¿Cómo evitar que un perro muerda a un niño? 11 normas que todo el mundo debería conocer
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Para evitar que un perro muerda a un niño no hay una fórmula infalible, pero sí unas normas básicas que reducen muchísimo el riesgo: no tocar perros desconocidos sin permiso, dejar que sea el perro quien se acerque, no abrazarlo, no molestarlo mientras come o duerme y, sobre todo, que siempre haya un adulto supervisando. Todos los adultos deberíamos poder explicarle a un niño estas 11 normas.
11 normas para evitar que un perro muerda a un niño
- No debe tocar nunca a un perro desconocido sin preguntar antes a un adulto de confianza. El adulto sabrá juzgar si el propietario es fiable y, en ese caso, le pedirá permiso.
- Incluso con el permiso de un adulto, no debe invadir nunca el espacio del perro. Lo mejor es dejar que sea el animal quien se acerque y le olfatee la mano (con la palma hacia abajo). Si el perro no parece querer saludar, hay que dejarlo tranquilo, aunque su propietario o cuidador haya dicho que se le puede tocar. Te lo explico con más detalle en cómo saludar a un perro.
- Nunca debe tocar directamente a un perro por encima de la cabeza. Ese gesto puede intimidarle. Los mejores lugares para acariciar son el lateral o la parte de atrás del cuello. La cola y las patas suelen ser zonas sensibles y conviene evitarlas.
- Nunca debe acercar su cara a la de un perro que no conoce.
- Nunca debe abrazar a un perro. En lenguaje canino, el abrazo no es una muestra de cariño, sino más bien todo lo contrario.
- Nunca debe tocar a un perro que esté atado esperando fuera de una tienda o detrás de una verja.
- Si encuentra un perro perdido en el barrio, no debe tocarlo, sino avisar inmediatamente a un adulto.
- Nunca debe tocar ni molestar a un perro mientras come o duerme. ¡Puede ser muy peligroso!
- Nunca debe quitarle a un perro un hueso, una pelota o un juguete mientras juega con ellos. El animal podría reaccionar mordiendo para proteger lo que considera «suyo».
- No debe, en ningún caso, bajar a un perro de un sofá o una cama por la fuerza. Si hay que hacerlo, debe avisar a un adulto.
- No debe pasar corriendo, gritando o gesticulando exageradamente cerca de un perro que no conoce. Eso podría asustarle o incluso activar su instinto predatorio, con consecuencias graves.
Por qué los niños son los más afectados por las mordeduras de perro
Los estudios realizados en Estados Unidos coinciden en que los niños menores de 14 años son el grupo de población que más mordeduras de perro sufre. Y, entre ellos, los niños reciben más mordeduras que las niñas (alrededor de 1,4 veces más), entre otras razones porque tienden a jugar de forma más activa y brusca.
¿Por qué los perros muerden más a los niños que a los adultos?
En los niños, las mordeduras suelen afectar a la cabeza, el cuello y los brazos, y uno de los motivos principales es que los niños tienen la costumbre de abrazar a los perros. Como hemos comentado, esta muestra de afecto humana puede tener connotaciones negativas en lenguaje canino.
Otra razón es que los niños tienen menos habilidad para reconocer las señales de aviso. Muchos creen que, cuando un perro enseña los dientes, está sonriendo. Y, por supuesto, no saben identificar señales mucho más sutiles que anticipan una mordedura, como las que describo en lenguaje canino: 7 señales antes de morder o las señales de calma.
Además, la mayoría de las mordeduras a niños no las provoca un perro desconocido en la calle, sino un perro de la familia o de alguien conocido, en casa y durante una interacción cotidiana. Por eso las normas de convivencia en casa son igual de importantes que las de la calle: te hablo de ellas en niños y perros en familia y, si esperáis un bebé, en cómo preparar a tu perro para la llegada de un bebé.
Qué hacer si un perro se acerca o intenta atacar a un niño
Es raro que un perro ataque, pero conviene que los niños (y los adultos) sepan cómo actuar si un perro desconocido se les acerca de forma amenazante:
- Quedarse quieto «como un árbol»: brazos pegados al cuerpo, manos cerradas y la mirada hacia los pies, sin mirar al perro a los ojos. Correr o gritar puede estimular al perro a perseguir.
- No intentar huir corriendo ni darle la espalda de golpe. Cuando el perro pierda el interés, hay que alejarse despacio y de lado.
- Si el perro tira al niño al suelo, debe hacerse «una bola» (como una piedra): de lado, con las rodillas recogidas y las manos protegiendo la nuca y las orejas.
- Interponer un objeto (una mochila, una chaqueta, una bicicleta) entre el perro y el cuerpo si el perro intenta morder.
Si se produce una mordedura, hay que lavar la herida con abundante agua y jabón, acudir al médico (en niños, siempre) y, si el perro es desconocido, intentar identificar a su dueño para comprobar su estado de vacunación.
La educación, la mejor forma de prevenir mordeduras
Educar a nuestros hijos para que respeten a los perros y entiendan su lenguaje corporal es clave para prevenir accidentes. En cualquier caso, la supervisión de un adulto en toda interacción entre niño y perro es SIEMPRE necesaria. Y nunca hay que olvidar que, por muy entrañables que nos parezcan, no todos los perros son 100 % de fiar.
Es raro que un perro ataque sin avisar. Debemos estar, pues, muy atentos a sus señales (por sutiles que sean) para anticiparnos y evitar cualquier accidente. Si tu perro gruñe a los niños de casa, no lo castigues: el gruñido es un aviso valioso. Lee qué hacer si tu perro gruñe y, si el problema persiste, busca a un profesional que trabaje con refuerzo positivo.
Y si estáis pensando en tener perro en una familia con niños pequeños, échale un vistazo a las razas de perro más adecuadas para niños: ninguna raza garantiza nada, pero algunas encajan mejor con la vida familiar.
Referencias bibliográficas:
- Victoria Stilwell, «The safety guide for children and dogs».
- Roger Abrantes, «Dogs and Children».
- Sacks JJ, Kresnow M, Houston B, «Dog Bites: how big a problem?». Inj. Prev. 1996; 2: 52-54.
- Sacks JJ, Lockwood R, Hornreich J, Sattin RW, «Fatal Dog attacks, 1989-1994». Pediatrics, 1996; 97: 891-895.
- Gershman KA, Sacks JJ, Wright JC, «Which dogs bite? A case-control study of risk factors». Pediatrics, 1994; 93: 913-917.
- Beck AM, Jones BA, «Unreported Dog Bites in Children». Public Health Rep. 1985; 100: 315-321.
- Overall K, «Epidemiology». En: Clinical Behavioral Medicine for Small Animals. St. Louis: Mosby-Year Book, 1997; 1-8.
- Sacks JJ, Sattin RW, Bonzo SE, «Dog bite-related fatalities from 1979 through 1988». JAMA, 1989; 262: 1489-1492.
Preguntas frecuentes
¿Hay que mirar a los ojos a un perro que viene ladrando hacia nosotros?
No. Mirarle fijamente puede interpretarlo como un desafío y aumentar la tensión. Lo más prudente es quedarse quieto, con los brazos pegados al cuerpo, la mirada hacia el suelo y sin gestos bruscos. Cuando pierda el interés, aléjate despacio y de lado, sin echar a correr ni girarte de golpe.
¿Por qué un perro que siempre ha sido bueno con un niño puede morderle de repente?
Casi nunca es de repente: antes suele haber avisos (se aparta, se lame el hocico, se queda rígido, gruñe) que pasan desapercibidos. Si el niño le molesta a menudo, le tira de zonas sensibles o no le deja tranquilo, el perro puede llegar a su límite. Por eso toda interacción debe estar supervisada por un adulto y conviene consultar con un educador canino o un etólogo si ya ha habido un incidente.
¿Qué hago si mi perro ladra o se asusta cuando un niño intenta tocarlo?
Protege su espacio: pide con amabilidad a los niños y a sus padres que no lo toquen y no lo sueltes en zonas donde haya muchos niños jugando. No lo castigues por avisar, porque el ladrido o el gruñido son su forma de pedir distancia. Para que gane confianza poco a poco, te recomendamos trabajar con un educador canino que use refuerzo positivo.
¿Un perro que ya ha mordido a un niño puede volver a hacerlo?
Puede ocurrir si no se entiende qué lo provocó y no se cambian las circunstancias. Lo primero es que el veterinario descarte dolor o algún problema de salud, y después que un etólogo o un educador canino en positivo valore el caso. Mientras tanto, evita que perro y niño estén juntos sin un adulto pendiente y enseña al niño a respetar su espacio.
¿Qué hacer si mi perro intenta lanzarse a por las personas por la calle?
Mientras tanto, llévalo con correa y, si es necesario, con un bozal al que se haya acostumbrado poco a poco con premios, y mantén distancia con la gente. Hay que averiguar por qué lo hace (miedo, defensa, frustración), y eso requiere que un educador canino o un etólogo lo vea en persona. Con un trabajo en positivo, muchos perros aprenden a mantener la calma ante lo que antes les hacía reaccionar.
¿Qué hago si mi perro acecha y se abalanza sobre otro perro de casa?
Si la conducta parece de caza (fija la mirada, se queda inmóvil y se lanza) y no responde a nada, es un problema serio que no conviene intentar corregir por tu cuenta. Mientras lo valora un etólogo o un educador canino especializado en agresividad, evita que estén juntos sin supervisión. Corregirlo con castigos suele empeorar las cosas.