Teckel y dálmata con un corazón entre ellos
En este artículo
  1. ¿Es verdad que la raza determina el carácter del perro?
  2. Antes de elegir raza, hazte cuatro preguntas
  3. Razas de perros: cuáles escoger y cuáles descartar
  4. Un perro mestizo, una buenísima opción
  5. ¿Aún tienes dudas? Haz el test

Para elegir bien la raza de perro, empieza por ti y no por el perro: tu estilo de vida actual, el entorno en el que vives, el tiempo que puedes dedicarle y tu experiencia previa. Después, elige según la función para la que se creó la raza (guarda, caza, pastoreo, compañía) y no por su aspecto. Elegir qué tipo de perro vas a llevar a casa es casi comparable a la búsqueda de tu media naranja. No lo digo en broma: no todas las razas de perros son compatibles con todas las personas o familias. Y si escoges pomelo creyendo que te llevas a casa una naranja, luego vienen los disgustos. En este post te cuento las claves para elegir bien. Si ya tienes perro, te anticipo que también te gustará leerlo.

¿Es verdad que la raza determina el carácter del perro?

Pues la respuesta no está tan clara como algunos piensan…

Los científicos siguen investigando hasta qué punto la raza marca el carácter de un perro. Un gran estudio genético publicado en la revista Science en 2022, con miles de perros, concluyó que la raza explica solo una pequeña parte de las diferencias de comportamiento entre perros concretos: dentro de una misma raza hay muchísima variación individual. Pero tampoco vamos a engañar a nadie. En esto de las razas, una cosa sí está clara:

Las razas de perros actuales han sido creadas por el ser humano, mediante cría selectiva, para hacer tareas concretas. Según cuáles hayan sido esas tareas, se han buscado perros con un determinado carácter y unas habilidades específicas. Por lo tanto, no podemos pensar que es lo mismo tener en casa un perro de caza que un perro de guarda, por poner un ejemplo fácil de entender.

Es decir, la raza te habla de tendencias y predisposiciones (nivel de energía, instinto de caza, tendencia a ladrar o a guardar), no de garantías. A la hora de escoger un compañero canino, seamos sensatos y valoremos la funcionalidad de la raza por encima de su estética. No siempre el perro que más nos gusta es el más apropiado para nosotros.

Antes de elegir raza, hazte cuatro preguntas

Hay cuatro preguntas clave que toda persona debería hacerse antes de ponerse a pensar en razas de perros. Son la base para una buena elección.

Si ya tienes perro, haz memoria y recuerda si te las planteaste en su momento.

1. ¿Qué estilo de vida llevas?

Me refiero al estilo de vida que llevas ahora, no al que crees que llevarás cuando llegue el perro a casa. Quiero decir: no elijas una raza que necesite mucha actividad si eres una persona sedentaria o trabajas muchas horas, aunque creas que puede ser la excusa perfecta para cambiar tu ritmo de vida. Normalmente, estas estrategias no funcionan, y quien acaba pagando el pato es el pobre animal. Si buscas un perro con pocas exigencias de ejercicio, echa un vistazo a las razas de perro tranquilas.

2. ¿En qué entorno vives?

Ten en cuenta que algunas razas se adaptan mejor que otras a un entorno urbano (muchos ruidos, poco espacio para campar a sus anchas). Valora concienzudamente el ambiente en el que vivirá tu perro y elige la raza teniéndolo en cuenta. Si vives en un piso, aquí tienes las razas que mejor se adaptan a vivir en un piso.

3. ¿De cuánto tiempo y ganas dispones?

Si no dispones de mucho tiempo para dedicarle a tu perro, piensa bien si es buena opción tener uno. Tal vez no lo sea. Cualquier perro necesita una inversión de tiempo y paciencia por tu parte para asegurarle una buena educación y un nivel de bienestar óptimo. Recuerda, además, que la Ley 7/2023 prohíbe dejar a un perro solo más de 24 horas seguidas.

Recuerda que educar a un perro es invertir en felicidad. Si no tienes tiempo o ganas para hacer esa inversión, quizás lo más sensato sea no tener perro. Sé honesto contigo mismo.

4. ¿Es la primera vez que tienes un perro?

Si no tienes experiencia conviviendo con perros, no elijas una raza complicada. Cuando digo complicada me refiero a:

  • Razas de gran tamaño: siempre es más difícil manejar a un perro grande que a uno pequeño o mediano. Cualquier problema de conducta suele multiplicarse cuando el perro es grande y fuerte.
  • Razas de guarda: piensa que se crearon para proteger y guardar. Tienden a desconfiar de los extraños y no suelen ser los mejores perros de compañía para principiantes.
  • Razas seleccionadas en su día para la pelea: suelen ser perros cariñosos con las personas, pero necesitan un manejo muy consistente en su relación con otros perros. Además, su potencial de riesgo es elevado por su fuerza y su potencia de mordida. Muchas de ellas están catalogadas como perros potencialmente peligrosos (PPP) y exigen licencia, seguro de responsabilidad civil y bozal en la calle (Ley 50/1999 y RD 287/2002).

Si es la primera vez que vas a tener un perro, es mejor empezar por un perro con predisposición a colaborar con las personas, de tamaño pequeño o mediano. Aquí tienes una selección de razas recomendadas para principiantes. Si optas por comprar, que sea a un criador responsable y registrado: desde la Ley 7/2023, las tiendas ya no pueden vender perros. Y no te dejes influir por las modas, porque son muy traicioneras.

Guiarse por las modas es el mayor error a la hora de elegir raza. Recuerda que las modas pasan y los perros viven muchos años (¡algunos, más de 15!). Escoger a un compañero de vida no debería ser una decisión basada en la estética.

Razas de perros: cuáles escoger y cuáles descartar

Hay tantos artículos en internet sobre razas de perros, y tantos tópicos populares, que merece la pena dedicar un minuto a desmontar o confirmar algunos y a contar ciertas verdades incómodas.

Las razas de guarda desconfían de los extraños

Los perros de guarda suelen ser perros tranquilos que no necesitan grandes dosis de actividad física o mental. Sin embargo, se han seleccionado durante generaciones para guardar o proteger, así que tienden a ser perros seguros de sí mismos, pero muy desconfiados con los extraños. No son, en general, la mejor opción como perro de familia para personas sin experiencia.

Ejemplos de razas de guarda: cane corso, rottweiler, bullmastiff, mastín…

Los perros de caza suelen ser amigables

Las razas de caza están acostumbradas a trabajar en estrecha colaboración con las personas. Como explican desde Doogweb, en muchas ocasiones (al menos antiguamente) el cazador cambiaba y el perro debía seguir trabajando con uno nuevo. De ahí su buen carácter con personas desconocidas.

Los perros de caza son una buena opción como perros de compañía, siempre que se les ofrezca la estimulación física y mental que necesitan. Suelen ser perros activos que requieren buenas dosis de ejercicio y disfrutan con todo tipo de juegos de olfato. Ojo con el instinto de caza: algunos no son fáciles de soltar en el campo.

Ejemplos de razas de caza: podencos, beagles, galgos, bracos, labradores, golden retrievers, etc.

Las razas de pastoreo requieren muchísimo tiempo y dedicación

Son perros acostumbrados al trabajo, que necesitan mucho ejercicio físico y, sobre todo, desafíos mentales constantes. Suelen ser razas muy inteligentes, pero eso también hace más complicado cubrir sus necesidades. A falta de ovejas que pastorear, necesitan actividad mental y física intensa. Si no la tienen, ¡desarrollan verdaderos problemas de conducta!

Si no tienes mucho tiempo y muchas ganas de dedicarte a tu perro, descarta este tipo de razas, aunque estén muy de moda.

Ejemplos de razas de pastoreo: border collie, pastor australiano, pastor belga malinois (muy usado también en trabajo de protección), etc.

Los perros pequeños ladran mucho

Por norma general, esta afirmación suele ser cierta. La razón es que muchas razas pequeñas se seleccionaron para «avisar». Por eso, aunque pueden ser muy buenos perros de compañía, hay que tener en cuenta que quizás no sean santo de la devoción de algunos vecinos. Eso sí, la educación y el aburrimiento también influyen mucho en los ladridos.

Ejemplos de razas pequeñas: yorkshire terrier, bichón maltés, pequinés, chihuahua, etc.

Los labradores y los golden retrievers son perros muy buenos

Por lo general, estas razas suelen ser amigables, pero es un error pensar que la raza garantiza un perro ejemplar. Insisto: la educación es lo que marca la diferencia. No compres un golden o un labrador pensando que tendrás un perro ejemplar sin hacer nada.

Un perro mestizo, una buenísima opción

Un perro mestizo puede ser tan bueno o mejor que uno de raza. No descartes adoptar en vez de comprar: en las protectoras hay perros de todas las edades, tamaños y caracteres, y muchas veces sus cuidadores conocen muy bien su personalidad, lo que te ayuda a acertar. Lee mi alegato a favor de la adopción, mira cómo funciona la adopción y valora de forma objetiva tu decisión. Vale la pena hacer la reflexión.

¿Aún tienes dudas? Haz el test

Si después de responder a las cuatro preguntas sigues sin saber qué perro encaja contigo, prueba nuestro test «¿Qué raza de perro me conviene?» o explora el listado completo de razas de perros, con sus fichas y filtros por tamaño, energía o convivencia con niños.

Preguntas frecuentes

¿Qué cambios de vida debo prever antes de elegir un perro?

Un perro puede acompañarte más de 15 años, así que piensa no solo en tu vida actual, sino en lo que puede cambiar: una mudanza a un piso más pequeño, una pareja, hijos o más horas de trabajo. Pregúntate si podrás seguir cuidándolo en cualquiera de esos escenarios, porque muchos abandonos empiezan con un cambio que nadie había previsto.

¿Tiene que estar de acuerdo toda la familia antes de traer un perro?

Sí, y te recomendamos hablarlo antes de elegir. Todas las personas que viven en casa van a convivir con el perro y su actitud influye en su educación y en su bienestar. Si alguien no lo acepta, es fácil que surjan conflictos o normas contradictorias que acaba pagando el animal.

¿Un perro de una raza de guarda puede ser un buen perro de familia?

Puede serlo: la raza marca tendencias, no garantías, y hay perros de guarda muy sociables. Pero suelen ser desconfiados con los extraños y, por su tamaño y fuerza, cualquier problema de conducta pesa más. Por eso no los recomendamos para quien tiene perro por primera vez, y en cualquier caso necesitan una buena socialización y una educación constante.

¿Qué hago si mi perro necesita más ejercicio del que puedo darle?

Lo ideal es pensarlo antes de elegirlo, pero si ya convive contigo, busca la forma de cubrir esa necesidad a diario: paseos más largos repartidos en la familia, juegos de olfato y actividad mental en casa o la ayuda de un paseador de perros. Un perro activo que no se desfoga suele acabar con problemas de conducta, y no es culpa suya.

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