Cómo refrescar a un perro. Trucos prácticos
6 min de lectura
En este artículo
- Moja a tu perro (sí, también la cabeza)
- No le cortes el pelo al cero
- Mantenlo hidratado
- Prepárale un helado casero para perros
- Cómprale una manta refrescante
- Refresca el ambiente y búscale siempre una sombra
- No lo lleves a hacer actividad física a las horas de más calor
- Sácalo a pasear a las horas de menos calor
- Perros que necesitan más cuidados con el calor
En verano, es útil saber cómo refrescar a un perro. Sobre todo si tenemos en cuenta que los canes apenas sudan y su sistema de termorregulación es menos eficaz que el nuestro en ciertas circunstancias. Lo básico: agua fresca siempre, sombra, paseos en las horas de menos calor y, si hace falta, mojarlo con agua fresca mientras le da el aire. Aquí van algunos trucos muy prácticos 😉
Moja a tu perro (sí, también la cabeza)
Cuando escribí la primera versión de este artículo, recogí una idea que entonces se repetía mucho: que mojar el pelo del perro con mucho calor podía acalorarlo aún más, porque el agua formaría una especie de «vapor caliente». Hoy sabemos que eso es un mito. Los estudios sobre cómo enfriar a perros con golpe de calor muestran que mojarles el cuerpo con agua fresca, y dejar que el aire se lleve esa humedad, es una de las formas más eficaces de bajarles la temperatura. Así que he corregido este consejo.
Lo que sí es cierto es que, en perros de pelo muy denso o de doble capa, el agua tarda en traspasar el pelo y llegar a la piel. Por eso conviene:
- Mojar bien hasta la piel, empezando por las zonas donde el pelo es más fino: el vientre, las axilas, las ingles, el cuello y las almohadillas de las patas.
- Mojar también la cabeza, con la mano o con un paño húmedo, evitando que el agua entre en los oídos y en la nariz.
- Dejar que le dé el aire (a la sombra, con un ventilador o con brisa) para que la humedad se evapore y se lleve el calor.
- No dejarle encima una toalla mojada durante mucho rato: se calienta y retiene el calor. Si usas toallas, cámbialas a menudo o ponlas debajo del perro.
Y, por supuesto, si tienes un río, un lago, una piscina o directamente el mar a mano (y está permitido llevar perros), no dudes en animar a tu perro a bañarse. Sin duda, esa sí es la mejor manera de refrescarlo 😉 Una piscina pequeña de plástico en la terraza o el jardín también funciona de maravilla.
No le cortes el pelo al cero
El pelaje de un perro no sólo es útil para el frío, sino que también actúa como barrera y protección contra el calor. Por eso, no siempre cortar el pelo es la mejor opción cuando nos planteamos cómo refrescar a un perro.
En determinadas razas, sobre todo las de doble capa, como el husky siberiano o el pastor alemán, un rapado puede ser perjudicial al dejar al descubierto la piel sensible del animal, que sufrirá con la radiación solar. En estos perros es mucho más útil cepillarlos a menudo para retirar el pelo muerto y que el aire circule. La mejor decisión es consultar con un especialista en peluquería canina que nos oriente sobre cuál es el corte más práctico para nuestro perro.
Mantenlo hidratado
En épocas de calor, más que nunca, un perro debe tener agua fresca y limpia siempre al alcance, también en los paseos y en los viajes.
Ya vimos en este post sobre por dónde sudan los perros que el jadeo es la principal forma de termorregulación de los perros. Al jadear, el perro evapora la humedad de la lengua, la boca y las vías respiratorias, y esa evaporación se lleva el calor. Por eso los perros acalorados babean y gotean al jadear.
Esta pérdida de líquido, así como la que tiene lugar a través de la sudoración de las almohadillas de las patas y la trufa, tiene que compensarse bebiendo agua fresca. De esta manera se evita una deshidratación. Algunos trucos para que beba más: pon varios cuencos por casa, añade unos cubitos de hielo al agua o mezcla un poco de agua con su comida.
Prepárale un helado casero para perros
Ésta es, quizás, la manera más divertida de refrescar a un perro. Te lo pasarás pipa tú preparando el helado y tu perro comiéndoselo después.
Así que no olvides leer en este post la receta para preparar un polo casero muy perruno.
Cómprale una manta refrescante
La verdad es que el mercado está lleno de inventos curiosos para hacer la vida de nuestros perros más fácil y cómoda pero, entre todos los accesorios, las mantas refrescantes para perros me parecen un invento genial.

Las más habituales llevan un gel en su interior que se enfría con el peso del perro y se recarga solo cuando el perro se levanta. No necesitan enchufes y se pueden llevar a cualquier lado. Además, es posible colocarlas dentro de la cama del perro, si hace falta, a modo de alfombra refrigerante. Vigila que tu perro no las muerda: el gel no debe ingerirse.
Refresca el ambiente y búscale siempre una sombra
A veces no hace tanta falta pensar en cómo refrescar a un perro, sino en cómo protegerlo del calor antes de que éste pueda afectarle.
Cuando las temperaturas son altas, lo mejor es buscar una buena sombra o un lugar resguardado. Las baldosas frescas del suelo son, para muchos perros, el mejor sitio de la casa: déjale que se tumbe donde quiera.
Si sigue haciendo mucho calor, aun en la sombra, es buena idea colocar un ventilador que remueva el ambiente o bien encender el aire acondicionado.
No olvides bajar los toldos y dejar algunas ventanas un poco abiertas para generar corriente si tu perro tiene que quedarse dentro de casa varias horas. Así evitarás que la temperatura en el interior del hogar aumente demasiado. Y nunca lo dejes solo en un balcón o una terraza al sol.
No lo lleves a hacer actividad física a las horas de más calor
Aunque te guste hacer deporte con tu perro, recuerda que, cuando el calor aprieta, llevarlo a correr contigo o hacer que te acompañe con la bicicleta puede pasaros factura.
El golpe de calor en perros es un riesgo muy real en verano y debes evitarlo a toda costa. Por cierto, aprovecho para darte algunos consejos sobre cómo auxiliar a un perro que sufre un golpe de calor.
Sácalo a pasear a las horas de menos calor
Cuando el termómetro sube, a veces es mejor concentrar los paseos diarios en ciertas franjas horarias. Lo ideal es un buen paseo a primera hora de la mañana, un paseíto rápido y funcional (para hacer un pis y poco más) a mediodía, y un largo paseo cuando cae la tarde y ya no aprieta el sol. Busca rutas con sombra, parques o caminos de tierra, y evita el asfalto: si al poner el dorso de la mano en el suelo durante unos segundos te quema, también le quema las almohadillas a tu perro.
Perros que necesitan más cuidados con el calor
Todos los perros sufren con el calor, pero algunos lo pasan especialmente mal:
- Las razas de hocico chato, como el bulldog francés o el carlino.
- Los perros con sobrepeso, los muy mayores y los cachorros.
- Los perros con enfermedades del corazón o respiratorias.
- Los perros de pelo oscuro o muy denso.
Con ellos, extrema las precauciones y vigila cualquier señal de alarma: jadeo exagerado, babeo espeso, debilidad o tambaleo. Ante la duda, enfríalo y llama a un veterinario de urgencias.