Chin japonés

Nombre original: Chin

El chin japonés es un perro de compañía diminuto, elegante y de aire felino, que vivió durante siglos entre la nobleza japonesa. Es tranquilo, silencioso y perfecto para un piso, pero es braquicéfalo: sufre mucho con el calor, su salud es delicada y no le gusta quedarse solo.

Toy Grupo 9 FCI: Compañía Japón Braquicéfala
Ilustración 3D de un chin japonés

Ficha rápida

Peso
1,8-4 kg
Altura
20-28 cm
Esperanza de vida
10-12 años
Ejercicio diario
30-45 min
Origen
Japón
Pelo
Largo
Grupo
Grupo 9 FCI

Cómo es, de 1 a 5

Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.

¿Es para ti?

Te encajará si…

  • Ideal para vivir en un piso
  • Muy silencioso: casi no ladra
  • Tranquilo y fácil para primerizos
  • Sociable con otros perros

Piénsatelo si…

  • No tolera el calor: es braquicéfalo
  • Salud delicada
  • Lleva mal quedarse solo
  • Muy frágil con niños pequeños

Carácter y temperamento

Chin japonés: su carácter (ilustración)

El chin japonés es un perro de compañía en estado puro. Lleva siglos dedicado a una sola tarea: acompañar a las personas. Y se nota. Es cariñoso, tranquilo, elegante y con un punto aristocrático que sus aficionados adoran.

Su rasgo más famoso es su aire felino. El AKC lo describe como una raza claramente «felina»: se limpia la cara con las patas, le gusta subirse a sitios altos, como el respaldo del sofá, y se mueve con una elegancia muy particular. También es limpio y bastante independiente a ratos.

Con su familia es muy cariñoso y suele elegir a una persona favorita. Con desconocidos puede ser reservado al principio, pero no suele ser desconfiado. Como guardián no sirve: casi no ladra. Es uno de sus grandes atractivos para vivir en un piso.

Con otros perros es sociable, sobre todo con perros tranquilos y de su tamaño. Con perros grandes y brutos, mejor vigilar, porque es muy frágil. Con gatos suele convivir de maravilla.

Con los niños, depende. Con niños mayores y tranquilos es un compañero encantador. Con niños pequeños hay que tener mucho cuidado, porque es un perro diminuto y delicado.

Lo que peor lleva es la soledad. Es un perro de regazo, que quiere estar contigo, y si pasa muchas horas solo lo lleva mal. No es un perro para una casa vacía de nueve a siete.

Tiene fama de algo terco y de cambiar de humor, pero con suavidad y paciencia es fácil de llevar. Es una buena opción para primerizos, para personas mayores y para quien vive en un piso, siempre que pase tiempo en casa y esté dispuesto a cuidar su salud, que es delicada.

Educación y adiestramiento

Chin japonés: aprendiendo (ilustración)

El chin japonés no es un perro de obediencia deportiva, pero es listo y aprende bien si lo haces agradable. Es sensible, así que la clave es la suavidad.

Consejos concretos:

  • Refuerzo positivo, siempre con suavidad. Premios muy pequeños, caricias y voz tranquila. Los gritos lo bloquean y lo vuelven desconfiado.
  • Sesiones muy cortas. Dos o tres minutos, varias veces al día. Si se aburre, desconecta.
  • Pipí en casa, con paciencia. Como en muchas razas pequeñas, puede costar algo más. Sácalo con frecuencia y premia cada acierto (Cómo enseñar a tu cachorro a hacer sus necesidades donde tú quieres).
  • Socialización temprana. Personas, ruidos y perros tranquilos, para que su reserva no se convierta en miedo.
  • Enséñale a estar solo poco a poco, con ausencias muy cortas y un juguete con comida (Ansiedad por separación en perros: causas y tratamiento).
  • Manipulación desde cachorro. Que tocarle la cara, los ojos, las patas y la boca sea algo normal. Te facilitará la limpieza de ojos y dientes y las visitas al veterinario.

Usa siempre un arnés, nunca un collar del que tire: su cuello y su respiración lo agradecerán. Y no lo subas ni lo bajes del sofá a saltos: una rampa o una escalerita protegen sus rodillas.

Ejercicio y actividad

Chin japonés: haciendo ejercicio (ilustración)

El chin japonés tiene poca energía y necesita poco ejercicio: entre 30 y 45 minutos diarios, repartidos en paseos cortos.

Actividades que le encantan:

  • Paseos tranquilos, a su ritmo, con tiempo para olfatear.
  • Juego suave en casa con pelotas pequeñas y peluches.
  • Juegos de búsqueda con premios escondidos.

Como es braquicéfalo, nada de carreras largas ni de ejercicio intenso. Si jadea con fuerza, hace ruidos al respirar o se para, es momento de descansar.

El calor es su gran enemigo. En verano, pasea solo a primera hora y al anochecer, evita el asfalto caliente y mantenlo en casa en un sitio fresco. Nunca lo dejes en un coche, ni siquiera unos minutos.

El frío tampoco le sienta bien: es pequeño y tiene poca grasa. En invierno, un abrigo ligero para los paseos le viene bien.

Con cachorros, paseos muy cortos y juego libre. Y en cualquier edad, cuidado con los saltos desde el sofá o la cama: sus rodillas y su espalda son delicadas.

Cuidados del pelo

Chin japonés: cuidado de su pelo (ilustración)

El chin japonés tiene un pelo largo, sedoso y liso, sin subpelo lanoso, con plumas en las orejas, la cola y las patas. Los colores típicos son blanco y negro o blanco y rojo, y también existe el tricolor.

Suelta una cantidad moderada de pelo.

Rutina recomendada:

  • Cepillado dos o tres veces por semana con un cepillo de púas suaves y un peine, con especial atención detrás de las orejas y en las patas, donde se forman nudos.
  • Baños cada pocas semanas, con un champú suave y secado completo.
  • Ojos, a diario. Sus ojos son grandes y algo prominentes: límpialos con una gasa húmeda y vigila cualquier enrojecimiento o lagrimeo.
  • Pliegues de la cara, si los tiene: límpialos y sécalos bien.
  • Dientes: cepíllalos varias veces por semana.

Recorta el pelo entre las almohadillas y las uñas cada pocas semanas. No necesita peluquería.

Salud

Chin japonés: tranquilo y sano (ilustración)

El chin japonés es una raza delicada. Su cara chata y su tamaño diminuto tienen consecuencias que conviene conocer antes de llevarte uno a casa:

  • Síndrome braquicéfalo. Los orificios nasales estrechos y el paladar largo dificultan la respiración. Ronquidos fuertes, ruidos al respirar o cansancio rápido merecen una consulta.
  • Problemas oculares. Sus ojos prominentes son propensos a úlceras de córnea y lesiones. También se describen cataratas. Un ojo rojo, cerrado o que lagrimea mucho necesita veterinario el mismo día.
  • Luxación de rótula. La rótula se sale de su sitio. Si cojea a ratos o da saltitos con una pata trasera, consulta.
  • Problemas cardiacos. Se describen soplos que aparecen pronto y enfermedad de la válvula mitral.
  • Gangliosidosis GM2. Una enfermedad neurológica hereditaria y mortal, descrita en esta raza, que suele dar síntomas entre los 12 y los 18 meses. Existe un test genético que permite evitarla al elegir a los padres.
  • Problemas dentales, por la boca tan pequeña.

Pruebas que conviene pedir al criador: el club de la raza en Estados Unidos recomienda revisión de ojos, corazón y rótulas de los padres y el test genético de GM2.

En cuanto al clima, no tolera el calor y lleva mal el frío. Si con calor jadea mucho o le cuesta respirar, llévalo a la sombra, refréscalo con agua fresca, no helada, y ve al veterinario sin esperar (Cómo reaccionar ante un golpe de calor en perros para salvarles la vida).

Alimentación

Chin japonés: a la hora de comer (ilustración)

El chin japonés come muy poco, y por eso cada gramo cuenta. Unos pocos premios de más suponen mucho en un perro de 3 kilos, y el sobrepeso empeora su respiración y sus rodillas.

Pautas generales:

  • Cachorros: pienso de cachorro de raza toy, en tres o cuatro tomas al día. En razas tan pequeñas, no conviene que pasen muchas horas sin comer.
  • Adultos: dos tomas al día, con una croqueta pequeña adaptada a su boca.
  • Premios: muy pequeños y descontados de la ración diaria.
  • Comedero plano y poco profundo, que le permita comer con su cara chata.

Si un cachorro está decaído, tembloroso o no quiere comer, consulta al veterinario sin esperar: en los perros diminutos el azúcar en sangre puede bajar rápido.

Deberías notar sus costillas al pasar la mano, bajo el pelo, sin que se marquen.

Historia y origen

Chin japonés: un guiño a su origen (ilustración)

El chin japonés es una raza antigua, aunque su origen exacto no está claro. Lo más aceptado es que sus antepasados procedían de China, emparentados con otros perros de compañía asiáticos de cara chata como el pequinés, y que llegaron a Japón como regalo a la corte. Cuándo y cómo llegaron es objeto de debate: se habla de varios momentos, desde los siglos VI y VII hasta alrededor del año 1000.

En Japón se convirtió en un perro de la nobleza y de la corte, apreciado como animal de compañía y criado durante siglos con ese único fin.

Se cuenta que el comodoro estadounidense Matthew Perry, que llegó a Japón en 1853 para abrir el país al comercio, recibió algunos ejemplares como regalo. En la segunda mitad del siglo XIX la raza se hizo popular en Europa y Estados Unidos, y la reina Alejandra de Inglaterra fue una de sus aficionadas más conocidas.

Hoy la FCI la reconoce dentro del grupo de los perros de compañía, en la sección de los spaniels japoneses y pequineses. En España es poco frecuente. Si te atrae, en las protectoras también hay perros pequeños y tranquilos esperando un regazo.

Galería: fotos reales del chin japonés

Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto vive un chin japonés?

Un chin japonés vive entre 10 y 12 años, y algunos llegan algo más allá. Para que envejezca bien, protégelo del calor, mantenlo en su peso, cuida sus ojos y sus dientes y haz revisiones veterinarias al menos una vez al año, con atención al corazón y a la respiración. Pide al criador las pruebas de salud de los padres.

¿Por qué se dice que el chin japonés parece un gato?

Porque muchas de sus costumbres recuerdan a las de un gato. Se limpia la cara con las patas, le gusta subirse a sitios altos, como el respaldo del sofá, y es limpio, independiente a ratos y bastante silencioso. Además, se mueve con mucha elegancia. Por eso el AKC lo describe como una raza claramente felina.

¿El chin japonés es bueno con niños?

Con niños mayores y tranquilos, sí. Con niños pequeños, hay que tener cuidado: pesa entre 2 y 4 kilos, tiene los huesos finos y unos ojos grandes y expuestos que se lesionan con facilidad. Una caída de los brazos o un juego brusco pueden hacerle daño. Supervisa siempre y enseña a los niños a tratarlo con delicadeza.

¿El chin japonés aguanta el calor?

Muy mal. Como todas las razas braquicéfalas, tiene la cara chata y respira peor, así que le cuesta mucho refrescarse jadeando. En verano, paséalo solo a primera hora y al anochecer, mantenlo en casa en un sitio fresco y nunca lo dejes en un coche. Si jadea mucho o le cuesta respirar, ve al veterinario.

¿Y si adoptas?

En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del chin japonés esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.

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