Labrador con collar isabelino tras la castración
En este artículo
  1. Por qué se castra a los perros
  2. Efectos de la castración sobre el comportamiento
  3. Castración en perros: efectos sobre la salud
  4. ¿A qué edad castrar a un perro?
  5. ¿Es obligatorio castrar a un perro en España?
  6. Conclusión: castrar o no castrar a tu perro
  7. Referencias bibliográficas sobre castración en perros

¿Castrar o no castrar a tu perro? ¿En qué casos puede ser beneficioso y cuándo puede estar contraindicado? ¿Es éticamente correcto? La respuesta corta es que no hay una respuesta única: castrar evita camadas no deseadas, previene algunas enfermedades y reduce ciertas conductas ligadas a las hormonas, pero también aumenta el riesgo de otros problemas, sobre todo si se hace muy pronto en perros grandes. Hay que valorarlo caso por caso con el veterinario.

Como ves, la castración es un tema ideal para iniciar un debate. Sin embargo, muchos propietarios se encuentran en la tesitura de tener que decidir, y ahí es donde, a veces, alguien puede sentirse un poco perdido. Así que vamos a resolver algunas dudas.

Por qué se castra a los perros

Cada año, miles de perros son abandonados en España. Algunas de las principales razones son la cría incontrolada y la manifestación de comportamientos molestos para el propietario o peligrosos para el animal.

La castración influye directamente sobre las hormonas esteroides gonadales eliminando la principal fuente de testosterona, en los machos, y de estrógenos y progesterona en las hembras, y haciendo que el animal sea incapaz de reproducirse. En este sentido, es un método eficaz para el control poblacional y, por lo tanto, evita que todavía más perros acaben en una protectora o perrera.

Pero los efectos de la castración también repercuten sobre aquellas conductas relacionadas con el patrón reproductivo o con procesos hormonodependientes. Así, la castración en perros puede ser, además, parte de la solución (o de la prevención) de algunos problemas de comportamiento que pueden resultar incómodos para el propietario.

Sin embargo, la cuestión es mucho más compleja, y la decisión de castrar o no debe pasar siempre por un análisis detallado de los beneficios y riesgos que la operación entraña para ese animal determinado. Valorar variables como la edad, el sexo, la raza y las condiciones en las que el perro vive y vivirá a largo plazo es imprescindible.

¿Castrar y esterilizar es lo mismo?

No exactamente. Castrar es extirpar los testículos (en el macho) o los ovarios, con o sin útero (en la hembra), de manera que desaparece la producción de hormonas sexuales. Esterilizar en sentido estricto es impedir la reproducción sin quitar las gónadas (por ejemplo, con una vasectomía o una ligadura), así que el perro mantiene sus hormonas y su comportamiento sexual. En el lenguaje de la calle se usan como sinónimos, pero conviene aclarar con el veterinario qué operación os propone.

Efectos de la castración sobre el comportamiento

La castración y la subsiguiente alteración hormonal que se produce en el animal han sido relacionadas con la disminución de conductas sexualmente dimórficas (conductas fundamentalmente mostradas por uno de los dos sexos y entre las cuales se encuentran la monta, el marcaje con orina y algunas formas de agresividad). A partir de aquí, tenemos una primera línea de argumentación para valorar en qué casos castrar puede aumentar el bienestar de un animal. Si esas conductas están complicando la vida del propietario o poniendo en riesgo la del animal (cruza calles para perseguir hembras en celo, por ejemplo), castrar podría ser parte de la solución. Para ser más concretos:

  • En los estudios clásicos sobre machos, una parte importante de los perros castrados redujo la agresividad hacia otros machos, el marcaje con orina y, sobre todo, la conducta de vagabundeo (peligrosa para el animal por razones tan obvias como la posibilidad de atropello). No ocurre en todos los perros ni en la misma medida.
  • Si la cirugía se practica antes de la pubertad, previene habitualmente la conducta de cópula. La monta, en cambio, no siempre desaparece, porque muchas veces no tiene nada que ver con el sexo.

Sin embargo, no se puede esperar que la castración elimine por completo los comportamientos agresivos, puesto que muchos tipos de agresividad tienen causas ambientales o están relacionados con el miedo o con procesos de aprendizaje. Es importante tener este punto bien claro para no crear falsas expectativas.

Algunos estudios más recientes, de hecho, no han encontrado que la castración reduzca la agresividad hacia las personas, e incluso apuntan a que en perros miedosos o inseguros podría empeorarla. Si tu perro es agresivo con otros perros o con personas, la castración no sustituye al trabajo con un profesional del comportamiento. Antes de operar por un motivo de conducta, consúltalo con un veterinario especializado en etología.

Por otro lado, la inactividad y la letargia han sido algunas veces relacionadas con la castración en hembras. Sin embargo, las investigaciones no han podido demostrar si estos cambios en el nivel de actividad se deben, simplemente, al aumento de la edad del animal. Lo que sí se ha descrito es que en aquellas perras que han mostrado agresividad competitiva, la castración puede estar contraindicada: estas perras, una vez castradas, pueden volverse más agresivas.

Por último, la castración no interfiere en la capacidad de aprendizaje del perro.

Castración en perros: efectos sobre la salud

La castración (en el macho, la extirpación de los testículos y, en la hembra, la extirpación de ovarios, con o sin útero) es una operación quirúrgica común y rutinaria, con muy bajos índices de mortalidad o complicaciones asociadas. Sin embargo, más allá del momento de la cirugía, es necesario poner sobre una balanza los riesgos y beneficios a largo plazo. Vayamos por partes.

Beneficios de castrar a un perro o a una perra

Castrar disminuye el riesgo de tumores mamarios (el tipo de tumor más frecuente en perras), sobre todo si se hace antes del primer o segundo celo. Hay que decir que una revisión sistemática de 2012 concluyó que la evidencia de este efecto es más débil de lo que se pensaba, así que no debería ser el único argumento. Por otro lado, procesos como la pseudogestación (comúnmente conocida como “embarazo psicológico”) se eliminan de por vida. Si quieres saber más sobre este tema, te encantará este otro artículo sobre pseudogestación y embarazo psicológico en perras.

Si la cirugía comprende también la extirpación del útero, o si se quitan los ovarios, previene el desarrollo de infecciones uterinas (la piometra, que puede ser mortal y que, según un estudio sueco con perras aseguradas, afecta a cerca de una de cada cuatro perras enteras antes de los 10 años), así como todos los desórdenes relacionados con la gestación y el parto.

Por lo que se refiere a los tumores de testículos y ovarios, aunque su incidencia es baja, la castración los previene.

En perros machos, esta intervención previene, además, el desarrollo de la hiperplasia prostática benigna (HPB), un agrandamiento de la próstata que puede oprimir la uretra y el recto y ocasionar problemas para orinar o defecar. La gran mayoría de los machos enteros de edad avanzada presentan algún grado de HPB, aunque muchos no llegan a tener síntomas.

Riesgos de la castración

La castración en hembras está relacionada con un aumento del riesgo de incontinencia urinaria (vinculada con el nivel de estrógenos en sangre), más frecuente en perras grandes, y también con el de padecer obesidad.

En este punto vamos a hacer una aclaración: la obesidad es el desorden nutricional más común en animales domésticos y el sobrepeso es un factor de riesgo para muchas enfermedades graves. Tras la castración, el perro gasta menos energía y suele tener más apetito, así que, si come lo mismo que antes, engorda. Sin embargo, mediante dieta y ejercicio, la obesidad resulta controlable, de modo que la castración no tendría por qué comprometer el bienestar del animal si se le aseguran unos cuidados adecuados. Pregunta a tu veterinario cuánto debe comer tu perro después de la operación.

Algunos estudios han revelado también un incremento en el riesgo de padecer hipotiroidismo. Afortunadamente, este trastorno es fácilmente controlable con medicación.

Por último, la castración a edades tempranas (antes de completar el crecimiento) retrasa el cierre de los cartílagos de crecimiento, porque el proceso de consolidación de los huesos largos está controlado, en parte, por las hormonas sexuales. En los últimos años, varios estudios de la Universidad de California en Davis con decenas de razas han relacionado la castración precoz con más problemas articulares (displasia de cadera o de codo, rotura del ligamento cruzado) y con un mayor riesgo de algunos cánceres (como linfoma, hemangiosarcoma u osteosarcoma) en determinadas razas grandes, como el golden retriever, el pastor alemán o el labrador. En perros pequeños el efecto es mucho menor o no se ha observado.

¿A qué edad castrar a un perro?

No hay una edad perfecta para todos los perros. Hoy en día, la tendencia es individualizar:

  • Perros pequeños: en general, se puede castrar en torno a la pubertad (a partir de los 6 meses), porque los riesgos articulares y oncológicos asociados a la castración precoz son menores.
  • Perros grandes y gigantes: muchos veterinarios recomiendan esperar a que el perro haya terminado de crecer, lo que puede ser a partir de los 12, 18 o incluso 24 meses según la raza.
  • Hembras: castrar antes del primer o segundo celo protege más frente a los tumores de mama, pero en razas grandes hay que poner en la balanza el riesgo articular. Por eso la decisión se toma junto con el veterinario.

Si no tienes prisa, lo razonable es hablarlo con tu veterinario en la consulta de vacunación del cachorro y decidir según el tamaño, la raza, el sexo y el estilo de vida de tu perro.

Alternativas a la castración quirúrgica

Existe la castración química en machos: un implante subcutáneo que suprime la producción de testosterona durante varios meses y cuyo efecto es reversible. Puede ser útil para comprobar si una conducta mejora antes de operar, o en perros con riesgo anestésico. En hembras, los anticonceptivos hormonales para evitar el celo no se recomiendan por sus efectos secundarios.

¿Es obligatorio castrar a un perro en España?

No. La Ley 7/2023 de bienestar animal, en vigor desde el 29 de septiembre de 2023, no obliga a castrar a los perros (sí a los gatos, salvo los inscritos como reproductores). Lo que exige es evitar la reproducción incontrolada: si tu perro o tu perra no están castrados, eres responsable de que no críen, y la cría solo pueden hacerla los criadores inscritos en el registro correspondiente. Algunas comunidades autónomas y ayuntamientos tienen normas propias, así que consulta las de tu zona.

Conclusión: castrar o no castrar a tu perro

No existen verdades absolutas en un tema tan complejo como la relación entre castración y bienestar animal. Sin embargo, estar bien informados y valorar con detalle las características de nuestro perro o perra nos ayudará a tomar una determinación lo más acertada posible.

El veterinario tiene un papel crucial y es responsabilidad suya velar por la salud y el bienestar de su paciente. Por eso, debemos pedirle que nos informe rigurosa y objetivamente acerca de los riesgos y beneficios de la intervención. De esta forma, podremos dejar a un lado nuestras impresiones subjetivas y tomar la decisión adecuada.

Lee este otro artículo si quieres informarte sobre cuánto cuesta castrar a un perro.

Referencias bibliográficas sobre castración en perros

  • Laura J. Sanborn, M. S. “Long term health risks and benefits associated with spay and neuter in dogs”. Mayo, 2007.
  • Shirley D. Johnston. “Questions and answers on the effects of surgically neutering dogs and cats”. JAVMA, Vol 198, Nº 7. 1 de abril de 1991.
  • Margaret V. Root Kustritz. “Determining the optimal age for gonadectomy of dogs and cats”. JAVMA, Vol 231, Nº 11. 1 de diciembre de 2007.
  • Joaquín Pérez-Guisado. Universidad de Córdoba. “Efectos de la castración del perro sobre diferentes patrones conductuales”.
  • Paul L. Barrows. “Professional, ethical and legal dilemmas of trap-neuter-release”. JAVMA, Vol 225, Nº 9. 1 de noviembre de 2004.
  • James W. Yeates. “Maximising canine welfare in veterinary practice and research: a review”. The Veterinary Journal (2012), doi: 10.1016/j.tvjl.2011.10.024
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Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en notarse el efecto de la castración en el comportamiento?

No es inmediato: las hormonas tardan en bajar y cada perro responde a su ritmo. En general, se aconseja esperar entre 4 y 6 meses antes de valorar si una conducta ha cambiado. Ten en cuenta, además, que la castración nunca es eficaz al cien por cien y que, si el perro ha aprendido que una conducta le funciona, puede mantenerla aunque esté castrado.

¿Por qué mi perro castrado sigue montando o marcando con orina?

La castración reduce las conductas ligadas a las hormonas sexuales, pero no borra los hábitos aprendidos. Además, la monta muchas veces no tiene nada que ver con el sexo: puede ser juego, excitación o una forma de gestionar el estrés. Si la conducta persiste meses después de la operación, te recomendamos consultar con un educador canino o un etólogo para trabajar su origen.

¿Castrar a mi perro le quitará la ansiedad o el nerviosismo?

No. La ansiedad por separación, el miedo o el estrés no dependen de las hormonas sexuales, así que la castración no los mejora. Tampoco sirve para que deje de hacer pis por casa si el motivo es la ansiedad o que nunca aprendió dónde hacerlo. En estos casos, primero conviene una revisión veterinaria para descartar causas físicas y, después, trabajar con un etólogo o un educador canino.

¿Puede un perro recién castrado dejar preñada a una perra?

Durante un tiempo después de la operación puede quedar esperma viable en las vías seminales, así que un macho recién castrado todavía podría fecundar a una perra en celo. Pregunta a tu veterinario cuánto tiempo debes mantenerlo separado de hembras enteras y, mientras tanto, extrema la vigilancia.

¿Se puede castrar a un perro adulto o mayor?

Sí, la castración no es solo para cachorros, y en machos mayores puede indicarse, por ejemplo, por problemas de próstata. Lo que cambia con la edad es el riesgo anestésico, así que el veterinario valorará su estado de salud, normalmente con un chequeo previo, antes de decidir. Si el motivo es de conducta, recuerda que un hábito de años puede no desaparecer con la operación.

¿Es normal que mi perra castrada siga mostrando signos de celo?

Si se le han extirpado los ovarios, no debería volver a tener el celo. Si después de la operación aparecen sangrado, inflamación de la vulva, mamas hinchadas o machos interesados en ella, consúltalo con tu veterinario: puede haber otras causas que conviene revisar cuanto antes.

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