Lebrel húngaro
Nombre original: Magyar Agar
El lebrel húngaro, o magyar agár, es un galgo grande y más robusto que la mayoría de lebreles. Es tranquilo en casa, apenas ladra y es más vigilante que otros galgos, pero su instinto de persecución es fortísimo y necesita correr a diario en un sitio seguro.
Ficha rápida
Tamaño
- Peso
- 22-31 kg
- Altura
- 62-70 cm
- Esperanza de vida
- 12-14 años
- Ejercicio diario
- 60-90 min
- Origen
- Hungría
- Pelo
- Corto
- Grupo
- Grupo 10 FCI
Cómo es, de 1 a 5
Escalas estimadas a partir de los estándares de la raza y de fuentes especializadas. Cada perro es un mundo.
¿Es para ti?
Te encajará si…
- Muy silencioso: casi nunca ladra
- Tranquilo y discreto dentro de casa
- Raza robusta y con pocos problemas de salud
- Pelo corto, muy fácil de cuidar
- Tolera bien el calor
Piénsatelo si…
- Instinto de persecución muy fuerte
- Llamada poco fiable en campo abierto
- Independiente: no es el perro más obediente
- Puede ser reservado con desconocidos
Carácter y temperamento

El lebrel húngaro, o magyar agár, es un galgo con más cuerpo de lo habitual. Se seleccionó para cazar liebres a la vista y recorrer largas distancias por terreno difícil, y su carácter tiene dos caras muy marcadas: en casa es tranquilo y discreto; fuera, cuando ve algo correr, es puro instinto.
El estándar de la FCI lo describe como incansable, rápido, duro y robusto, algo reservado por naturaleza pero no tímido, sensato, inteligente y fiel. Es más vigilante que la mayoría de lebreles: protege a su gente y su casa, aunque sin ser agresivo. Avisa de lo que pasa, pero ladra muy poco. Y, aunque caza a la vista, el estándar destaca que también tiene buen olfato: no le sorprendas si se para a investigar un rastro.
Con su familia es cariñoso, sin ser pegajoso. Con los desconocidos suele mostrarse reservado al principio. Con los niños se lleva bien si son respetuosos y tranquilos; con los más pequeños, mejor siempre con supervisión, porque es un perro grande que no aguanta bien los agobios.
Con otros perros suele ser correcto, sobre todo si se ha socializado bien. Con gatos y animales pequeños, en cambio, mucha prudencia. Algunos conviven con el gato con el que se han criado, pero fuera de casa casi cualquier cosa pequeña que corra despierta su instinto.
Tolera la soledad de forma moderada. Un adulto bien ejercitado puede pasar algunas horas solo durmiendo, pero no le pidas jornadas enteras a diario.
¿Para quién es? Para personas tranquilas pero activas, que entiendan a los lebreles, puedan ofrecerle carrera libre en un sitio seguro y valoren a un perro silencioso y discreto. Si buscas un perro obediente que vuelva a la primera en el campo, no es tu raza.
Educación y adiestramiento

El lebrel húngaro es inteligente, pero independiente. Aprende rápido lo que le interesa y pierde la paciencia con las repeticiones. Como en todos los lebreles, la clave es el refuerzo positivo, la calma y sesiones cortas.
Consejos concretos:
- Sesiones breves y amables. Cinco o diez minutos, varias veces al día. Es un perro sensible: los gritos y los tirones lo bloquean.
- Premios de comida muy buenos, sobre todo en la calle, donde hay más distracciones.
- Socialización temprana con personas, perros y ruidos diversos, para que su reserva natural no se convierta en desconfianza (¿Qué es una clase de socialización de cachorros y para qué sirve?).
- La llamada, sí, pero con realismo. Trabájala desde cachorro (Qué hacer para que tu perro obedezca cuando lo llamas), aunque frente a una liebre ninguna llamada es segura del todo.
- Paseo con correa sin tirones. Es fuerte: un arnés bien ajustado y premiar cuando la correa va floja te ahorrarán disgustos.
Ten en cuenta que muchos lebreles no se sientan con comodidad por su anatomía. Pídele que se tumbe o que espere de pie.
Ejercicio y actividad

Necesita entre 60 y 90 minutos de actividad diaria. Lo que más le importa no es la cantidad de paseo, sino poder galopar.
- Carrera libre en recintos vallados, varias veces por semana.
- Paseos largos con correa, mejor por sitios variados.
- Lure coursing (carreras tras un señuelo), que reproduce su trabajo original de forma segura.
- Canicross o bicicleta, de adulto y con progresión.
Antes de soltarlo en un recinto, comprueba que la valla sea alta y no tenga huecos, y que el suelo no tenga agujeros ni piedras: a toda velocidad, un tropiezo puede acabar en lesión.
Después de correr, se pasa horas descansando. Ese es su ritmo natural.
Tolera bien el calor, aunque en pleno verano conviene pasearle a primera hora y al anochecer, con agua siempre a mano. El frío lo lleva de forma moderada: aunque en invierno desarrolla algo de subpelo, en días muy fríos o con lluvia agradece un abrigo, sobre todo si es delgado.
Con los cachorros, nada de carreras largas forzadas mientras crecen.
Cuidados del pelo

Aquí lo pone muy fácil. Tiene el pelo corto, denso, áspero y liso. En invierno puede desarrollar una cantidad considerable de subpelo, y en la muda de primavera lo suelta.
Rutina recomendada:
- Cepillado semanal con un guante de goma; en la muda, dos o tres veces por semana.
- Baños ocasionales, cuando de verdad haga falta.
- Uñas cortas. Si no se desgastan solas, córtalas cada pocas semanas: unas uñas largas le cambian el apoyo.
- Revisión tras el campo: al correr entre matorrales es fácil que se haga pequeños cortes y arañazos, o que se le claven espigas.
Dientes limpios y orejas revisadas completan el mantenimiento.
En cuanto al color, el estándar admite casi todos los de los lebreles, con algunas excepciones: azul, azul y blanco, marrón, gris lobo, negro y fuego y tricolor no se aceptan. Por eso verás lebreles húngaros leonados, atigrados, negros, blancos con manchas y muchas combinaciones más.
Salud

El lebrel húngaro es una raza robusta, con pocos problemas hereditarios bien documentados. Al ser poco frecuente fuera de Hungría, hay menos estudios que en otras razas. Puntos a vigilar:
- Torsión gástrica. Como perro grande de pecho profundo, tiene cierto riesgo de dilatación y torsión de estómago, una urgencia veterinaria. Si intenta vomitar sin conseguirlo o tiene el abdomen hinchado, ve al veterinario de inmediato.
- Lesiones de piel y heridas. Cortes, arañazos y rozaduras son habituales en lebreles que corren por el campo.
- Lesiones musculares y de dedos, propias de los perros que esprintan.
- Sensibilidad a algunos anestésicos. En los lebreles, por su poca grasa corporal, se evitan ciertos fármacos anestésicos. Avisa siempre al veterinario de la raza.
- Problemas de párpados. El estándar descalifica el entropión y el ectropión, así que conviene que los padres no los tengan.
Si buscas un cachorro, pide al criador una revisión ocular de los padres y, si es posible, radiografías de cadera.
Tolera bien el calor, aunque con temperaturas altas hay que reducir el ejercicio y ofrecerle sombra y agua fresca. Con frío intenso o lluvia, abrigo.
Alimentación

Un lebrel húngaro adulto necesita un pienso de calidad para perros grandes, ajustado a su actividad. Su figura natural es atlética: se le ven las últimas costillas y los huesos de la cadera se intuyen, y eso no significa que esté delgado de más. Consulta con tu veterinario si dudas.
Pautas generales:
- Dos tomas al día, nunca una sola comida grande.
- Una hora de calma antes y después de correr, por el riesgo de torsión.
- Cachorros: pienso de cachorro de raza grande, en tres o cuatro tomas al principio y dos a partir de los seis meses.
- Premios: descuéntalos de la ración diaria.
Un comedero elevado no es necesario; lo importante es que coma tranquilo y sin ansiedad.
Historia y origen

El lebrel húngaro es una raza antigua. Según su estándar oficial, su origen se remonta a la época en que los magiares conquistaron la cuenca de los Cárpatos, hace algo más de mil años, y lo respaldan hallazgos arqueológicos de cráneos de perro.
Durante siglos se usó para cazar liebres, y también ciervos, a la vista, en jornadas muy largas sobre terreno abierto. Se cuenta que acompañaba a los jinetes durante 30 a 50 kilómetros al día, y de ahí viene su fama de resistencia. En el siglo XIX se cruzó con otros lebreles, entre ellos el galgo inglés (Galgo inglés (Greyhound)), para ganar velocidad, y esos cruces siguieron a principios del siglo XX. Todavía hoy generan debate entre los criadores sobre cuál es el tipo correcto: más pesado y resistente, como el antiguo, o más ligero y rápido.
La FCI lo reconoce dentro del grupo de los lebreles, en la sección de lebreles de pelo corto (estándar n.º 240). Hoy se cría sobre todo como perro de compañía y para carreras y lure coursing, en las que destaca en las distancias largas. Su estándar llega a decir que, en algunas distancias, es más rápido que el galgo inglés. Fuera de Europa central es poco frecuente, y en España es una rareza.
Si te atrae un lebrel tranquilo y silencioso, piensa en la adopción: en las protectoras españolas hay muchísimos galgos esperando familia, con un carácter en casa muy parecido.
Galería: fotos reales del lebrel húngaro
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Foto: Canarian · CC BY-SA 4.0 -
Foto: Canarian · CC BY-SA 4.0 -
Foto: Elekes Andor · CC BY 4.0
Fotos de Wikimedia Commons con licencia libre. Pulsa en cada una para ver el original.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un lebrel húngaro?
Un lebrel húngaro vive entre 12 y 14 años. Es una raza robusta, seleccionada durante siglos para correr largas distancias, y tiene pocos problemas hereditarios descritos. Para que envejezca bien, mantenlo delgado, dale ejercicio diario adaptado a su edad y avisa siempre al veterinario de que es un lebrel antes de cualquier anestesia.
¿Qué diferencia hay entre el lebrel húngaro y el galgo español?
El lebrel húngaro es más fuerte y musculoso, con más hueso y la cabeza más ancha. Tiene el pelo corto y denso, que en invierno puede desarrollar bastante subpelo, y suele ser algo más vigilante con los extraños. Los dos son lebreles de caza a la vista, tranquilos en casa y con un instinto de persecución muy fuerte.
¿Puede vivir en un piso?
Sí, si sale a diario lo suficiente. Dentro de casa es tranquilo y silencioso, y se pasa muchas horas tumbado. Lo que no puede faltarle es correr libre varias veces por semana en un recinto vallado y paseos largos con correa. Un piso con un dueño activo le va mejor que una casa con jardín donde nadie le saca.
¿Se puede soltar a un lebrel húngaro en el campo?
Mejor no en campo abierto. Caza a la vista y, si arranca una liebre o un gato, sale corriendo a gran velocidad y no oye la llamada. Suéltalo solo en recintos bien vallados o en zonas cerradas de carrera. En el resto, correa o correa larga, y siempre con chapa identificativa y microchip actualizado.
¿Y si adoptas?
En protectoras y refugios hay perros de todas las razas y muchos mestizos con un carácter parecido al del lebrel húngaro esperando una familia. Pronto verás aquí los que están en adopción.
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