modélico es porque no se ha esmerado suficiente en su educación. Esta idea es engañosa.

En realidad, los problemas de comportamiento en perros son siempre multifactoriales. Eso quiere decir que no dependen únicamente de la buena o mala actuación de los propietarios. Desde el ambiente intrauterino cuando nuestro perro estaba en la barriga de su madre hasta las primeras experiencias que tuvo antes de llegar a nuestras manos pueden haber influido de forma determinante en su comportamiento.

Por qué tu perro se porta así: genética y ambiente

El comportamiento de cualquier perro es la suma de su carga genética y de las experiencias que le proporciona el entorno en el que se desarrolla.

Además, entran en juego otros factores como la edad del animal, su estado de salud, las vivencias que tuvo durante su etapa de cachorro, etc. Incluso la dieta y el nivel de ejercicio pueden influir sobre el comportamiento.

No es ninguna barbaridad afirmar que hay perros con más tendencia que otros a mostrar conductas de agresividad o miedo, por ejemplo. Y sí, algunos son más obedientes que otros por naturaleza.

Ahora bien: un manejo apropiado por parte del propietario es una pieza importantísima en la prevención y solución de problemas de comportamiento.

¿Influye la raza en el comportamiento?

Si bien es cierto que la normativa sobre los llamados «perros potencialmente peligrosos» (el Real Decreto 287/2002, que clasifica a los perros por raza y por características físicas) tiene muchísimas pegas, no se puede obviar el hecho de que algunas razas de perro han sido genéticamente seleccionadas para llevar a cabo determinadas funciones. Muchas veces, esas funciones han estado intencionadamente relacionadas con la agresividad. Eso implica que buena parte de los individuos de esas razas pueden tener una fuerte tendencia innata a mostrar conductas agresivas en determinadas situaciones (no siempre, y por eso hablo de conductas agresivas y no de perros agresivos). Igual que perros de razas seleccionadas para la caza, por ejemplo, mostrarán, por lo general, tendencias naturales a levantar o perseguir presas. En realidad, no hay nada malo en ello. Al contrario:

La raza nos puede servir, muchas veces, como pista para saber cuáles van a ser las potencialidades de nuestro perro y, por lo tanto, para trabajar con ahínco en una educación particularizada desde el principio. Mira este otro post sobre razas de perros para saber cuál podría ser tu media naranja, o haz el test de qué raza de perro te conviene.

Cuatro consejos para no sentirte culpable

En realidad, los perros no se portan ni mal ni bien, lo que pasa es que nuestras normas sociales no son las mismas que las suyas. Ellos se comportan como perros, que es lo que son, y a nosotros eso nos resulta a veces problemático: ladran, muerden, se quejan al quedarse solos en casa… Entender el origen de sus comportamientos y encontrar la manera de adaptarlo a nuestro estilo de vida es la clave para una convivencia feliz. Pero hay que saber cómo hacerlo para preservar, en todo momento, el bienestar del animal.

Y dicho esto, ahí van cuatro consejos útiles para lograr que te sientas un poco menos culpable si todavía no has conseguido que tu perro esté tan bien educado como te gustaría:

  1. No es oro todo lo que reluce: deja de comparar a tu perro con los demás. Cada animal tiene sus particularidades, sus defectos y sus virtudes. Intenta aprovechar al máximo las potencialidades del tuyo y reconducir aquellos comportamientos que te resultan molestos.

  2. Cuestión de genes: comportamientos como el miedo, la agresividad o la excitabilidad tienen una heredabilidad significativa. Por lo tanto, muchas veces tendremos que asumir ciertas tendencias innatas a responder con miedo o agresividad (o ambos) en perros hijos de padres que mostraban esos comportamientos.

  3. Pedir ayuda es de sabios: una ayuda experta es valiosísima cuando se trata de garantizar la buena convivencia entre tu perro y tú. Busca un etólogo canino o un educador canino de calidad, que trabaje sin castigos, y déjate ayudar. Aquí explico cómo encontrar un buen profesional. Invertir en educación para tu perro es invertir en felicidad para ti y para él.

  4. Quien algo quiere, algo le cuesta: educar a un perro, como a un niño, requiere tiempo, dedicación y cariño. Si te implicas en la tarea, conseguirás resultados.

Por dónde empezar con los problemas más habituales

Ampliación de la redacción de simiperroHABLARA (octubre de 2026).

Si te has reconocido en alguna de las preguntas del principio, aquí tienes por dónde empezar:

Y ahora… ¡a disfrutar con tu perro!

Preguntas frecuentes

¿Es normal que a mi perro le cueste más aprender que a otros perros?

Sí. La genética, la raza, la edad y las experiencias previas influyen mucho en la facilidad para aprender. Algunas razas fueron seleccionadas para estar muy pendientes de las personas y otras para trabajar de forma más independiente. En vez de comparar, te recomendamos celebrar sus avances, adaptar los ejercicios a él y disfrutar del rato que pasáis juntos entrenando.

¿Por qué mi perro sigue haciendo pis en casa aunque lo saque a sus horas?

Primero conviene descartar con el veterinario un problema de salud, como una infección urinaria. Si está sano, puede tratarse de marcaje, de nervios o de un aprendizaje incompleto. Reñirle después no sirve: no lo relaciona y puede aprender a esconderse para hacerlo. Prémiale en el momento en que lo haga en la calle y, si no mejora, consulta con un educador canino.

¿Qué hago si mi perro de caza sale disparado en cuanto lo suelto?

Es su instinto: muchos perros de caza tienen una fuerte tendencia a rastrear y perseguir. Mientras trabajas la llamada con premios de mucho valor, usa una correa larga en zonas abiertas y ofrécele actividades que canalicen ese instinto, como juegos de olfato y búsqueda o carreras en lugares seguros. Así podrá disfrutar sin ponerse en peligro.

¿Merece la pena pedir ayuda profesional al adoptar un perro adulto?

Sí, sobre todo si viene de la calle o de una situación difícil. Un educador canino o un etólogo que trabaje en positivo puede ayudaros en las primeras semanas a organizar rutinas, entender sus miedos y prevenir problemas. Muchas veces bastan pocas sesiones para que la convivencia sea mucho más fácil.

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