¿Humanizas a tu perro?
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Humanizar a un perro es tratarlo como si fuera una persona (normalmente, como a un niño) y olvidar que es un animal de otra especie, con sus propias necesidades y su propia forma de comunicarse. Considerar a tu perro un miembro más de la familia no significa necesariamente que lo estés humanizando… Entonces, ¿qué es exactamente humanizar a un perro? ¿Es bueno? ¿Es malo?
Perrhijos: cuando el perro ocupa el lugar de un hijo
No sé si alguna vez habías oído hablar del concepto perrhijo. En un primer momento puede sonar cómico, pero lo cierto es que refleja una realidad en auge muy interesante.
Los perros son, cada vez más, tratados como hijos dentro de algunas familias. En muchas ocasiones, incluso sustituyen a la propia descendencia.
En países como España, muchas parejas jóvenes retrasan la decisión de tener hijos, o bien deciden no tenerlos. Y, en su lugar, optan por un perro.
A nivel evolutivo, esta nueva realidad es digna de estudio: los humanos, como especie animal que somos, tenemos como objetivo principal la reproducción, es decir, preservar nuestros genes en el tiempo. Sin embargo, aceptamos no reproducirnos (o hacerlo menos, teniendo menos hijos) y dedicar nuestro tiempo y esfuerzo a cuidar de un perro.
En este marco, algunas personas se confunden y empiezan a tratar a sus perros como niños. Los humanizan.
¿Eso es bueno o malo?
Perros como miembros de la familia
Ya hemos dicho que, cada vez más, los perros se integran en la familia humana como un miembro más. Y, en ese sentido, procuramos tener en cuenta sus deseos y necesidades tanto como los del resto de la familia.
De hecho, esta actitud es tan notable que las empresas del sector ya responden a la nueva demanda ofreciendo productos de cuidado canino personalizados y servicios parecidos a los que usamos para atender a nuestros hijos: piensos con recetas a medida, comida fresca a domicilio, guarderías de día para perros… Son una muestra de que cada vez estamos más dispuestos a pagar para atender las necesidades de nuestros perros de la mejor manera. Y de una forma parecida a como atendemos las necesidades humanas.
La ley también ha cambiado en esa dirección: desde enero de 2022, el Código Civil español reconoce a los animales como seres sintientes y no como simples cosas (Ley 17/2021), y la Ley 7/2023 de bienestar animal recoge obligaciones de cuidado que antes dependían solo de la buena voluntad de cada propietario.
Pero que tratemos a nuestros perros como uno más de la familia no implica necesariamente que los estemos humanizando.
Como ya expliqué en este post sobre por qué mi perro es uno más de la familia, los perros son animales sociales, y la compañía y el sentimiento de pertenencia a un grupo son necesidades prioritarias para su especie. El grupo protege al individuo. Y eso es lo que hacemos con nuestros perros: los cuidamos y les ofrecemos protección.
Ahora bien, integrar a un perro en la familia no debería ser sinónimo de tratarlo como a un niño.
Los perros no son microondas
Humanizar a un perro no es bueno, pero creo que aún es peor «cosificarlo». Al menos, es mucho más peligroso.
El abandono y otras formas de maltrato ocurren, precisamente, cuando vemos a los perros como seres sin sentimientos ni emociones.
Me gusta mucho una frase del adiestrador canino Carlos Alfonso López, director de Educan, que dice:
Es bastante evidente que los perros (mamíferos sociales, emocionales y comunicativos) son bastante más parecidos a las personas que a los microondas.
Cuándo es malo humanizar a tu perro
En mi opinión, humanizar a un perro es malo cuando nos hace perder de vista que es un animal de una especie distinta a la nuestra.
- Es malo cuando esa humanización nos lleva a olvidar las necesidades propias de la especie canina y a creer que lo que necesita un perro es lo mismo que necesita un niño.
- Es malo cuando «usamos al perro» (aunque sea de forma inconsciente) como sustituto de una persona, ya sea un hijo, una pareja, etc.
- Es malo cuando pretendemos que el perro nos entienda igual que lo haría una persona y olvidamos que sus códigos de comunicación son diferentes a los nuestros y sus capacidades cognitivas, distintas. Si quieres conocerlos mejor, empieza por esta guía de lenguaje canino.
En general, humanizar a un perro es malo cuando nos olvidamos de que quien tenemos enfrente es un perro y no una persona.
Señales de que estás humanizando a tu perro (en el mal sentido)
Estas son algunas situaciones que veo a menudo en consulta y que suelen indicar que la humanización está perjudicando al perro:
- Lo llevas en brazos o en carrito sin necesidad y apenas le dejas caminar, olfatear o relacionarse con otros perros.
- Le das comida de personas (dulces, sobras, platos con cebolla o ajo) porque «le gusta», aunque algunos alimentos son tóxicos para él.
- Interpretas su conducta con emociones humanas complejas: «lo ha hecho por venganza», «sabe que ha hecho algo mal». Te lo explico en ¿tu perro sabe cuándo ha hecho algo mal?.
- No toleras que se comporte como un perro: que se revuelque, que huela a perro, que olfatee orina, que se ensucie en el parque…
- Le vistes y perfumas por estética aunque se muestre incómodo (se queda quieto, se rasca, intenta quitárselo). Otra cosa es un abrigo para un perro de pelo corto en invierno, que puede ser necesario.
- No puede estar ni un minuto sin ti porque nunca le has enseñado a estar solo, lo que puede acabar en ansiedad por separación.
Muchos de estos comportamientos generan estrés en el perro, aunque nuestra intención sea la contraria.
Cuándo es bueno humanizar a tu perro
Desde mi punto de vista, prefiero humanizar que cosificar. Y, en ese sentido, bienvenida sea la humanización:
- Cuando sirve para tratar a tu perro con el mismo respeto que a las personas.
- Cuando ayuda a entender que los perros son animales sintientes y no objetos a nuestro servicio, o meras mascotas en el sentido más peyorativo del término.
- Cuando sirve para atender mejor las necesidades y los deseos de los perros. Si quieres saber cuáles son, te recomiendo leer qué necesita tu perro para ser feliz.
- Cuando esa visión de los perros hace avanzar el sector con nuevos productos y servicios. La humanización bien entendida ha ayudado a incorporar ideas como la hidroterapia canina, la educación basada en la gestión emocional, la comida a domicilio adaptada a necesidades específicas o los juguetes interactivos, y un sinfín de nuevos conceptos que pueden mejorar la vida de los perros.
En resumen: trata a tu perro como uno más de la familia, sí, pero como un perro más de la familia.
Preguntas frecuentes
¿Dejar que mi perro suba al sofá o a la cama es humanizarlo?
No necesariamente. Lo que puede generar problemas no es el sitio, sino que las normas cambien según el día o que se olviden sus necesidades como perro. Puedes dejarle subir o no, siempre que la regla sea clara y toda la familia la cumpla. Humanizarlo en el mal sentido sería, por ejemplo, no dejarle olfatear ni relacionarse con otros perros, o interpretar su conducta como si fuera la de una persona.